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La victoria del “no” amplía la brecha entre Bruselas y Atenas

Bruselas, 5 jul (EFE).- La victoria del “no” en el referéndum de Grecia ha agrandado la brecha entre Bruselas y las autoridades griegas, las cuales tendrán ahora que recuperar la confianza de sus socios, tras haber logrado el abrumador respaldo de la población.

El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, y los demás líderes de la eurozona se verán las caras el martes, en una cumbre extraordinaria que empezará a partir de las 16.00 GMT.

En un mensaje televisado tras confirmarse su victoria, Tsipras reafirmó su voluntad de reiniciar mañana mismo la negociación. “Nuestra prioridad es el funcionamiento del sistema bancario”, dijo, y pronosticó que esta vez entrará en las conversaciones con los acreedores la reestructuración de la deuda, considerada por el gobierno griego como impagable.

Pero es más que incierto que el resultado del referéndum vaya a traducirse en una mejor posición negociadora para Atenas.

De momento, las reacciones de los europeos no auguran un reencuentro feliz.

“Tsipras ha ganado el referéndum en casa, pero ha perdido su credibilidad en el resto de Europa”, declaraba hoy el líder de los liberales europeos, el exprimer ministro belga Guy Verhofstadt.

A primeros de año, la negativa del nuevo gobierno izquierdista a cumplir los compromisos contraídos por sus antecesores se interpretó en Bruselas como una violación de las reglas.

Seis meses después, la convocatoria del referéndum en contra de las propuestas de las instituciones no ha hecho sino empeorar aún más la atmósfera.

Los países que han aplicado las recetas de austeridad ligadas a los rescates, como Irlanda o Portugal, o los que tienen serias dificultades para hacer aprobar más préstamos por sus parlamentos, como Alemania, Holanda o Finlandia, difícilmente van a hacer concesiones a Tsipras.

Pese a todo, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Francois Hollande, y la mayoría de los líderes europeos han dejado claro que no se negarían a reanudar las negociaciones una vez celebrado el referéndum, pensando que a fin de cuentas el futuro del euro está en juego.

La respuesta europea a Atenas se articulará a partir de numerosas reuniones al más alto nivel político, como la que mañana por la noche celebrarán en París Hollande y Merkel.

Hasta el momento las reacciones más duras se han producido desde los países del norte de Europa, como ha ocurrido con la primera ministra de Polonia, Ewa Kopacz, quien tras ver el avance del “no” señaló que “la única opción que le queda a Grecia es la salida de la eurozona”.

Su homólogo estonio, Taavi Roivas, señaló en un mensaje en Twitter que con esos resultados “no pinta bien para los griegos”, y la primera ministra letona, Laimdota Straujuma, dijo por la misma vía que “el ‘no’ de Grecia hace extremadamente difícil cualquier conversación”.

“Esa clara mayoría en Grecia no ayuda a lo que los demás países han ofrecido. Es su elección, pero (es) trágico”, señaló también en Twitter el ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt.

En Alemania, el principal acreedor de Grecia, su vicecanciller, el socialdemócrata, Sigmar Gabriel, afirmó que Atenas “ha roto los últimos puentes” que podían llevar a un compromiso entre Europa y Grecia, además de señalar que con el ‘no’, las negociaciones sobre programas millonarios son difíciles de imaginar”.

Con una situación que se deteriora día a día después de una semana de corralito, el sector financiero heleno está también a la espera de que se reúna, probablemente el lunes, el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE), que tendrá que decidir si eleva o no los fondos de emergencia en favor de Grecia.

Después de haberse quedado desde el 1 de julio en situación de mora con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el impago de 1.600 millones de euros, Grecia tiene que devolver el 20 de julio 3.500 millones de euros al BCE.

Éste puede ser el plazo final para una salida forzosa de Grecia del euro.

Si Atenas no paga al BCE en esa fecha, su incumplimiento conllevaría el final de la liquidez que con carácter excepcional le presta la institución monetaria y Grecia se vería obligada a introducir su propia moneda.

Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz, consideró que hoy es un día difícil para Grecia, y que Atenas debe plantear propuestas que convenzan al resto de países de la eurozona y a las instituciones europeas de volver a negociar.

Desde el PE, el líder de los socialdemócratas (S&D), Gianni Pittella, ha abogado por reabrir las negociaciones con Grecia, con una “nueva actitud de solidaridad y cooperación”, y ha pedido al Gobierno griego, que dé muestras de “responsabilidad”.

Por Elena Moreno y Marta Borrás

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