Un programa de becas, mejor “arma” del Gobierno portugués contra el desempleo

Lisboa, 26 jul (EFE).- Frente al grave problema del desempleo juvenil en Portugal, el Gobierno relanzó esta legislatura un programa de becas para el primer empleo sufragado por el Estado que se convirtió en su principal “arma” en esta materia, con resultados ya visibles, pero aún así no exento de críticas.

La iniciativa surgió antes de la llegada de los conservadores al poder, en mayo de 2011, pero tomó fuerza con éstos ya en el Ejecutivo y se erigió con el paso de los meses en una de sus medidas “estrella”.

De hecho, los elevados niveles de desempleo siguen siendo uno de los principales problemas de Portugal como consecuencia de la severa crisis económica que atravesó en el último lustro.

La tasa de desempleo en Portugal ronda hoy el 13 %, porcentaje que se dispara hasta el 31 % en el caso de los jóvenes, aún así lejos de los máximos alcanzados en 2012, cuando se acercaron al 18 y 38 %, respectivamente.

A estas becas les corresponde una parte del “mérito” en esta caída, ya que los beneficiarios son inscritos en la Seguridad Social y, por tanto, cotizan.

Sin embargo, sindicatos y partidos de izquierda alertan de que algunas empresas utilizan esta vía para cubrir plazas hasta ahora ocupadas con contratos “tradicionales” y acusan al Ejecutivo de patrocinar una política de bajos salarios, ya que la mayoría de los participantes son universitarios que buscan su primera experiencia laboral.

Estas becas profesionales (“estágios profissionais”, en portugués) son remuneradas con un sueldo de entre 400 y 600 euros mensuales, se realizan en empresas públicas o privadas durante nueve meses y son destinados a jóvenes de entre 18 y 30 años que hayan completado como mínimo la enseñanza obligatoria.

Inicialmente su duración era de un año, lo que permitía a los beneficiarios cobrar el desempleo si no eran contratados, aunque el Ejecutivo decidió reducirla y ahora no da derecho a subsidio.

El Estado financia entre el 65 y el 80 % del salario de los participantes en el programa, lo que aumenta el interés de las compañías, que además están incentivadas a contratarles después de terminar el período de beca con rebajas en los aportes a la Seguridad Social.

El programa, que cuenta con financiación de fondos europeos, está abierto también a extranjeros -siempre que residan en suelo luso-, lo que permitió la incorporación de jóvenes de otros países.

Según datos oficiales, 70.000 personas hicieron prácticas laborales a través de esta iniciativa en 2014, el doble que el año anterior, números importantes en un país de 10,5 millones de habitantes y donde se calcula que cerca de 80.000 emigraron cada año durante la crisis.

Un reciente informe del Tribunal de Cuentas luso reveló que un tercio de los becarios beneficiados con este programa en 2014 se encuentra ahora integrado en el mercado de trabajo, en contraste con los números facilitados por el Gobierno, que eleva esta cifra al 70 %.

El propio Tribunal de Cuentas reconoció la importancia de esta iniciativa en la mejora de los datos del desempleo del pasado ejercicio, aunque advirtió de los elevados índices de precariedad.

Para denunciar públicamente a través de internet casos escandalosos relacionados con la explotación laboral de jóvenes, nació en Portugal la web “Tengan vergüenza”, donde este tipo de becas son frecuentemente protagonistas.

Los beneficiarios deben cumplir “los deberes de un trabajador normal” y son “usados para ocupar puestos de empleo efectivos” pero, al mismo tiempo, “no tienen derecho a paga de vacaciones ni de Navidad”, censura en declaraciones a EFE uno de los responsables de la página, Francisco Ferreira.

A lo largo de los años ya detectaron ofertas de empresas que buscan becarios “con experiencia profesional de entre tres y cinco años” o incluso con capacidades para “liderar equipos”, lo que en su opinión supone una prueba más de que el programa no se dirige al “aprendizaje” como debería y acaba por convertirse en “una forma de contratación más barata”.

En la práctica, las compañías pueden inscribirse en el programa durante varios años y por poco más de cien euros al mes -el resto del sueldo lo aporta el Estado- pueden contar con jóvenes altamente formados, “incluso doctorados”, según Ferreira.

“Para quien está desesperado buscando (un empleo), acaba por ser beneficioso”, admite el responsable de “Tengan vergüenza”, quien recuerda que ésta es, para muchos, “la única posibilidad de encontrar un empleo” en Portugal.

Por Miguel Conceiçao

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