Las plantas medicinales, fuente de ingresos y proyección mundial para Albania

Tirana, 13 jun (EFE).- El cultivo de plantas medicinales en Albania, una industria que genera ingresos indispensables para su paupérrima economía, ha convertido este país en uno de los principales exportadores del sector en el mercado internacional.

Según datos del Ministerio de Agricultura, la reina de las plantas medicinales albanesas, la salvia, satisface el 70 por ciento de las necesidades de los consumidores estadounidenses y de buena parte del mercado alemán, italiano y turco.

La demanda en el mercado internacional para la salvia, el tomillo, la ajedrea, el enebro, el orégano, la rosa canina, la manzanilla, la prímula y la melisa albanesa aumenta debido a su gran calidad, ya que crecen de forma natural en los montes que ocupan dos terceras partes del territorio nacional.

En 2014 Albania exportó 11.600 toneladas de hierbas medicinales y aromáticas, frente a las 11.221 de 2013 por valor de unos 25 millones de euros, lo que ha posicionado esta industria a la cabeza de las exportaciones del sector agropecuario.

“La salvia se ha convertido en la embajadora insustituible de Albania en los Estados Unidos, donde su consumo es una tradición para centenares de miles de familias”, señala a Efe Filip Gjoka, propietario de la empresa “Filipi Company”, una de las pioneras de esta industria, que opera con 48 firmas extranjeras.

Estas hierbas están entre los escasos productos “Made in Albania” que se exportan con éxito, una tendencia que se consolidará en el futuro porque cada vez hay más gente que prefiere consumir productos biológicos, asegura Gjoka.

La agricultura da empleo al 41 por ciento de la población activa y es uno de los motores de desarrollo económico, pues representa el 19 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) albanés.

Las autoridades esperan que en los próximos 4 años las exportaciones de plantas medicinales crezcan un 60 por ciento, lo que crearía 25.000 nuevos empleos.

“El crecimiento en estado silvestre en tierras calizas no contaminadas y bajo los agradables rayos del sol mediterráneo dan a la salvia un aroma y unos valores nutritivos y curativos únicos y excepcionales”, destaca Gjoka, que dirige también la asociación de recolectores, elaboradores y exportadores de hierbas medicinales.

No en vano se llama “salvia officinalis”, ya que salva a los seres humanos de decenas de enfermedades, añade Gjoka.

Esta industria es vital para unos 100.000 campesinos albaneses que a través de la recolección y la venta de hierbas al precio mínimo de entre un euro y un euro y medio euros el kilo garantizan la subsistencia de sus pobres familias.

La salvia de alta calidad crece en la zona montañosa del norte, en Shkodra, y el tomillo y el orégano en las áreas rurales del sur, en Tepelena, Gjirokastra, Permet y Skrapari.

Pese a que Albania tiene la mayor cantidad de plantas medicinales y aromáticas per cápita de Europa, las hierbas solo se depuran y se secan allí, pues debido a la falta de tecnología los procesos siguientes de esterilización y empaquetado se realizan en los países importadores, que posteriormente las comercializan a precios altos.

A pesar de las políticas del Gobierno de reembolsar el IVA en el plazo previsto y la puesta en marcha de medidas anticorrupción, el sector carece de subvenciones públicas, certificación de productos, y de una legislación adecuada para proteger las plantas que se utilizan en la cocina, los perfumes, la industria de bebidas, sanitaria y cosmética.

“Para modernizar mi empresa he invertido en los últimos años 1,8 millones de euros de mi bolsillo y con créditos bancarios sin recibir ni un centavo del Estado”, se queja Gjoka, cuya empresa es desde 2011 líder de las treinta compañías exportadoras del sector. Mimoza Dhima

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