La lata de bebida cumple 80 años con la personalización de clientes como reto

Logroño, 11 abr (EFE).- Las latas de bebida cumplen 80 años, desde que en 1935 la cervecera norteamericana Krueger comenzó a vender su producto dentro de un contenido metálico a presión, y lo hacen tratando de innovar en tamaños y espesor de material y con el reto de buscar la personalización de cada envase para cada cliente.

El aniversario de la creación de las latas de bebidas llega tras un buen año de ventas en el mercado ibérico, que incluye a España y Portugal y donde solo hay cuatro fábricas, ya que en 2014 se vendieron más 6.400 millones de unidades, por un valor superior a los 500 millones de euros y un incremento del 4 % sobre 2013.

Así lo ha explicado a Efe el presidente de la Asociación de Latas de Bebidas de España, Marcos González-Cuevas, quien considera que este aumento, tras varios ejercicios de pequeñas caídas, es otro indicador de la mejora del consumo en España.

Las latas de bebida, desde su creación, han evolucionado en su tamaño con la llegada hace años de un formato más estrecho y alto, que “se asocia a la esbeltez y, por eso, empezó en la cerveza sin alcohol”; y más ligero porque “cada vez se busca reducir más el espesor del metal”, que es una aleación de hojalata, ha dicho.

Sin embargo, “tampoco es un envase que permita grandes innovaciones”, dado que se fabrica a partir de grandes planchas de metal que llegan a las plantas, donde se cortan, pulen y barnizan con pinturas que cumplen estrictas especificaciones de seguridad alimentaria.

Dentro de ese proceso, las últimas innovaciones en las latas se han producido en su aspecto exterior, con decoraciones de algunas marcas que ya incluyen seis colores, con la escritura de nombres personales en cada envase y con indicadores de frío, ha detallado González Cuevas.

También se han buscado otras formas de promoción de las bebida en lata, como crear un modelo que puede usarse como vaso fácilmente, pero, según el presidente del sector, “la principal revolución del futuro irá hacia la personalización de las latas”.

Las primeras experiencias en este sentido fueron las de los “códigos qr”, generalizados en el exterior de las latas, con los que los consumidores, mediante un teléfono inteligente, pueden acceder a promociones o campañas de publicidad.

Pero ya se han realizado otras experiencias más evolucionadas de códigos numéricos diferentes bajo las lengüetas de algunas latas, que ofrecen el acceso del consumidor a campañas promocionales o regalos.

“Ya disponemos de la tecnología para hacerlo y creo que va a ser el futuro, no por las promociones de cara al consumidor, sino por la información que pueden obtener los fabricantes de bebidas”, ha detallado.

El acceso a esos códigos, ha explicado, “le dice al fabricante muchas cosas, como qué consumidores tiene, en qué sitios, de qué edades y a qué hora beben más” y, “a partir de ahí, pueden tomar sus decisiones”.

Esos datos pueden incidir en que las producciones “vayan al detalle” porque “ahora somos un poco como los del campo, dependemos de la temperatura”, ya que “tenemos calculado que en enero se consume el 7 % de los refrescos y cerveza y en agosto hasta el 13 %”, pero “tampoco demasiado calor es bueno y, a partir de cierta temperatura, se beben menos refrescos”, ha asegurado.

Esa personalización puede incidir también a dónde llevar las latas, aunque el mercado de este producto está marcado por las distancias, ya que se trata de un envase que debe ser transportado en camiones prácticamente en su formato final.

Por eso y para que tengan un coste asumible, las latas solo pueden viajar en camión porque no se pueden transportar cantidades muy grandes y deben desplazarse durante un número de kilómetros determinado, dado que si se supera, también encarece el producto.

Así, las fábricas de latas se distribuyen de forma estratégica y las cuatro ubicadas en España se encuentran en Selva del Camp (Tarragona), Valdemorillo (Madrid), ambas de la empresa británica Rexam; Agoncillo (La Rioja) y Dos Hermanas (Sevilla), que pertenecen a la estadounidense Crown, con unos 600 empleados entre todas.

Una plantilla que “se ha mantenido en los años malos”, ha explicado, porque “en todos los casos se ha buscado mantener el nivel de empleo y la caída de la demanda ha sido menor que en otros bienes, ya que el consumo se ha desplazado de la hostelería a las casas y allí se bebe más lata”, ha detallado.

Este tipo de envase es el que más se recicla, ya que se recuperan nueve de cada diez, por lo que cree que es “una industria muy limpia”, ha apostillado González-Cuevas, directivo de la planta riojana.

Por Eduardo Palacios.

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