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“Estudio Lamela ha acompañado a la historia social y económica del país”

dsc_0011Fundado en 1954, Estudio Lamela no solo ha sido testigo del desarrollo del país en la segunda mitad del siglo XX, sino que ha contribuido activamente en su formación, especialmente en ciudades como Madrid. Antonio Lamela, fundador del estudio, contagió su pasión por la arquitectura a su hijo Carlos, quien dirige este estudio con clara vocación internacional que ha finalizado más de cuarenta obras en el extranjero. En esta entrevista, Carlos Lamela valora la situación del estudio y hace un repaso de estas seis décadas de arquitectura.

Fotos: Laura García-Barrios

¿Cuándo supiste que querías ser arquitecto?

Casi sin enterarme. Los niños quieren ser piloto, astronauta… A mí la arquitectura me gustó mucho siempre. De pequeño iba a ver obras con mi padre y siempre me gustó. A los 14 años lo tenía claro, se me daba bien dibujar… Se dio el entorno adecuado para ello.

En tu caso, lo de ser piloto, además es real.

Sí, siempre me gustó la aviación, hasta que pude sacarme el título de piloto. Es una de mis aficiones.

¿Esta influencia de Antonio también ha tenido reflejo a la hora de ejercer tu propia arquitectura?

De alguna forma, al continuar el estudio he continuado con la línea editorial de la oficina. Es una línea con la que yo comulgaba. Los que somos hijos de arquitectos que empiezan a desarrollarse en los años 50-60, una generación muy importante que tuvo España, hemos sido continuistas con esta tradición.

¿Cuáles son los principales rasgos de esta línea editorial?

Mi padre siempre fue un gran innovador. Era una persona muy avanzada a su tiempo, fue un gran viajero. Él fue uno de los precursores de los estudios grandes en España cuando la arquitectura todavía se asociaba al arquitecto, de una forma muy personal, de “mesa camilla”. Antonio fue un pionero en la idea de hacer un estudio con equipos multidisciplinares en los que empezasen a intervenir las ingenierías, diferentes asesores.

¿En qué está trabajando ahora el estudio?

Esta actividad es cíclica, nosotros últimamente hemos tenido bastante trabajo fuera. Hace poco hicimos el cálculo: tenemos 44 edificios construidos o en construcción fuera de España. No hay muchos estudios españoles que tengan tal cantidad de obra real fuera, en cuatro continentes. También es cierto que en los dos últimos años se nota una actividad mayor en España, fundamentalmente en Madrid, Barcelona, Valencia y algunos sitios puntuales de la costa Esto ha hecho que tengamos también bastante trabajo aquí, concretamente en Madrid, donde está repuntando el mercado de la vivienda y de oficinas.

“Mi padre fue un pionero en la idea de hacer un estudio con equipos multidisciplinares cuando en España la arquitectura todavía se asociaba al arquitecto”

¿Cuál primera de estas 44 obras que inauguró la trayectoria internacional de Estudio Lamela?

Curiosamente hay dos que se iniciaron en los años 70. Las otras 42 son de los últimos doce años hacia acá, que es cuando realmente hemos puesto el acento. La primera fue una obra que hizo mi padre en Miami, un condominio de viviendas. Luego hicimos una obra en Ecuador, también un edificio de viviendas, y a partir de ahí ya son todas las obras recientes desde el año 2000 hacia aquí. La primera oficina que abrimos fue la de Polonia, luego la de México y después la de Doha.

dsc_0014¿Cuál está generando más actividad en la actualidad?

La de México, aunque las cosas van cambiando. En Polonia hemos hecho varias cosas: dos estaciones de metro, dos terminales aeroportuarias, varios edificios de oficinas, viviendas… Pero ahora está un poco parado. Sin embargo México sí parece que está en un buen momento. La de Doha, en la que el año pasado hicimos varios proyectos, siete estaciones de metro y una torre de cuarenta plantas, también ha sufrido por la caída del precio del petróleo. La actividad en Catar paró bastante.

