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Menos es más en el sector del vino

thinkstockphotos-200190921-006webExiste una tendencia creciente en el mundo del vino que no está relacionada con el producto, sino con el tamaño del envase, y que está suponiendo una mini-revolución en el sector. Los consumidores se inclinan cada vez más por envases más pequeños y manejables, especialmente si nos referimos a los denominados millennials y los consumidores pertenecientes a mercados emergentes.

La botella de 750 ml ha sido el formato básico utilizado en los envases de vino durante siglos. Para las generaciones anteriores, este tamaño estándar no sólo propiciaba una  eficiencia mayor en la producción: también cumplía con la demanda que los consumidores exigían en ese momento. Las familias estaban compuestas por más miembros, apenas existía la preocupación por mantener un estilo de vida saludable, y se bebía diariamente más cantidad de vino. Sin embargo, numerosos estudios muestran que esta tendencia está cambiando rápidamente, añadido a los ‘diferentes tipos de consumo’ del vino, como en el ámbito culinario, y ‘diferentes momentos’ de consumo.

“Los motivos que impulsan este cambio radican en que los hogares son cada vez más pequeños, con menos miembros y menos espacio para almacenar”, afirma Libby Costin, vicepresidenta de Marketing de Tetra Pak, que ha seguido de cerca este cambio de tendencia. Según la encuesta Euromonitor International, aumentarán los hogares unipersonales con carácter global entre 2016 y 2030.

“Los consumidores también se preocupan más por el medio ambiente, el desperdicio de alimentos y el agotamiento de los recursos”, dice Costin. “En general, somos más conscientes de la salud y de la calidad de los alimentos y, al mismo tiempo, queremos que los productos que adquirimos sean económicos y más fáciles de transportar y de consumir”.

Los envases tradicionales, de mayor tamaño, no siempre satisfacen las necesidades de los consumidores modernos y el caso del vino no ha sido una excepción. “La tendencia del vino en envases más pequeños tiene visos de permanencia independientemente del país” señala Costin. “El vino en envases individuales, en el rango de 0-600 ml, se sitúa en una tasa de crecimiento anual compuesto del 4,9 % entre los años 2015 y 2018, mientras que la categoría total de vinos, tiene una tasa de crecimiento anual compuesto de 1,8 % durante el mismo periodo”.

Los mercados emergentes también están impulsando el cambio hacia envases más pequeños. Sólo China representa actualmente el 71 % del vino que se consume en envases individuales. Además, los hogares unipersonales en este tipo de mercado casi se han duplicado en el periodo entre 2000 y 2015, según el informe Euromonitor.

Pero incluso en los mercados desarrollados con larga tradición de consumo de vino, los patrones están cambiando drásticamente. Una de las razones es la aparición de  los millennials. “Lo configuran una población de mente abierta y un grupo demográfico clave que está remodelando los hábitos en el consumo”, señala Costin. “Están concienciados con mantener una vida saludable, y se muestran abiertos a tamaños de envases más pequeños que pueden ayudarles a disfrutar del vino con moderación. Además, los millennials están buscando activamente nuevas experiencias, y cuando se trata de vino, están menos vinculados a la tradición”.

“Los envases más pequeños permiten a los consumidores experimentar con nuevos sabores, sin arriesgar demasiado en el caso de que no les satisfagan”, dice Costin, y añade: “les gusta tener libertad de elección, en lugar de consumir únicamente uno o dos tipos de vino durante un comida o cena, ahora pueden ofrecer varias opciones diferentes en envases de tamaño individual a sus invitados. Si uno de ellos desea una copa más de vino, en vez de abrir una botella nueva, cuentan con la opción de un envase más manejable”.

Sin lugar a dudas, los millennials y los mercados emergentes han contribuído a esta tendencia, pero no solamente ocurre en este segmento de la población. En todo el mundo, los hábitos en la alimentación están cambiando y se consume más on-the-go y fuera del hogar. “Los envases más pequeños son más económicos que los grandes, son más fáciles de transportar y destacan como la opción ideal para cocinar, donde las recetas a menudo requieren volúmenes más pequeños”.

Otras consideraciones, como el actual estilo de vida, la economía y la salud, juegan un papel importante, según Costin. Los envases más pequeños constituyen una forma de controlar las calorías y mantener una dieta más equilibrada, es decir, el consumidor bebe menos o lo hace más a menudo, pero en cantidades más pequeñas.

“En general, los consumidores prefieren contar con una amplia variedad de tamaños en los envases que les permitan consumir el producto cuándo, dónde y cómo quieran. Además, existe una oportunidad importante para los productores de vino al beneficiarse de tamaños más pequeños y, al mismo tiempo, aportar volúmenes nuevos al mercado” finaliza Costin.

Fuente: Tetra Pak

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