Viernes , 24 Marzo 2017
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“El Pritzker a RCR destaca su capacidad de respetar el contexto y evocar, a su vez, una identidad universal”

La contribución a la humanidad y al entorno a través del arte de la arquitectura ha hecho merecedores a Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta del Premio Pritzker 2017. Las conexiones entre los espacios exteriores e interiores en sus obras o el enraizamiento a su Olot natal, son solo algunos de los aspectos que ha señalado el jurado a la hora de otorgar este prestigioso galardón a los responsables del estudio catalán RCR Arquitectes. Hablamos con Martha Thorne, directora ejecutiva de los Premios Pritzker, para conocer de primera mano todo el entramado que conlleva el máximo reconocimiento que existe, a día de hoy, dentro del mundo arquitectónico.

¿Cómo fue el momento en el que comunicaste a RCR que eran los ganadores de este año del Premio Pritzker?

Ellos no sabían absolutamente nada, ya que aunque el jurado formula una serie de nominaciones nunca se comunica a los propios arquitectos que están dentro de este proceso. En cuanto el jurado tomó la decisión llamé a la familia Pritzker para comunicarles el resultado y, seguidamente, contacté con Carme Pigem. Ella se había puesto en contacto conmigo con anterioridad para un tema académico, por lo que le llamé con la excusa de hablar de ese asunto. Antes de finalizar la llamada le pregunté le pregunté para asegurarme de que estaba sola en el estudio y le dije que le tenía que comunicar algo importante, asegurándome que no iba a decir nada ni que iba a reaccionar de manera llamativa. Y ahí es cuando se lo comuniqué. Enseguida salió a la calle para poder expresarse y estaba emocionadísima. Ella fue la que se lo comunicó a Rafael y Ramón.

¿Cómo es el proceso a la hora de presentar una candidatura?

Es un proceso muy abierto, y ahí reside la belleza del premio Pritzker. Cualquier arquitecto me puede mandar un nombre de cualquier persona del mundo, o incluso me pueden mandar su propio nombre. Yo escribo más de doscientos e-mails a principios de otoño preguntando a críticos, blogueros, directores de museos, profesores, antiguos ganadores, etc. quién creen ellos que debe estar en la lista para el año siguiente. Recibo mucha información, pero da lo mismo si un nombre me llega cien veces o una sola, tengo a todos ellos en consideración. Nunca digo al jurado de donde viene la candidatura, por lo que es un proceso muy respetuoso y abierto que permite a los miembros del jurado ser totalmente independientes.

¿En base a qué se decide quién forma parte del jurado?

Ahora mismo el jurado está formado por ocho personas, cuyo nombramiento se encarga la familia Pritzker. Tienen que estar por lo menos tres años y, como todo en el premio Pritzker, debe ser consensuado. Se intenta tener un jurado equilibrado, de distintos sitios del mundo, enfoques, edades, arquitectos que ejerzan, otros que sean profesores, etc.

“Nunca digo al jurado de donde viene la candidatura, por lo que es un proceso muy respetuoso y abierto que permite a los miembros del jurado ser totalmente independientes”

¿Se ha dado un debate entre la arquitectura espectacular de grandes edificios frente a una arquitectura más funcional en la elección de este año?

Yo no diría que existe un debate entre el ‘Star System’ frente a una arquitectura funcional, por lo menos no he oído nunca eso en el jurado. Ellos son conscientes de las tendencias en el mundo y, si leemos el texto del jurado, en esta ocasión han hablado de globalización, de situaciones preocupantes en el mundo, de la preocupación de perder nuestra cultura, el arte, las tradiciones… En ese texto yo creo que lo que recalcan este año es la capacidad doble de RCR de respetar el contexto, lo local, a la vez que evocan una identidad universal. En ese sentido, yo diría que el mensaje del jurado es positivo, no es algo en contra del pasado, sino acorde al aquí y ahora de la situación por la que se está pasando.

Rafael Aranda, Carme Pigem and Ramon Vilalta.© Javier Lorenzo Domínguez

¿Te sorprendió la confirmación de que RCR fuesen los ganadores de 2017?

Siempre me sorprende el jurado, siempre. La verdad es que la profundidad de sus conversaciones es increíble, es ejemplar. Tras doce años que llevo dirigiendo el premio aún siguen asombrándome. Igualmente, como ahora estoy tan cerca de ellos durante el año (en viajes, comidas, etc.), entiendo mejor cuáles son los temas que les interesan y que es lo que les preocupa, entonces no se da tanto choque.

Uno de los motivos por los que se ha premiado a RCR ha sido su capacidad de crear espacios en un contexto determinado, ¿cómo concibe el jurado este proceso de adaptación al entorno?

Son tres arquitectos que se empapan del contexto en relación a la obra que van a realizar, sea en Olot, en Barcelona, en Francia, en Bélgica, o donde sea. Lo primero que hacen es ir a ese sitio e investigar no solo el contexto físico, la topografía, el clima, etc. sino también cuál es la historia, la imagen de ese sitio, su ADN. En definitiva, se ponen en la piel de ese lugar para ser parte de él. Sus obras no podrían trasladarse a ningún otro sitio, ya que están tan arraigados al lugar donde se ha construido que la idea de “hago un diseño aquí y lo pongo en otro sitio” para ellos es imposible.

Además, en este caso concreto, pocos arquitectos están tan arraigados a un lugar como ellos a su Olot natal, ¿en qué medida influye esta propia vivencia?

