Chile y Brasil, ejemplo de lucha contra el hambre en Naciones Unidas en Roma

Roma, 6 jun (EFE).- Chile y Brasil se erigieron hoy como ejemplo de lucha contra el hambre en la sede de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Roma, donde compartieron sus logros y pidieron mayor compromiso internacional.

En el marco de la 39 Conferencia de la FAO, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva expusieron las medidas que sus países desarrollaron para reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre.

En el acto, presidido por el presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, Bachelet incidió en la importancia de combatir el hambre y la malnutrición, y afirmó que en Chile es una “prioridad de Estado”.

Dijo que, para su país, lograr las metas marcadas por Naciones Unidas no es solo un compromiso internacional sino que también se debe a la convicción de trabajar por “la lucha contra la desigualdad, el hambre, la pobreza y la injusticia”.

“Eso es lo que hemos hecho y seguiremos haciendo para asentar la seguridad alimentaria en Chile y contribuir a la del planeta”, añadió Bachelet, quien subrayó la importancia de hacerlo de manera sostenida y cuidando el medio ambiente.

Por su parte, el expresidente brasileño Lula da Silva definió a Brasil como el país que “mostró que es posible vencer la batalla contra el hambre”, algo que logró al convertir la lucha contra la pobreza “en una política de Estado”.

Instó a los representantes de los 182 países presentes en la Conferencia de la FAO a apostar por las políticas sociales para lograr el objetivo y celebró que “por primera vez, haya una generación de brasileños que crece sin conocer el drama del hambre”.

El éxito se debe, según dijo, a dejar de pensar que las personas son meras estadísticas y pasar a tratarlas como seres humanos, hombres, mujeres y niños “que tienen el mismísimo derecho de alimentarse con las mismas calorías que comen los millonarios del país”.

Propuso las políticas públicas como parte de la solución y abogó por medidas sociales, educativas, sanitarias y rurales para lograr el hambre cero, un desafío que “es posible y todo el mundo lo puede lograr”.

“Afirmo tajantemente que para acabar con el hambre en el mundo, basta con querer acabar con el hambre en el mundo”, sentenció Da Silva, quien mostró su apoyo al también brasileño José Graziano da Silva, reelegido hoy secretario general de la FAO.

En la ceremonia de apertura, el presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, definió el hambre como “causa y consecuencia de violencia y guerras” y, por eso, aseguró que combatirlo es “una obra de paz”.

“El derecho a la alimentación y al agua se incluyen dentro del derecho a la vida y ofrecen una idea de seguridad humana”, señaló el presidente italiano, quien expresó que términos como desarrollo sostenible, lucha contra la pobreza o cuidado del medio ambiente “significan paz y son el desafío de hoy”.

Mattarella se mostró satisfecho por el “resultado imponente” alcanzado en los más de 70 países que han logrado el objetivo de reducir el hambre a la mitad, pero recordó que “el camino por recorrer continúa siendo muy largo”.

“No podemos olvidar que 800 millones de personas y, entre ellos, 160 millones de niños menos de 5 años, viven en la desesperación porque no tienen suficiente alimentación ni para crecer sanos y ser hombres libres”, incidió.

Mattarella insistió en que “combatir la pobreza y la malnutrición es posible” y apuntó que “la humanidad no puede renunciar” porque “no habrá verdadera paz si existe esta disparidad”.

“Toca a nuestra generación el desafío histórico de eliminar el hambre. A esta clase dirigente le toca que todo el mundo consiga ver la generación de hambre cero. Podemos conseguir el éxito para quienes vendrán después de nosotros”, concluyó.

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