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Rehabilitación industrial en el centro de Madrid

Rehabilitación edificio MakroEn pleno centro de Madrid, muy cerca de Madrid Río y con vistas al estadio Vicente Calderón, se alza el edificio que albergará las oficinas centrales de la cadena de venta al por mayor Makro en España. Un edificio elegante y discreto, que esconde 18.000 metros cuadrados de superficie rehabilitada en un tiempo récord: apenas cinco meses transcurridos desde el inicio de los trabajos de demolición hasta la finalización de la obra.

El estudio de arquitectura Enrique Bardají & Asociados ha sido el encargado de proyectar esta obra que ha contado con un presupuesto de 22 millones de euros. El nuevo edificio de la filial española del grupo alemán Metro, que además de convertirse en el cuartel general de Makro en España, aloja en sus dos primeras plantas un espacio de ventas dedicado a servicios de hostelería y restauración, se ubica en el céntrico Paseo Imperial madrileño. Un nuevo modelo de tienda urbana de estilo minimalista para venta al por mayor que pretende desarrollar la empresa y cuyo primer paso es este edificio.

La rehabilitación se ha realizado sobre el antiguo edificio de Radisa, un espacio que se remonta a los años ochenta dedicado al almacenamiento y venta de maderas y materiales de construcción. Además de la tienda y las oficinas las siete plantas sobre rasante albergan la zona de bodega y la zona Premium, un espacio de 350 m2 destinado a catas, degustaciones y formación a clientes. Además, el edificio dispone de tres sótanos con muelle de recepción y almacén de mercancías y garaje con hasta 170 plazas de aparcamiento.

No cabe duda que la actuación ha sido ambiciosa, por el resultado obtenido y por los cortos plazos en los que se ha alzado el nuevo edificio: nueve meses desde la contratación del proyecto hasta la obtención de la licencia de funcionamiento y apenas cinco desde que comenzaran los primeros trabajos de demolición hasta la inauguración oficial del centro. Unos plazos que se han cumplido, según los responsables del proyecto, gracias a la buena planificación y colaboración entre las distintas partes (un ejemplo de ello son los 6.000 euros de desviación sobre el presupuesto inicial) y un enorme trabajo de coordinación, con picos de trabajo de hasta 400 personas y entre quince y veinte camiones cargados de escombros diarios.

Los plazos en los que se ha alzado el edificio ha sido muy cortos: nueve meses desde la contratación del proyecto hasta la obtención de la licencia de funcionamiento y apenas cinco desde que comenzaran los primeros trabajos de demolición hasta la inauguración oficial del centro

La ambición del edificio del Paseo Imperial no termina ahí porque, en palabras de Alberto Meneu Díaz, socio-consultor de Exacuo Consulting y Project & Construct Manager de la obra, “este edificio pretende convertirse en el símbolo de Makro en el sur de Europa”. Un proyecto cuya complejidad obligó a los responsables a “realizar ajustes día a día”.

El zinc, omnipresente
Si hay un elemento que destaca por encima del resto es el zinc, presente en toda la fachada del edificio. Según explica Carlos Santi Merayo, arquitecto de Enrique Bardají &Asociados, corresponsable de la redacción del proyecto junto al propio Enrique Barjadí, la apuesta por este material se debe a varios factores: “Para la envolvente apostamos por el zinc por ser un material ecológico. Además, ofrece un carácter metálico acorde a la imagen industrial de Makro, e históricamente se ha utilizado en ciudades”.

Este material metálico y de un grisáceo característico supone la principal seña de identidad del edificio. “El edificio tenía que responder a un entorno de vivienda baja” explica Carlos, “pero también teniendo en cuenta que debía tener cierto empaque, estamos en pleno centro de Madrid y por el tamaño del edificio original, levantado en los años 80, se trata una construcción de bastante volumen”. Esa amplia a la vez que discreta presencia en el casco histórico de Madrid queda fundida con la ciudad con ese material que cubre la fachada y que, como explica José Luis Mateo García, arquitecto técnico director de Ejecución y coordinador de Seguridad y Salud de la obra, “refleja muy bien los cambios de luz, como los dorados y los rosados de los atardeceres. Es un material que no deja indiferente”. Un zinc que se ha empleado en cuatro configuraciones diferentes: chapa perforada y sin perforar, lamas de zinc y bandejas.

