Grecia paga al FMI pero continúa sin acuerdo y con problemas de financiación

Atenas, 12 may (EFE).- Grecia ha pagado hoy al Fondo Monetario Internacional (FMI) 750 millones de euros, mientras continúa la asfixia financiera, por no haber podido desbloquear las negociaciones con sus socios.

Como en los últimos meses, el país ha cumplido las obligaciones con la que es, junto a la Comisión Europea (CE) y al Banco Central Europeo (BCE), una de sus instituciones acreedoras.

Con los 200 millones de euros en intereses que abonó el miércoles pasado, solo en mayo Grecia ha devuelto al Fondo 950 millones de euros.

Según datos del Ejecutivo heleno, en lo que va de año el país ha restituido una suma que asciende a aproximadamente 6.000 millones de euros.

En junio, cuando finaliza la prórroga de cuatro meses del segundo rescate que el Gobierno de Alexis Tsipras acordó con las instituciones, Grecia tendrá que abonar al FMI más de 1.563 millones de euros en cuatro tramos.

El Eurogrupo de este lunes reconoció los avances en las negociaciones con Grecia, pero precisó que hasta que no se logre un acuerdo no se desembolsarán los 7.200 millones de euros que quedan pendientes del segundo rescate.

Tras la reunión de los jefes de Finanzas, los trabajos técnicos del Grupo de Bruselas continúan hoy de cara a lograr un acuerdo, mientras en Atenas tiene lugar un consejo de ministros para evaluar los resultados del Eurogrupo.

Fuentes gubernamentales citadas por la prensa local aseguran que el Ejecutivo del izquierdista Syriza ha logrado reunir los cerca de 2.000 millones de euros mensuales que necesita para el pago de salarios, pensiones y ayudas sociales.

Los medios afirman además que el Gobierno se plantearía solicitar una nueva reunión del Eurogrupo en mayo e incluso una cumbre europea extraordinaria que tome decisiones sobre la situación de Grecia.

En la rueda de prensa posterior al encuentro de ayer, el ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, reconoció que “la cuestión de la liquidez es un asunto terriblemente urgente”, y expresó su deseo de que se logre un acuerdo antes de que las restricciones de la falta de fondos sean “coercitivas”.

En este sentido subrayó que espera lograr un acuerdo con las instituciones “en un par de semanas”.

En medio de las discusiones ha cobrado protagonismo de nuevo la cuestión del referéndum, de la que han hablado los miembros del Gobierno en caso de que no consigan un acuerdo con los acreedores.

El propio Tsipras ha reiterado que llamará a los griegos a las urnas si las negociaciones llegan “a un punto en que no correspondieran al mandato popular”.

Varufakis, consciente de que el tiempo apremia para Atenas, no quiso ayer entrar en el asunto, que aseguró que no está actualmente en el “radar” del Gobierno.

El responsable de las finanzas helenas reconoció que los avances han sido posibles por las “importantes concesiones” que ha hecho Atenas en materia de privatizaciones, créditos morosos, reforma del IVA y en la creación de una autoridad fiscal independiente.

Recalcó, en cambio, que el Gobierno no cruzará la línea de “nuestros mínimos”.

Estos mínimos son las líneas rojas ampliamente defendidas por el Ejecutivo, el recorte de salarios y pensiones y la eliminación de los convenios colectivos.

Las dos partes ya hablan abiertamente de la posibilidad de firmar un tercer programa a partir de junio, aunque el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselboem, ha señalado que éste solo podrá llegar tras el acuerdo.

No obstante, si Grecia va adoptando medidas que los técnicos evalúan positivamente, sí se podría fragmentar el pago de la ayuda pendiente, señaló Dijsselbloem.

Atenas esperaba esta declaración positiva del Eurogrupo, ya que puede allanar el camino para obtener liquidez del BCE si decide elevar el techo de emisión de letras del Tesoro -actualmente en 15.000 millones de euros-, una petición griega que hasta ahora se ha topado con el rechazo de la entidad.

Remei Calabuig

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