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Las instituciones europeas dudan de la sostenibilidad de la deuda griega

Bruselas, 13 ago (EFE).- Las instituciones europeas tienen “importantes dudas” sobre la sostenibilidad de la deuda de Grecia, que esperan que el año que viene supere el 200 % del PIB del país en el escenario central que barajan, aunque consideran que puede evitarse una quita si se aprueban otras medidas de alivio.

Así lo manifiestan la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Mecanismo Europeo de Estabilidad en sus conclusiones tras actualizar el análisis de la sostenibilidad de la deuda del país que han llevado a cabo de cara a la concesión de un tercer rescate financiero a Grecia, según el documento filtrado a los medios.

“La alta deuda respecto al PIB y las necesidades financieras brutas que resultan de este análisis llevan a importantes dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública de Grecia”, afirman las instituciones, que subrayan el “significante deterioro” de la situación económica y financiera del país.

En los tres escenarios que manejan, la deuda griega estará “sustancialmente por encima” de los objetivos marcados anteriormente para 2020, un 124 % del producto interior bruto (PIB), y para 2022, un 110 %.

En concreto, en el escenario base, que supone que Atenas aplicará el programa de rescate y sus condiciones asociadas, la deuda helena llegará al 200,9 % en 2016, para reducirse al 198,6 % en 2017; al 190,7 % en 2018, al 182,3 % en 2019, al 174,5 % en 2020 y al 159,7 % en 2022.

Este escenario asume también que las privatizaciones previstas reporten unos ingresos de 13.900 millones de euros hasta 2022 y que el país registre una caída de su PIB del 2,3 % este año y del 1,3 % el siguiente, para lograr un crecimiento del 2,7 % en 2017 y del 3,1 % en 2018.

Sin embargo, si solo se aplica de manera parcial el programa y Atenas solo obtiene 3.700 millones de euros con las privatizaciones hasta 2022, con un crecimiento ligeramente inferior y un superávit menor, la deuda aumentaría al 206,8 % en 2016 antes de bajar al 185,9 % en 2020 y al 173,7 % en 2022.

En el escenario más optimista, en el que Grecia crece más de lo esperado y obtiene unos ingresos de 24.600 millones de euros de las privatizaciones hasta 2022, la deuda se situaría en el 198,9 % en 2016, el 166,1 % en 2020 y el 148,2 % en 2022.

Las instituciones sostienen que es necesario responder a estas “preocupaciones” con la puesta en marcha de un programa de reformas “creíble y de amplio alcance, con una fuerte autoría de las autoridades griegas”, pero también con medidas que alivien el peso de la deuda, aunque no necesariamente una quita.

“En resumen, una combinación apropiada de extensión de vencimientos y periodos de gracia de los principales e intereses permitiría llevar la deuda griega a niveles sostenibles en términos de necesidades financieras brutas sin la necesidad de una quita nominal”, concluyeron.

En concreto, contemplan “después de una restauración completa de los acuerdos de créditos, medidas de mitigación de la deuda que serían concedidas sobre la base de una condicionalidad apropiada”.

Es decir, las instituciones europeas consideran un alivio de la deuda helena, lo que no necesariamente tiene por qué implicar una quita, con nuevas condiciones para Atenas, “incluidos compromisos probados sobre reformas por parte de las autoridades griegas”.

También sugieren que se desembolse a Grecia los beneficios de las operaciones realizadas con deuda helena en manos del Banco Central Europeo y otras capitales.

Un alivio de la deuda griega no se abordará hasta otoño, pero se trata de algo en lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha insistido como condición para participar en el tercer rescate.

El FMI, que recientemente ha publicado su propio análisis considerando la deuda griega insostenible, no firma el citado documento de las instituciones europeas.

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