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El Gran Hotel Inglés: una vuelta a los orígenes

Emplazado en el castizo Barrio de las Letras, el hotel más antiguo de Madrid renace con el propósito de recuperar el esplendor y categoría que tuvo este referente en el siglo XIX y la primera mitad del XX. Una clara inspiración en el Art Decó y los dorados años veinte es la carta de presentación de esta restauración en la que se entrelazan el lujo y la sofisticación del espacio con la historia viva de la ciudad.

El Gran Hotel Inglés vuelve a la escena madrileña llevando por bandera la elegancia clásica que le ha caracterizado desde sus inicios, en el año 1886. En esta nueva etapa, la cadena Hidden Away Hotels ha sido la responsable de emprender este ambicioso proyecto en el que ha querido contar para el diseño exclusivo de sus interiores con el estudio de arquitectura e interiorismo estadounidense Rockwell Group. Por su parte, el estudio de la ingeniería y arquitectura lo ha ejecutado International Hospitality Projects, mientras que la compañía Fernández Molina ha llevado a cabo la ejecución de la obra. Especializada en la restauración de monumentos, rehabilitaciones históricas, construcción de nuevos equipamientos y mantenimiento de inmuebles, esta constructora se caracteriza por su eficacia, solidez y excelencia en la calidad, valores que ha mostrado en la transformación de este icónico espacio.

El tamaño promedio de las habitaciones es de 26 metros cuadrados y llegan hasta los 125 de los que dispone la Suite Real

Una sugerente oferta de servicios

En lo que se refiere a las habitaciones del Gran Hotel Inglés, cuenta con un amplio abanico de opciones, desde la habitación Deluxe, pasando por la Executive hasta llegar a todo el resto de sus lujosas suites. En total, son 48 las estancias en las que el huésped puede alojarse y disfrutar de una experiencia única. El tamaño promedio de las mismas es de 26 metros cuadrados y llegan hasta los 125 metros cuadrados de los que dispone la Suite Real, la mayor del centro histórico de Madrid.

El corazón de este proyecto es LobByto, un lobby bar impregnado de la sofisticación que tuvo este lugar durante los felices años veinte y sus fiestas a lo Gran Gatsby. Por su parte, cabe señalar que este referente hotelero fue uno de los primeros edificios de Madrid en contar con alumbrado eléctrico, un hecho que lo convirtió en su momento en un lugar de vanguardia y absoluta tendencia. Como consecuencia, esta historia de la luz eléctrica está muy presente en el espacio y se ha logrado recuperar las lámparas que iluminaron por primera vez este salón gracias a la restauración por parte de Gastón y Daniela. Asimismo, la experiencia escénica de David Rockwell, quien creció en el mundo del teatro, se ve plasmada en LobByto y permite la metamorfosis completa del hall en función del momento del día. En esta línea, se juega con el cambio de la iluminación, los cortinajes y los espejos envejecidos de mosaico de las paredes en los que se adivinan siluetas de época de antiguos huéspedes o visitantes ilustres. Con respecto a la parte central, la zona bar dispone de espacios con alfombras y una amplia gama de asientos, haciéndose guiños decorativos al pasado del hotel a través de espejos, tapicería en tonos satinados y detalles metalizados.

Otro de los puntos neurálgicos del Gran Hotel Inglés es el restaurante Lobo 8, inspirado en los comedores y en cocinas de concepto abierto de las grandes casas de Madrid, en las que se mezclan las estructuras clásicas de las columnas de roble pintadas de azul. Algunas de ellas están alumbradas por candelabros que han sido restaurados de los originales, con espejos adheridos y papel pintado de estilo español.

Lo mejor de la literatura universal se da cita en el Salón de las Letras, una biblioteca que rinde homenaje al barrio donde está ubicado el hotel. Una selección de 600 volúmenes imprescindibles fascinará a los amantes de la lectura gracias a un acuerdo con la editorial línea Zenda, de Arturo Pérez-Reverte, que cuenta con un nutrido conjunto de colaboradores y escritores. En lo que se refiere a la decoración de este espacio, se aprecia una clara inspiración en las antiguas bibliotecas de las casas señoriales de Madrid. Cuenta con una chimenea que permite dotar al lugar de un ambiente tranquilo y acogedor y dispone de sofás y butacas forrados con texturas de terciopelo o cuero y elaborados con diseños exclusivos.

