La OCU advierte que los pisos que ofrece la banca no son siempre más baratos

Madrid, 22 may (EFE).- La Organización de Consumidores y Usuarios ha advertido hoy de que los pisos que ofrece la banca “no son siempre los más baratos”, tal y como ha revelado un estudio que ha realizado en Madrid, Barcelona y Benicasim (Castellón).

El estudio ha analizado 54 ofertas inmobiliarias (13 de bancos, 21 de agencias y 20 de particulares) y sus resultados no dejan lugar a dudas: que el banco sea el dueño del piso no es garantía de buen precio porque hay viviendas de particulares igual de baratas o más, y sobre todo en mejor estado de conservación.

Según la OCU, a pesar de que algunos pisos de los bancos son más baratos que la media, no significa que sean una buena oportunidad.

Durante el estudio se ha constatado que cuando un piso tenía un precio sensiblemente más barato era por su estado y porque era necesario una reforma profunda.

Es más, la mitad de los pisos de los bancos visitados por la OCU necesitaba una reforma y en algún caso de forma total.

Pero, según los consumidores, a esto hay que sumar que la financiación que se obtiene tampoco es ventajosa.

Los diferenciales habituales que ofrecen los bancos están entre el 1,6 % y el 3 %, dependiendo del grado de vinculación con la entidad a través de la contratación de otros productos.

Y el diferencial más barato que se encontró durante el estudio fue de 0,9 %, al nivel de las mejores ofertas del mercado, pero para un piso caro.

Para las personas interesadas en comprar una vivienda, la OCU les recomienda extremar la prudencia antes de lanzarse a comprar y dedicar tiempo a comparar y nunca limitarse a pisos de bancos.

La organización aconseja negociar siempre el precio porque en casi todas las ofertas del estudio se ha conseguido una rebaja que en algún caso ha podido llegar al 30 % del precio inicial.

Antes de la compra, es recomendable pedir una nota simple en el Registro para comprobar si el inmueble está libre de cargas, prestar atención a las deudas con la comunidad de propietarios y preguntar a los vecinos por posibles derramas en ciernes.

Hay que evitar, además, la entrega de “cantidades a cuenta” que algunas entidades exigen como “muestra de interés”, cuando se pregunta por un piso, y debe tenerse en cuenta al comparar precios entre bancos, agencias y particulares que los bancos y los particulares no cobran comisión al comprador.

A la hora de hacer los cálculos del dinero que le va a costar el piso, debe sumar los posibles costes de las reformas porque de lo contrario puede pasar que lo que en principio parecía barato termine siendo caro, y también los gastos de la compraventa que, dependiendo de la comunidad autónoma, pueden ascender a un 14 %.

En el estudio, la mayoría de los bancos financiaban el 80 % del valor de la vivienda, pero en tres casos se ofrecía una financiación del 100 %, pero eso sí, en unas condiciones menos ventajosas por el tipo de interés y los gastos añadidos.

No se debe invertir en una vivienda más de cuatro veces los ingresos familiares netos (en 2014 los consumidores destinaron 6,3 veces sus ingresos brutos a la adquisición de vivienda) y tenga en su cabeza que para que una vivienda sea rentable como inversión la rentabilidad obtenida debe superar el 5 % para compensar los gastos de la compra, los del alquiler, el riesgo de impagos y los desperfectos.

Para obtener rentabilidades de ese nivel, el estudio de 300 barrios de las principales capitales españolas muestra que de media habría que comprar como mínimo un 30 % por debajo de los precios medios actuales de la zona.

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