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“Estamos haciendo un edificio sostenible para la naturaleza y las personas”

Si todo va según lo previsto, un quinto rascacielos se unirá al skyline madrileño a finales de 2019. Un ambicioso proyecto que, bautizado con el nombre de Caleido, lidera el estudio de arquitectura Fenwick Iribarren, un referente en infraestructuras deportivas en nuestro país. El arquitecto Mark Fenwick, británico de nacimiento pero malagueño de corazón, nos detalla las claves de la torre que dentro de dos años se convertirá en uno de los principales motores del desarrollo urbano de la ciudad.

Viendo la magnitud de Caleido y la repercusión que está teniendo, ¿podría ser el proyecto más importante al que se ha enfrentado el estudio?

Yo diría que desde luego es de los más importantes. Obviamente tener un estadio de fútbol en la Copa del Mundo no está mal, pero si que en España es de los más emblemáticos, sobre todo por su localización y por el momento en el que estamos. Hemos hecho un edificio muy potente en el que hemos querido reflejar una nueva etapa.

¿Qué define esta nueva etapa?

Se trata de un arquitectura menos espectacular, un edificio bastante sobrio de forma. Cuando empezamos a diseñarlo fue un poco difícil al ser un edificio de menor tamaño en comparación con las Cuatro Torres. Sin embargo, hemos planteado este proyecto como una escultura grande más que como un edificio pequeño. En definitiva, una arquitectura sencilla como símbolo de esta nueva etapa en la arquitectura. La verdad es que la divulgación está siendo espectacular. Yo creo que no he conocido ningún edificio que haya tenido esa difusión en medios audiovisuales o escritos. Lo han visto en toda España.

Y a una vez construido, ¿qué impacto tendrá en el desarrollo urbano de Madrid?

Desde luego es un proyecto que tiene muchas cosas especiales. Será uno de los primeros edificios de uso mixto que haya en Madrid y albergará un campus universitario vertical, lo cual es algo no se ha hecho nunca en ninguna parte del mundo. La IE está muy bien valorada, incluso más que Harvard o Yale, y eso le da mucho prestigio al proyecto. Y a ello hay que añadirle la clínica, orientada a la sanidad deportiva, donde se apostará por la investigación, psicología, rehabilitación, prevención… Una sociedad sana es educación y sanidad y este proyecto es el mix perfecto. Además, tenemos una parte comercial, que no es un centro comercial sino un área de usos comerciales ya que la zona de las Cuatro Torres no hay absolutamente nada. Hemos creado una calle y plazas urbanas donde vamos a crear restaurantes, tiendas, un pequeño cine, un supermercado pequeñito…

“Lo que hemos querido hacer es urbanizar espacios”

¿De qué volumen de personas estamos hablando?

En la torre de la IE hay de 4.000 a 6.000 alumnos y en las Cuatro Torres 20.000 trabajadores, con lo cual estamos hablando de 26.000 personas a diario que están ahí. Hay que tener en cuenta que son personas jóvenes, muchas de ellas oscilan entre los 25 y los 40 años. Y aquí entra en juego la famosa generación de los millennials, que implica una manera diferente de comprar en la que cada mes se debe cambiar y dar sorpresas para adaptarse a esta forma de consumo.

Ya trabajasteis en Torrespacio, ¿cómo ha influido la experiencia de haber trabajado previamente en este rascacielos? ¿Se ha buscado algún tipo de similitud?

Es como los estadios u hospitales, el haber hecho uno ayuda mucho. Un edificio en altura es complicado porque tienes que saber cómo hacer que la gente se mueva, cómo construirlo, cómo hacer un edificio eficiente, cómo funcionan los ascensores… En este sentido es muy importante el movimiento de las personas de una planta a otra, y más en este caso que es un campus universitario. El uso es muy distinto a las oficinas de Torrespacio, pero el aprendizaje y conocimiento, por ejemplo en lo relativo a la estructura o saber cómo diseñar o cómo hacer las fachadas, fue algo que nos sirvió de mucho.

¿Qué detalles constructivos del rascacielos destacarías?

Es un edificio sostenible, en la que es muy importante la certificación LEED Gold. Estamos integrando todos los sistemas sostenibles tanto de agua como de electricidad, búsqueda de materiales locales, reciclados, reducción del gasto de energía… Además tiene cubiertas verdes y jardines, y todo ello ayuda a sostenerlo. Pero no solo nos hemos enfocado en lo sostenible para la naturaleza, sino que estamos cuidando mucho una sostenibilidad para las personas. Por ejemplo, que tengan mucha luz y espacios muy agradables donde trabajar o estudiar y que cuenten con zonas deportivas en la torre como la piscina con la que contará la IE. Estamos haciendo un edificio sostenible para la naturaleza y para las personas.

