Ricardo Miranda-Naón, director general de Tellabs

De qué manera Internet móvil inteligente transforma el negocio de las operadoras
El crecimiento explosivo de la Internet móvil ha creado toda una serie de problemas específicos que los operadores deben resolver si esperan atraer y retener a sus abonados y mantener la rentabilidad de sus negocios. El uso de la Internet móvil por los particulares, combinado con comunicaciones de máquina a máquina (M2M), está creando un volumen de tráfico que amenaza con consumir la capacidad de la red móvil e impedir su rendimiento. Si bien el tráfico M2M no necesita una enorme cantidad de ancho de banda, presenta considerables exigencias sobre la capacidad de ampliación virtual de la red al aumentar la cantidad de sesiones activas y el “ruido” general del tráfico.

El apetito de los usuarios por el ancho de banda para enviar contenidos inalámbricos, significa que las propuestas tradicionales de los operadores para gestionar sus redes ya no son viables. Un estudio reciente advierte que si los operadores continúan haciendo negocios como acostumbraban, el aumento del tráfico de datos, combinado con la disminución de los ingresos por bit, podría hacer desaparecer sus ganancias en el término de tan solo 4 años.

A la vulnerabilidad que presentan los modelos empresariales tradicionales de las operadoras, se añade además la presencia de compañías proveedoras de contenidos y servicios “over the top” (OTT), como Skype, Facebook, Twitter, Netflix, e incluso iTunes de Apple. Estas compañías de entrega de contenidos utilizan las infraestructuras de las operadoras generándoles poco o ningún beneficio. Las OTT impulsan la demanda de los consumidores y se benefician de ello mediante la publicidad o la intermediación, al mismo tiempo que obligan a las operadoras a proporcionar unas redes más capaces, más potentes, y todo ello a su coste.

Pero las operadoras deben afrontar los problemas que surgen con el crecimiento explosivo de la Internet móvil al mismo tiempo que se ven inmersas en llevar a cabo la transición de sus arquitecturas de redes basadas en TDM a IP y de tecnologías 2G/3G a 4G.

Para abordar estos desafíos, las operadoras solo pueden avanzar hacia la implementación de una propuesta de Internet móvil inteligente. La Internet móvil inteligente integra la inteligencia a través de la red para:
•    Transformar la red, pasando desde la actual gran tubería básica (“dumb pipe”) a una infraestructura dinámica y adaptable que soporte nuevos modelos de negocio.
•    Abrir la puerta para que los operadores aprovechen todo el contenido que circula en la red.
•    Usar el espectro disponible y la capacidad de “backhaul” (red troncal de retorno) con más eficiencia y rentabilidad, reduciendo costes y fortaleciendo los márgenes.
•    Proporcionar una muy alta capacidad en modo dinámico, donde y cuando se necesite.
•    Proporcionar capacidad de escalabilidad, seguridad y QoS.
•    Mejorar la experiencia móvil de cada usuario.
•    Sustentar tarifas diferenciadas y tipos de servicios segmentados de acuerdo a las necesidades y características propias de cada tipo de cliente.
•    Ofrecer un servicio premium “botón turbo”, que permite a los usuarios pagar por un ancho de banda adicional en un momento determinado.

Una red móvil inteligente permitirá a las operadoras transformar sus modelos de negocios e ir más allá de la red tradicional de tráfico de bits hacia un nuevo modelo de ingresos, donde las operadoras puedan captar ingresos no únicamente de los usuarios, sino también de los proveedores de contenido, de aplicaciones y anunciantes.

Ricardo Miranda-Naón es director general de Tellabs

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