La huelga de pilotos de TAP arranca con un impacto limitado

Lisboa, 1 may (EFE).- La huelga de diez días convocada por los pilotos de la aerolínea portuguesa TAP comenzó hoy y lo hizo con un impacto limitado, ya que se canceló en torno al 30 % de los vuelos programados, mientras continúa la polémica acerca de la movilización.

Aunque ni la compañía aérea -propiedad del Estado luso y en pleno proceso de privatización- ni los sindicatos facilitaron cifras sobre el seguimiento, ambos reconocieron de forma implícita que los efectos del paro no fueron tan significativos como se preveía.

De hecho, el Sindicato de Pilotos de Aviación Civil (SPAC) advirtió hoy de que la “verdadera dimensión” de esta protesta solo se sabrá a partir del tercer día de huelga, y un portavoz aseguró que la mayoría de las conexiones realizadas -y que no habían sido garantizadas por los servicios mínimos- se realizaron gracias a pilotos con responsabilidades en la dirección de la empresa.

Hasta las 17.00 (hora local), TAP operó 164 de los 236 vuelos previstos, lo que supone que se canceló el 30 % de las conexiones.

Para todo el día de hoy están programados cerca de 300 vuelos, de los que apenas el 10 % están garantizados por los servicios mínimos, y entre los destinos incluidos no se encuentran Colombia, España y Venezuela, entre otros países.

Los principales aeropuertos lusos funcionaron con relativa normalidad, aunque se registraron largas colas frente a los mostradores de información de TAP con los pasajeros que no pudieron volar.

El colectivo de pilotos de la aerolínea se encuentra en el centro de las críticas por su decisión de parar durante diez días consecutivos -se calcula que en ese período funcionan 3.000 vuelos con cerca de 300.000 pasajeros a bordo-, lo que en opinión de la administración de TAP y del Gobierno portugués afectará a la salud financiera de la empresa.

Medios lusos informaron hoy de que dependiendo del impacto en las cuentas de esta huelga, la compañía -una de las empresas “bandera” del país- puede afrontar problemas de tesorería en los próximos meses, lo que le exigiría buscar financiación a través del crédito bancario.

Desde el Ejecutivo luso, de signo conservador, se alertó incluso de que existe el riesgo de que TAP quede abocada a un proceso de reestructuración que incluiría despidos masivos, como ya ocurrió en otros casos de aerolíneas estatales en Europa.

Los pilotos, sin embargo, niegan esa responsabilidad y atribuyen los problemas económicos de la aerolínea a la gestión de los últimos catorce años.

El sindicato que los representa justifica esta paralización por el incumplimiento del acuerdo alcanzado en diciembre con el Gobierno y la administración de TAP para desconvocar una huelga en plenas navidades.

Con ese pacto, el Ejecutivo portugués aceptó la creación de un grupo de trabajo con los representantes de los empleados de TAP con capacidad para “influir” en las condiciones exigidas por el Estado en su privatización.

El Sindicato de Pilotos de Aviación Civil (SPAC) reclama el cumplimento de un acuerdo alcanzado con el Ejecutivo en 1999 en el que se precisaba que en caso de privatización y de actualización de los salarios, el colectivo recibiría una participación de la compañía equivalente al 20 %.

Además, exige la recuperación de complementos salariales para las categorías sénior, congelados desde 2011, un punto que no ve garantizado debido a que el actual Gobierno no incluyó sanciones para el futuro comprador de TAP en caso que no cumpla con este requisito.

Los pilotos, sin embargo, apenas cuentan con apoyos ya que ni el principal partido de la oposición, el Socialista, ni los principales sindicatos del país respaldan esta huelga, al contrario de lo que ocurrió en anteriores ocasiones, pese a estar abiertamente en contra de la privatización de la aerolínea.

Incluso trabajadores de TAP que desempeñan otros puestos se manifestaron durante la semana para pedir un cambio de actitud a sus compañeros.

La aerolínea, líder en pasajeros transportados entre Portugal y España y entre Europa y Brasil, vuela a 88 destinos en África, Europa y América, cuenta con una plantilla de más de 5.000 personas y una flota de 77 aviones.

El concurso de privatización de la compañía fue relanzado el pasado mes de noviembre y la fecha límite para recibir ofertas termina a mediados de este mes, con el multimillonario colombiano-brasileño Germán Efromovich y el brasileño David Neeleman entre los posibles candidatos.

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