Finalmente, entre los servicios que ofrece el Gran Hotel Inglés, destaca un espacio exclusivo para reuniones de empresa gracias a una sala multifuncional y divisible en dos salas con capacidad de hasta cien personas. Para los huéspedes que más cuidan su imagen, el hotel cuenta con un centro de fitness desarrollado en un espacio de 50 metros cuadrados y equipado con la última tecnología en aparatos de entrenamiento cardiovascular y de musculación, a lo que se suma Égoïste Spa, un espacio wellness en el que se ofrece una amplia variedad de lo último en tratamientos de belleza y las más innovadoras terapias y masajes de relajación.

Crazy Contract y la firma Gastón y Daniela han llevado a cabo la ejecución del mobiliario de interior

Máximo cuidado en los detalles

La ejecución del mobiliario de interior en las habitaciones y pasillos del Gran Hotel Inglés ha sido realizada por Crazy Contract, mientras que la firma Gastón y Daniela se ha encargado del proyecto de decoración en las zonas comunes, los muebles, los sofás, las butacas y las alfombras. Para ello, se ha recurrido a luminarias de fabricación propia y a medida, tejidos de grandes marcas como Lorenzo Castillo, Lelievre y Mulberry para los sofás, las butacas, las bancadas y las sillas, y Dedar para las cortinas.

Un espacio lleno de historia

Desde su inauguración, el 16 de diciembre de 1886, el Gran Hotel Inglés ha albergado entre sus cuatro paredes a importantes figuras de la vida cultural y política española, músicos, pintores o literatos, como es el caso de Benito Pérez Galdós, Ramón María del Valle-Inclán, Virginia Woolf, Carlos Gardel, Pi y Margall o José Canalejas. Además, cabe señalar que aunque su localización no ha variado, el nombre de la calle donde se sitúa sí. En sus inicios, fue edificado en la calle Lobo que, según la tradición, debía su nombre a que un cazador que vivía allí y exhibía en la puerta de su casa una piel de este animal. Dos años más tarde, en 1888, esta calle pasó a denominarse Echegaray, en honor al polifacético personaje de la España de finales del siglo XIX, Premio Nobel de Literatura en 1904.

En 1892 el hotel fue nombrado establecimiento de primer orden con motivo de su exclusiva y distinguida decoración, su cuidado servicio y la notoriedad de sus huéspedes. Asimismo, es destacable el hecho de que durante la Guerra Civil fue utilizado como hospital para servir de apoyo a los heridos del conflicto bélico, mientras que en la Segunda Guerra Mundial pasó a llamarse Hotel Imperio con el objetivo de mostrar la simpatía de España hacia el Eje.

Dentro de la cronología de este hotel, cabe resaltar la gran remodelación llevada a cabo en 1964 en la que se introdujo cuarto de baño en cada una de las habitaciones, reduciéndose como consecuencia el número de estancias de 110 a 58. Entre sus hitos, destaca también que en 2008 la ciudad de Madrid rindió homenaje al hotel.

Tras más de 130 años de historia, la reapertura del Gran Hotel Inglés supone la apuesta por establecer un nuevo referente hotelero del lujo contemporáneo en Madrid y promete seguir escribiendo la historia viva de la capital española.

El Gran Hotel Inglés en cifras:

  • 84.468 kg de acero en refuerzos estructurales.
  • 11 km de elementos estructurales ignifugados
  • 4.000 placas de cartón yeso para
    tabiquería
  • 10.400 m2 de aislamientos acústicos y térmicos
  • 9 km de molduras
  • 2.500 litros de pintura
  • 1,8 km de luminarias led
  • 12 km de cableado eléctrico
  • 3,2 km de tubería de ACS y AFS
  • 4.600 m2 de conductos de climatización
  • Más de 400 pilares de madera de 150 años de antigüedad se han conservado y reforzado

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