¿Ha crecido el estudio en Madrid a raíz de proyectos como Canalejas o el concurso recientemente ganado para Airbus?

El estudio es un ente flexible. En ocho años que llevamos aquí hemos tenido cuatro configuraciones diferentes. Yo no hablaría de ampliar, sino que nos vamos adaptando a las circunstancias. Efectivamente, el proyecto Canalejas nos demanda muchos recursos. Es un proyecto importante, dividido en varias partes, con viviendas, hotel, galería comercial, el urbanismo de la zona… Estuvimos desarrollando hasta hace unos meses el proyecto para Plaza de España con Wanda, hemos ganado recientemente el proyecto de Airbus para la nueva sede… Es una muestra de la actividad que hay en Madrid.

“Cuando se hacen proyectos de gran trascendencia social y urbana hay que estar abierto a las críticas”

El nuevo estudio abre sus puertas en 2008, al comienzo de la crisis. ¿Cómo ha lidiado Estudio Lamela con la situación económica de estos años?

Cuando tomamos la decisión de hacer este edificio lo hicimos porque O’Donnell se nos había quedado pequeño. Pensamos que seríamos 200 y nos mudamos para estar en un lugar más amplio y con más facilidades. Lo inauguramos el 1 de enero de 2008, en el peor momento. Pero lo importante es tener flexibilidad no solo a nivel espacial, que la hemos tenido, sino también a nivel empresarial. La arquitectura es una actividad económica como cualquier otra. Somos una pyme, una empresa con sus presupuestos, que no podemos gastar más de lo que ingresamos y tenemos que adecuar nuestro espacio y nuestros recursos. Han sido años muy complejos pero afortunadamente los hemos superado bien.

Antonio siempre habla de crisis como una oportunidad. ¿Lo ha sido para Estudio Lamela?

Efectivamente, también es una oportunidad, En las crisis te replanteas muchas cosas. Te tienes que desnudar para afrontar el futuro, es un proceso de depuración.

¿Cómo pueden salir a competir los estudios españoles al exterior cuando en el mayor de los casos tienen el volumen empresarial de una pyme?
Es muy difícil. Tienes que competir con estudios sajones que para empezar dominan el idioma internacional, el inglés, el suyo. Siempre digo que salir fuera son las cuatro “pes”: presencia, perseverancia, paciencia y “pasta”. Se necesitan muchos medios, mucha inversión. Los arquitectos españoles tienen muy buena fama y muy buena formación, pero nos falta músculo económico para competir de igual a igual con los grandes estudios extranjeros, que en algunos casos son multinacionales de miles de profesionales.

¿Cómo se encuentra en estos momentos el proyecto de Canalejas tras los cambios sufridos?

Ahora estamos acabando la obra de estructura y la envolvente. El proyecto está definido al 99%. Los cambios principales respecto a la última tramitación ante Ayuntamiento, Comunidad y Comisión de Patrimonio fue la reducción de la volumetría y de la envolvente. Esto se ha traducido en pasar de 31 residencias a 22, y de 210 habitaciones de hotel a 200. Los clientes siguen siendo los mismos, el Grupo OHL, con sus diferentes patas, y el operador del Hotel es Four Seasons.

Proyectos como la T4 o el propio Canalejas están muy expuestos a la opinión pública. ¿Cómo encaja el arquitecto estas críticas?

Con mucha deportividad. Cuando se hacen proyectos de gran trascendencia social y urbana hay que estar abierto a las críticas, que pueden ser positivas o negativas. Últimamente no hemos tenido muchas críticas negativas, todo lo contrario. Canalejas ha sido un proyecto polémico por el propio desconocimiento del proyecto. La mayoría de las voces que ha habido han sido con gran desconocimiento, fruto quizá de que no se ha explicado suficientemente bien el proyecto, en qué consiste y en lo positivo y lógico que es para Madrid. Cuando se ha explicado todo el mundo lo ha entendido, pero es un proyecto complejo que implica que hay que tomar decisiones.

