China pone en manos de los robots su competitividad industrial

Dongguan (China), 2 may (EFE).- Acuciada por el aumento de los costes laborales y la marcha de fabricantes de productos baratos a países con menor coste en mano de obra, China confía en la robótica la recuperación de su competitividad industrial y espera reforzar su liderazgo en este sector.

El gigante asiático, que desde 2013 es el primer mercado mundial de robots industriales, está acelerando ahora ese proceso para consolidarse también como un referente tecnológico, y su principal escenario es el triángulo que forman las ciudades de Dongguan, Foshan y Cantón, en el sur.

La empresas chinas compraron 34.000 robots en 2013, año en que este país pasó a encabezar el mercado mundial del sector, y la cifra subió en 2014 hasta 56.000 unidades, de las que 10.600 fueron de fabricación nacional, según datos divulgados en marzo por una asociación sectorial con sede en Fráncfort (Alemania).

El aumento de costes laborales genera “retos” a los fabricantes, y “una forma de resolverlos es intensificar la automatización de las líneas de montaje”, resume a Efe Chang Keyu, presidente de operaciones internacionales del gigante de los electrodomésticos y aires acondicionados Midea, en su sede de Foshan.

Ese proceso, ya en marcha en Midea, “reduce el número de trabajadores y permite estabilizar los costes laborales y aumentar la eficiencia. Es parte de nuestra estrategia”, añadió.

En otras industrias de la zona, como la planta del fabricante de automóviles GAC Motor en Cantón, se cuenta con aumentar la robotización para consolidarse.

Además de los menores costes y la mayor competitividad, las autoridades chinas han apostado por esta transformación para cruzar un nuevo umbral en el desarrollo económico dentro de su plan estratégico de promover los sectores de la alta tecnología y los servicios y reducir el peso de la industria pesada.

En Dongguan, apodada como “la fábrica del mundo”, su alcalde Yuan Boacheng lo tiene muy claro y apoya a fondo el proceso a fin de evitar la fuga de más empresas a países de salarios más bajos.

“Valoramos mucho la sustitución del trabajo humano por los sistemas automatizados”, señaló esta semana Yuan en una rueda de prensa con periodistas extranjeros, en la que recalcó que su gobierno quiere “ayudar a las empresas a reducir costes”.

De hecho, el gobierno municipal ha creado un fondo especial de 200 millones de yuanes en esta campaña (32,5 millones de dólares, 31 millones de euros) para subvencionar la automatización de pequeñas industrias.

Los cálculos oficiales apuntan a que, en la actual fase de 500 proyectos, la instalación de sistemas automatizados puede destruir unos 30.000 empleos en la ciudad, pero las empresas implicadas aumentarían su volumen anual de ventas hasta en 30.000 millones de yuanes (4.880 millones de dólares, 4.615 millones de euros).

El alcalde confía en que quienes pierdan su empleo encontrarán otro en el pujante sector servicios, especialmente en la hostelería.

Las cosas se ven igual un poco más al sur, en la vecina Foshan, donde “hay una enorme demanda de robots”, según declaró el teniente de alcalde Song Deping, quien aseguró que las industrias de la ciudad absorberán entre 15.000 y 20.000 máquinas automatizadas en los próximos tres años.

Según Song, “no falta el trabajo” para recolocar a quienes pierdan su empleo en las cadenas de montaje.

Muy lejos de los robots humanoides de tecnología rudimentaria presentes desde hace años en algunos restaurantes en China como reclamo comercial, los robots que llegaron hace algunas décadas a las cadenas de producción de artículos de alto precio (como electrónica o automóviles) aparecen cada vez más en nuevos sectores y procesos, como pulimentado o almacenamiento.

Dongguan, núcleo de la industria china de exportación, en el delta del río de la Perla, tiene 8,2 millones de habitantes y es un crisol de fábricas de automoción, pero también de sectores menos tecnificados como textil, calzado o juguetes.

Pero también tiene en torno a 400 fabricantes de robótica, según Bonnie Shi Jinbo, fundadora y consejera delegada de QKM, una de las cuatro empresas de máquinas automáticas o de nuevas tecnologías que integran el Parque de Robótica del Lago Songshan.

Shi recalca en declaraciones a Efe que el desarrollo industrial de Dongguan se basó en industrias con mano de obra barata y ahora la robótica es clave para “ayudar a cambiar el modelo de negocio hacia productos de mayor nivel”.

Y en Foshan, se busca aumentar el número de empresas locales de robótica, explica el teniente de alcalde Song, quien apuesta por crear más institutos tecnológicos y centros de investigación.

Actualmente hay en la ciudad unos 125 fabricantes de sistemas automatizados en lo que se anticipa como una competición entre ciudades para atraer al sector tecnológico.

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