Estamos hablando de un proyecto que supone y que mueve mucho dinero. ¿Cómo se ha ajustado al presupuesto con el que se cuenta?

Venimos de una etapa en la que ha habido proyectos de un gasto enorme, por lo se ha apostado por una arquitectura responsable tanto en la forma como en la selección de materiales o el diseño. El dotacional no tiene el mismo valor que las Cuatro Torres, y eso implica que hay que diseñar con más intensidad para que sea un coste responsable, adecuado a lo que es el edificio.

¿Qué papel está jugando el Ayuntamiento de Madrid en este proceso?

Se trata de una concesión administrativa a 75 años, con lo cual el Ayuntamiento tiene mucho que ver. Es importante darse cuenta que se trata de un edificio dotacional, no es un edificio privado, por lo que se ha apostado mucho por el tema de la sostenibilidad y la creación de espacios públicos (terrazas, verdes, calles, etc.). Hemos creado una calle para conectar la ciudad de norte a sur y de este a oeste. No olvidemos que el proyecto no es solo la torre, sino que hay un parque de 33.000 metros cuadrados donde vamos a realizar muchas actividades para que sea un destino y no un lugar de tránsito. Va a ser un parque que incluya temas tanto para niños como para mayores, así como un auditorio al aire libre. También queremos incluir una cierta temática del conocimiento, como por ejemplo mostrar inventos españoles. En definitiva, lo que hemos querido hacer es urbanizar espacios.

“Hay que seguir desarrollando los edificios que ya existen en la ciudad, rehabilitándolos y dándoles un nuevo valor”

En un panorama arquitectónico en el que prima la rehabilitación antes que las nuevas edificaciones, ¿cómo se concibe la construcción de cero de un proyecto de tal envergadura?

Canalejas y la Quinta Torre son dos macroproyectos con el mismo promotor. Uno es en el centro de la ciudad destinado a rehabilitar por completo un edificio antiguo para dar valor al centro de la ciudad y en el otro extremo al norte se va a hacer un edificio totalmente nuevo. Las ciudades necesitan cosas nuevas pero también necesitan recuperarse, y ahí debe haber un equilibrio.

¿Cómo ves Madrid de aquí a unos años?

Hay muchas posturas. Yo creo que la ciudad tiene que crecer. La operación de Chamartín es una pieza importantísima en el desarrollo de la ciudad. Sin embargo, no me ha gustado por ejemplo el urbanismo que se ha hecho en grandes pagos como Sanchinarro, Las Tablas… Por su parte, la ampliación en la Castellana también es fundamental. Sin embargo no podemos olvidarnos de la ciudad que está, es decir, hay que seguir desarrollando los edificios que ya existen en la ciudad, rehabilitándolos y dándoles un nuevo valor.

Y en lo que se refiere a la arquitectura española fuera de nuestro país, ¿qué visión se tiene?

La arquitectura española en el mundo es magnífica y está muy valorada. El problema que tenemos en España es que al arquitecto español no le gusta salir. De hecho en Europa es el país con menos porcentaje de personas que sale fuera a buscarse la vida, un 2,7% aproximadamente. Les cuesta mucho salir y eso lo vemos mucho. Los estudios españoles suelen ser muy pequeños, pero hay que saber como venderse fuera, darle la vuelta. Los arquitectos españoles están triunfando fuera sobre todo en Sudamérica y América Central, mientras que nosotros lo que hemos hecho es ir más hacia Qatar o Europa. Nuestra política de internacionalización es no ir donde va todo el mundo.

“Los estudios españoles suelen ser muy pequeños pero hay que saber como venderse fuera”

¿Por dónde pasa el futuro de Fenwick Iribarren?

En búsqueda y captura. Estamos hablando con varios promotores. La verdad es que ha cambiado el sistema de quienes hacen los proyectos en España: antes eran las grandes promotoras y ahora entra en juego el tema de los fondos inmobiliarios, teniendo en cuenta también el tema internacional. Lo que aprendimos de la crisis era no tener todo en un sitio, hay que tener abiertas varias cosas. Últimamente hemos estado muy involucrados en el tema deportivo y lo que tenemos que hacer es abrir un poco más el tema de viviendas. En lo referente en oficinas estamos bien, y debemos retomar el tema de los centros comerciales. Diversificar es importante y, de hecho, fue lo que nos salvó.

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