No tengo dudas de que cuando dentro de dos años acabemos la obra todo el mundo va a encontrarse muy cómodo, porque además este proyecto va a ser un acicate de todo lo positivo que va a pasar en el entorno. Madrid necesita operaciones como esta, de regeneración, de reutilización, de reafirmación de la ciudad.

“En un proyecto los agentes intervinientes son tantos que el arquitecto está muy limitado”

¿Ha respondido el paso del tiempo a las críticas que hubo a la T4?

Ahora nadie recuerda por qué se criticó la T4. ¿Qué se criticó? ¿Que era muy grande? ¿Que había que caminar mucho? Es una de las terminales más valoradas en el mundo, de las que más premios han obtenido y de las mejor catalogadas. Cualquier cosa nueva implica polémica, es algo natural. Lo nuevo genera incertidumbre, pero al final ha sido un edificio muy bien aceptado.

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Terminal 4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas

¿Qué aspectos mejorarías de este edificio una década después de su puesta en funcionamiento?

Creo que tenía que estar mejor mantenida. Por poner un pero, este tipo de instalaciones necesita un presupuesto de mantenimiento mayor y un cuidado de las intervenciones posteriores mayor. Si dejamos que el que venga ponga cosas variopintas, comerciales o señalizadores se van deteriorando. Pero dicho esto, es un edificio que está resistiendo bien el paso del tiempo, con gran satisfacción por parte del cliente y de los usuarios.

¿Hasta dónde llega la responsabilidad del arquitecto en el diseño final de un edificio?

En un proyecto los agentes intervinientes son tantos que el arquitecto está muy limitado. En Canalejas estamos con la decisión de materiales y Ayuntamiento y Comunidad están siendo muy conservadores, no quieren que el diseño sea excesivamente apurado, sino cosas muy simples y sencillas. Al final tienes que llegar a un acuerdo y sacar el proyecto adelante. Son proyectos muy complejos y es lógico, se está operando en una parte muy sensible de la ciudad.

¿Por dónde pasa el presente y el futuro de Estudio Lamela?

El presente es bueno. Estamos entre los estudios más reconocidos en España, con presencia en cuatro continentes. Es una actividad que exige mucho esfuerzo pero no podemos pedir más. El futuro es optimista. España está en una senda de recuperación clara. Los indicadores macroeconómicos lo dicen, hay confianza en el mercado y buenos profesionales. Creo que los próximos diez años tienen que ser buenos.

¿Qué valoración haces de los 60 años del estudio?

Con sus altibajos, es una trayectoria muy prolífica, que ha acompañado a la propia historia de España. Cuando hago un barrido de las obras del estudio se va viendo cómo acompañamos a la historia social y económica de este país: los años 50 con el desarrollo de los primeros proyectos turísticos, cómo se transforma la ciudad de Madrid con nuevas áreas de oficinas… Como hemos tocado todo durante muchos años, nuestra arquitectura se ha ido adaptando a la realidad del país. Edificios como las torres de Colón, el Bernabéu se han convertido en un emblema de la ciudad. Pienso en obras como los edificios de viviendas de mi padre, que muestran una sociedad que está cambiando, que quería ser más moderna, que empezaba a viajar.

¿Qué siente el arquitecto cuando se encuentra en su vida cotidiana con muchos edificios que llevan su firma?

Cuando veo obras del estudio siento que formo parte de la ciudad, con la satisfacción de haber contribuido a su desarrollo. Tengo la suerte de utilizar la Terminal 4 de Barajas casi todas las semanas y siempre que voy me fijo en detalles, recuerdo aspectos de la obra… Aquello empezó a 20 años, es parte importante de mi propia vida a nivel personal y familiar, de los arquitectos que hemos trabajado juntos.

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About Lucas Manuel Varas Vilachán

Coordinador editorial de las áreas de arquitectura y construcción.

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