La Eurocámara deja claras sus líneas rojas en la negociación del acuerdo de libre comercio, TTIP

Bruselas, 4 abr (EFE).- La Eurocámara, con derecho de veto en las negociaciones entre la UE y Estados Unidos para alcanzar un acuerdo de libre comercio (TTIP, en inglés), ha señalado ya que algunas de sus líneas rojas afectan al empleo y la transparencia, lo que puede dificultar el éxito del gran acuerdo transatlántico.

Los eurodiputados han dejado claras sus recomendaciones para el Ejecutivo comunitario en unas negociaciones con EE. UU. tan complicadas que la propia Comisión Europea (CE) pone en duda que sea viable concluirlas en el objetivo previsto de finales de 2015.

Uno de los paquetes de recomendaciones clave de parte de los eurodiputados, fue el aprobado esta semana por la comisión de Empleo en la Eurocámara, que incluye la petición de que los estándares laborales europeos y el empleo público en los Veintiocho no sufra ninguna alteración tras la apertura económica a Estados Unidos.

Los eurodiputados señalaron que el TTIP debería garantizar que no se pierde ni un solo puesto de trabajo y se sigue por la senda del crecimiento y el empleo de calidad.

Apuntaron asimismo que deben ser de obligado cumplimiento como mínimo las normas establecidas en la Organización Mundial del Trabajo (OIT), institución que debería asumir el papel de árbitro ante cualquier disputa.

Para la eurodiputada socialista española Inmaculada Rodríguez-Piñero “es muy difícil hacer previsiones certeras sobre el impacto en el empleo”, si bien “debe tenerse en cuenta que la mayor competencia puede generar reestructuraciones y pérdida de puestos de trabajo menos cualificados en determinadas industrias y empresas menos competitivas”.

Ante esa realidad, dijo en declaraciones a Efe que “es fundamental poder realizar un estudio de impacto sectorial y definir y desarrollar las políticas más eficientes para maximizar los beneficios de un potencial acuerdo y minimizar el posible impacto de pérdida de puestos de trabajo que pueda producirse”.

Más optimista sobre las repercusiones en el empleo se mostró Pablo Zalba (PP), que aseguró a Efe que “nadie discute que el TTIP supondrá más de 2 millones de puestos de trabajo en la Unión Europea (UE)”.

“La economía europea está mucho más abierta que la americana y si hay una región con buenas perspectivas de crecimiento es EE. UU.”, señaló el eurodiputado popular español en contra de quienes apuestan porque el acuerdo comercial terminará dando más beneficios a Washington que a Bruselas.

El respeto al medio ambiente, la llamada excepción cultural y las cláusulas de desarrollo con terceros países están igualmente en el ojo de mira de la Eurocámara, especialmente entre los grupos políticos europeos más críticos con el TTIP, como los Verdes y la Izquierda Unitaria (GUE/NGL).

Asimismo, la presunta falta de transparencia de las negociaciones está llamando la atención de los eurodiputados, que denuncian el escaso acceso que tienen a la llamada “sala de lectura”, a la que apenas pueden entrar cada quince días y por dos horas para consultar los documentos de negociación.

La eurodiputada de UPyD Maite Pagazartundúa, del grupo liberal europeo (ALDE), denunció que además los documentos más técnicos solo estén disponibles en inglés, un “handicap” para el lingüísticamente diverso legislador europeo.

Zalba defendió en declaraciones a Efe que las negociaciones con EE. UU. “están siendo las más transparentes de la historia de la Comisión Europea” y que quienes critican el presunto oscurantismo del acuerdo “solo buscan excusas para que el TTIP no salga adelante”.

Por su parte, la defensora del pueblo de la Unión Europea, Emily O’Reilly, ha reconocido los esfuerzos de la Comisión Europea (CE) por facilitar información sobre la negociación en curso del TTIP, pero ha reclamado todavía “incrementar más la transparencia”.

La CE y Washington apuestan porque este tratado será una herramienta de crecimiento económico y creación de puestos de trabajo, sin necesidad de gasto público y endeudamiento adicional.

De acuerdo a estimaciones independientes del Centre for Economic Policy Research con base en Londres, el beneficio de este acuerdo de comercio e inversiones puede llegar a los 119.000 millones de euros para la Unión Europea; 90.000 millones de euros para Estados Unidos y 100.000 millones de euros para el resto del mundo.

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