El zinc, material omnipresente en la fachada del edificio, permite reflejar los cambios de luz, como los dorados y los rosados de los atardeceres. Es un material que no deja indiferente

Otro aspecto singular de la fachada es la cerrajería de vidrio y su importante labor climática, con corrección de transmitancia tanto energética como visual 60/40, para un edificio destinado, entre otras cosas, a almacenar productos perecederos donde las condiciones de temperatura y humedad resultan fundamentales. De este modo, la fachada bioclimática disminuye la entrada de radiación solar, permitiendo acondicionar las distintas salas a las necesidades de cada tipo de producto. En su zona de supermercado actúa como una nevera gigante con una temperatura constante de entre 10 y 11º C.

No obstante, la eficiencia energética es una constante en todos los elementos constructivos del edificio, desde el uso de iluminación led hasta las placas solares de captación solar, pasando por innovaciones como la recuperación energética del calor que desprenden los montacargas de la compañía Kone en su frenada, que logra un ahorro energético de hasta el 30% de su consumo.

Un ejemplo de rehabilitación sostenible
La singularidad del edificio, su ubicación en una zona residencial y los ajustadísimos plazos de trabajo con los que contaba para su ejecución el equipo de arquitectos y la empresa constructora, Arkansa, ha hecho de la planificación una exigencia del mayor nivel desde el mismo momento de empezar a demoler la antigua construcción. Así, “por exigencias del cliente, del Código Técnico de Edificación y por propia conciencia”, como asegura Carlos Santi, los niveles de gestión de residuos fueron muy elevados. “En la adjudicación de las labores de demolición se tuvo en cuenta como principal criterio contar con la empresa con mejor valoración en le gestión de residuos y reciclado”, añade Alberto Meneu.

Como puede apreciarse en la zona subterránea del edificio, los recursos contra incendios de los que se ha dotado al edificio son muy elevados. “Es una partida en la que no se ha escatimado”, señala Alberto. En esta zona se aprecia el aspecto semiindustrial que viste a propósito la zona de los garajes, con bloques de hormigón visto y presencia del amarillo y azul corporativo de Makro.

Un aspecto industrial que se desvanece a medida que se asciende en el edificio, especialmente en la amplia terraza que ofrece unas espectaculares vistas hacia la ribera del Manzanares.

Carlos Santi Merayo y Enrique Bardají Álvarez
Carlos Santi Merayo y Enrique Bardají Álvarez

Enrique Bardají y Asociados
El despacho responsable de la rehabilitación del nuevo edificio Makro tiene una trayectoria de más de 25 años de actividad dedicada a la arquitectura y el urbanismo, con una dilatada experiencia en edificios dotacionales, edificios industriales, comerciales y de oficinas, vivienda de nueva planta y rehabilitación residencial, planeamiento y estudios urbanísticos, así como realización de parques, jardines y plazas.
Además de ser socio fundador del estudio que lleva su nombre, Enrique Bardají Álvarez ha sido reconocido en numerosas ocasiones en menciones y premios y ha ocupado varios cargos en la Administración Municipal de Madrid. Por otro lado, a lo largo de los últimos doce años ha ejercido como profesor asociado e investigador de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).
Entre los próximos proyectos que está realizando en el área de arquitectura, se encuentra la ampliación de los juzgados de Ponferrada y la sede judicial de Lora del Rio en Sevilla. En el área de urbanismo y en el municipio de Madrid ha finalizado un importante trabajo para el Área de Gobierno de Medioambiente y Movilidad, consistente en la elaboración de un Plan Director para el estudio de ordenación de los usos actuales y futuros del Parque Tecnológico de Valdemingómez, en una superficie total de 1.405 ha.
Asimismo, se ha iniciado la gestión urbanística integral de los terrenos que Iberia Lae tiene en La Muñoza, Madrid, con el objeto de potenciar la actividad productiva de la zona.
Recientemente, el estudio de Enrique Bardají ha resultado adjudicatario de los cinco concursos que el Área de Gobierno de Urbanismo y Vivienda de Madrid ha licitado desde la Dirección General de Revisión del Plan General -Departamento de Patrimonio Protegido- para la catalogación de elementos protegidos dentro del centro histórico así como jardines de interés, arquitectura contemporánea e industrial, establecimientos comerciales y edificación dispersa.

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About Lucas Manuel Varas Vilachán

Responsable del Área de Infraestructuras de Grupo TPI.

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