El vino español conquista el mundo. Por Rafael del Rey, director general del OeMv

tribuna-vinoDesde hace cinco años España exporta más del doble del vino que consume dentro de sus fronteras. Si la economía española en general se ha internacionalizado durante la crisis, el vino, gracias a su preparación, a su competitividad, a su calidad y al esfuerzo de sus empresas, ha resultado un alumno aventajado de este proceso. Exportamos más de 30 millones de hectolitros de vino y mosto, lo que nos convierten en el mayor exportador mundial de vinos. Facturamos por ello cerca de 3.000 millones de euros, con unos ritmos de crecimiento notables que nos permiten generar, gracias a unas muy pequeñas importaciones, un superávit comercial para España de más de 2.700 millones de euros. Esa fuerte internacionalización ha permitido mantener las producciones, pese a la disminución del viñedo y los importantes cambios europeos en normativa y subvenciones, haciendo progresar el conjunto de la cadena del sector, desde el productor de uva y las empresas suministradoras de materias primas, hasta la comercialización en los diversos canales y mercados, pasando por las bodegas privadas o cooperativas, los distribuidores y todos los miles de profesionales e instituciones que participan del mismo.

Pero, si han sido muchos los avances de los últimos años y buena la forma de sortear la crisis, todavía son importantes los retos. E ilusionantes. El vino español tiene también que recuperar el mercado interior y a ello dedican grandes esfuerzos no solo nuestras marcas, sino también las instituciones y particularmente, en los próximos meses, la nueva organización interprofesional. Afrontar el cambio de hábitos en nuestra alimentación (salimos menos y consumimos más en casa), las diferencias en poder adquisitivo gracias a una gama amplia de productos para todos los bolsillos, los importantes cambios en la distribución (más venta directa y on-line) e incluso cambios en los gustos de los nuevos consumidores (vinos más frescos y afrutados, fáciles de beber, en paralelo al desarrollo de los más tradicionales), son retos importantes para mejorar el consumo de vino dentro de España. Un consumo, que presenta signos positivos.

Los últimos datos apuntan a un mantenimiento del consumo en el hogar, una cierta recuperación – ¡por fin! – de las ventas en hostelería y restauración y un crecimiento notable de los diversos sistemas de venta directa, muchas veces ligados a la creciente popularidad del enoturismo. Vinos por copas, restaurantes donde el vino es el principal reclamo y muchos nuevos productos para distintos tipos de consumidores son las claves que están facilitando esta mejoría para animar el consumo, no solo de los españoles, sino también de los muchos millones de turistas extranjeros que nos visitan y a los que buscamos fidelizar.

El otro gran reto para el vino español se encuentra en la mejora del valor de las exportaciones. No basta con vender mucho vino; se trata de mejorar en su facturación, su precio medio y, con ello, en su imagen, escalando hacia mayores ventas en los segmentos de mayor valor. Y es a la superación de este reto a lo que las bodegas españolas se han puesto con denodado esfuerzo en los últimos años. Las inversiones, incluso durante la crisis, en más promoción exterior, refuerzo de los equipos comerciales, mejores redes internacionales, mejor conocimiento de los mercados y adaptación de productos e imagen a los diferentes segmentos han sido extraordinarias. Y darán sus frutos en no mucho tiempo.

Las mejores marcas españolas llevan años en los mercados mundiales, pero la salida masiva ha sido un fenómeno reciente. Ahora toca mantener el volumen de ventas y con ello un sector en equilibrio con su producción, al tiempo que se progresa sustancialmente en la generación de valor en esos mercados. La buena noticia es que es algo que se puede hacer, que ya se está haciendo y que va a mejorar mucho en los próximos años, convirtiendo al vino español en uno de los sectores punteros y más reconocidos mundialmente de nuestra economía y nuestra cultura.

Rafael del Rey, director general del OeMv, Observatorio Español del Mercado del Vino