Es muy interesante porque si pensamos en ellos, es aún más posible este arraigamiento hoy en día con la tecnología. Y no me gustaría que la gente pensara que son personas como artesanos que trabajan manualmente, sino que son arquitectos enormemente sofisticados que hacen un gran uso de la tecnología. Y esto es lo que les permite residir en Olot con todo lo positivo de su ciudad natal pero estando conectados mucho más allá de esa ciudad.

Otro de los rasgos más representativos de sus obras es la posibilidad de conexionar lo de fuera con lo de dentro, ¿cómo se ve reflejado en sus obras?

He estado en algunos edificios suyos y es impresionante, porque incluso cuando miras a través de una ventana, es como si estuvieses integrado en el entorno. La posibilidad de tener el diálogo interior-exterior es muy interesante. Por su parte, su arquitectura es mucho más que funcional, crea ambientes. Aunque veas una fotografía de una de sus obras no te das cuenta de la sensación que tienes cuando entras en sus espacios hasta que lo vives. Hacen juegos de luces, experimentan con sonido (por ejemplo con grava en el suelo), o reparan en el olor, como es el caso de las bodegas. Va más allá de lo funcional, es mucho más bello, se está en continua comunicación con el visitante, se apuesta por una experiencia mucho más amplia.

Es la primera vez que se premia a tres personas, ¿de qué manera se valora este proceso creativo conjunto?

En este caso concreto, llevan trabajando juntos muchos años y comparten desde el primer momento en el que se inicia una obra ese estudio del lugar, ese replanteo de cuál es la función de un edificio concreto. En su forma de trabajar no existe una división de las tareas, sino que es un diálogo constante. Ellos siempre han dicho que cuando uno tiene una idea y los otros dos finalmente están de acuerdo, saben que es buena. Y llegar a ese acuerdo y caminar en la misma dirección define su forma de trabajar.

En segundo lugar, cabe destacar que este reconocimiento a la colaboración en la arquitectura que se ha dado este año es más normal hoy en día que hace 39 años, cuando se fundó el premio. La idea de una sola figura se ha ampliado para permitir otras formas de creatividad. Tengo que recalcar que el premio Pritzker no se da a una empresa, a una firma, o a un estudio, sino que se da a las personas. El jurado mira la obra y las mentes detrás de esta obra, y en este caso tenían claro que los tres arquitectos eran merecedores del premio.

“En su forma de trabajar no existe una división de las tareas, sino que es un diálogo constante”

Es por ello que se premia a Ramón, Carme y Rafael y no a “RCR” como entidad…

Exacto. El premio no se ha dado al estudio en sí, sino a las personas que lo conforman. Lo que entienden los fundadores del premio y el jurado es que una empresa a lo largo de los años puede ir cambiando y la manera en la que existe en un momento concreto no necesariamente tiene las mismas personas, el mismo enfoque o la misma evolución en base a los fundadores que en un principio. Quieren reconocer la parte humana, la parte de la creatividad, en este caso de tres individuos.

Aunque no influya la nacionalidad en esta decisión, es la segunda vez que se entrega este premio a un arquitecto español, en este caso a tres, en España. En esta línea, ¿cómo se ve la arquitectura española en el extranjero?

Creo que en Europa se ve la arquitectura española como una arquitectura bastante completa. En contraste con otros países europeos, la enseñanza de esta profesión está dentro de un modelo politécnico donde no solo importa el diseño, sino que también se pone énfasis en la construcción, las estructuras, los servicios que necesita un edificio… Y en este sentido, creo que la arquitectura española está respetada y es reconocida.

Sin embargo, también hay que resaltar que el modelo que se ha seguido en el pasado no ha sido tan sostenible y, en la historia reciente, mucha gente ha pensado que el éxito estaba en estudiar la carrera de arquitectura y abrir tu propio estudio. En mi propia escuela intentamos ampliar la definición de arquitecto para que la gente pueda buscar su propio camino y se pueda trabajar en una empresa, abrir tu propio estudio, trabajar en consulting, irte fuera, quedarte aquí… Yo creo que la arquitectura española, la organización de la misma, necesita una revisión.

¿Cuánto le cambia la vida a un arquitecto que gana un Pritzker? ¿Qué puede suponer para RCR, de ahora en adelante, ser poseedores de este premio?       

En general, esa influencia depende de donde está el arquitecto/s en su carrera profesional, y depende también de donde quiere llegar o cuanto quiere cambiar. Por ejemplo, en el caso de Wang Shu, comentó en tono de humor que le iba a cambiar su vida totalmente, ya que en lugar de hacer un proyecto al año iba a hacer dos. Desde luego, cuando alguien está al final de su carrera profesional, y posiblemente alejado de un ejercicio activo, esa influencia se puede dar a través de sus escritos, la recopilación de sus ideas o la enseñanza.

Yo creo que RCR recibirán muchísimas peticiones de enseñar, dar conferencias, participar en congresos, publicar su obra… Además, estoy segura de que van a tener más peticiones a la hora de realizar obra nueva, y ya no a través de concursos como han hecho en el pasado. Dicho eso, y teniendo en cuenta la intensidad de comunicación en estas últimas tres semanas con ellos, creo que son personas que tienen muchísima integridad y no creo que vayan a cambiar ni su filosofía de vida, ni su enfoque dentro de la arquitectura,  ni la dedicación que otorgan a cada proyecto. Porque ahí reside la esencia de quienes son ellos.

Proyectos realizados por RCR Arquitectes: 

© Hisao Suzuki

About Laura García-Barrios

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