Banco Mundial: “No hay guerra de divisas, pero sí primeras escaramuzas”

Washington, 16 ago (EFE).- La economía global no enfrenta “una guerra de divisas”, pero sí se han visto “las primeras escaramuzas”, con la inesperada decisión de China de devaluar el yuan como parte de un “panorama lleno de riesgos” debido a la “extremada diversidad” de políticas monetarias, aseguró Kaushik Basu, economista jefe del Banco Mundial (BM), en una entrevista con Efe.

“Hay un riesgo de guerra de divisas, eso no puede ser menospreciado. Por ahora hemos visto escaramuzas, más que guerras de divisas”, indicó Basu, prestigioso economista y profesor en excedencia de la Universidad de Cornell (EEUU).

A su juicio, no se trata solo de China, cuya decisión de devaluar el yuan sorprendió a todo el mundo esta semana, pues hay “una situación de extrema diversidad de políticas monetarias” que ha “exacerbado este riesgo”.

Basu remarcó que “hay grandes economías que están todavía inyectando liquidez. La zona euro lo está haciendo, también Japón y Suecia, mientras que EEUU está tratando de restar liquidez”.

“Es como si tenemos un montón de material inflamable por el suelo, y te das cuenta de que un pequeño fuego podría hacer arder todo. China ha sido un buen recordatorio de que estamos en un mundo de riesgos”, afirmó el economista, de 63 años, en su amplio despacho en la sede del organismo multilateral.

La entrevista se realiza a apenas tres manzanas de la Casa Blanca y del Tesoro estadounidense, que han insistido en los últimos años en la necesidad de que Pekín avance hacia un modelo cambiario marcado por el mercado y han criticado al yuan como una divisa “manipulada” por las autoridades chinas.

Los economistas han alertado sobre los problemas que generaría una dinámica de devaluaciones competitivas, como se vio en la década de 1930, una espiral que tendría efectos desastrosos para la economía global.

Además de sacudir fuertemente los mercados financieros mundiales esta semana, la reforma del sistema cambiario de China motivó grandes dudas sobre la marcha de la segunda potencia económica del planeta.

Para Basu, sin embargo, la decisión de las autoridades chinas “no debería ser tan sorprendente”, al subrayar que el yuan se había apreciado más de un 10 % frente al resto de divisas mundiales desde el inicio de 2014, y las exportaciones habían caído notablemente.

“No es de extrañar que el Gobierno chino tomase medidas. En realidad, lo que señala es la entrada de China en el escenario global como un jugador sofisticado”, remarcó.

De fondo apuntó a la gran decisión monetaria anticipada para este año, la subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) de EEUU, la primera en nueve años, un ajuste monetario que dada la importancia del dólar tendrá implicaciones globales, ya que es de esperar una mayor apreciación de la divisa estadounidense.

“Mi gran preocupación es que tras un alza de tipos demasiado pronto la Fed fortalezca el dólar aún más. Lo que seguido de la devaluación de China puede tener un impacto negativo severo en las exportaciones estadounidenses y, como resultado, en el crecimiento de EEUU”, argumentó Basu, quien fue consejero económico del Gobierno de la India antes de unirse al BM.

Aunque todos los analistas apuntan a la reunión de septiembre de la Fed como la fecha para este encarecimiento del precio del dinero en EEUU, el economista indio señaló que la devaluación de China podría hacer que el banco central estadounidense retrasase hasta diciembre el inicio del ajuste monetario.

La ralentización de China, el gran motor económico mundial durante la crisis de 2008, es un motivo de quebradero de cabeza para los países exportadores de materias primas y que habían aprovechado el impulso generado por la inacabable demanda china de estos productos.

Si bien Pekín sigue contemplando una expansión del 7 % para este año, el Fondo Monetario Internacional ya ha señalado que el crecimiento de China será del 6,8 % este año y 6,3 % el próximo.

Una de las regiones más afectadas por esta desaceleración es Latinoamérica, afirmó Basu, para la que prevé “graves dificultades” en el corto plazo.

“Nuestros estudios muestran que un punto porcentual anual de ralentización en China frena el crecimiento en Latinoamérica en 0,6 puntos porcentuales”, agregó el economista.

Es este descenso en la demanda china, además, el principal motivo de la caída de los precios de las materias primas a nivel mundial, lo que a su vez ha deprimido las perspectivas económicas en países como Chile, Perú, Brasil o Colombia.

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