Los viveros empresariales, fuentes de empleo

Los distintos estudios sobre la supervivencia de las empresas de reciente creación identifican tres causas básicas para el fracaso de las mismas: dificultades de acceso a la financiación adecuada, falta de capacidad de gestión y una inadecuada evaluación de los riesgos empresariales. Los programas de incubación desarrollados en los viveros de empresa están orientados en general a afrontar estos tres problemas, por lo que, en aquellos casos en los que se está aplicando un modelo de gestión orientado al éxito, se están obteniendo grandes resultados, con una media de creación de 6,2 puestos de trabajo por empresa incubada. Estos datos, unidos al hecho de que aquellas empresas que crecen y se desarrollan en un vivero de empresas ven incrementadas sus posibilidades de éxito en un 50%, convierten a estos viveros y aceleradoras en focos de creación de riqueza y también de empleo. Por ese motivo, son una solución muy eficaz para “acelerar una región”, es decir, para generar una red productiva e innovadora que haga posible dinamizar una zona geográfica determinada.

“Aunque el concepto llegó tarde en España en relación, no solo a EEUU, sino también a otros países de nuestro entorno, en los últimos años, los viveros han sido utilizados por muchos administraciones como una herramienta encaminada al desarrollo económico de un municipio o una región y, como consecuencia, a la creación de empleo”, ha explicado Raúl del Pozo, fundador de Cink Emprende, que gestiona 8 incubadoras por toda España y tiene como objetivo fomentar el emprendimiento y la creación de nuevas empresas, así como generar un empleo estable y de calidad. Hoy son Cataluña, Madrid y Andalucía las regiones que presentan más viveros con más de 30 cada una. De hecho, el propio Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2013 que elaboró el pasado año el Banco Mundial ya destacaba que el 90% del empleo era generado por el sector privado, por lo que facilitar el nacimiento y el desarrollo de empresas, más aun cuanto mayor sea el valor que éstas aporten al mercado, era la mejor política de generación de empleo.
Para que las incubadoras sirvan al propósito de acelerar una región, han de permitir que las empresas se adapten al mercado de una forma inmediata. El modelo de gestión aplicado en muchas incubadoras no permite la existencia de un servicio personalizado en función de las necesidades de cada emprendedor y de la región en la que se va a implantar, lo que les impide disponer de una hoja de ruta creada a la medida de cada empresa (ventas, comunicación y marketing, talento, financiación, etc…), sino que son meras visiones generalistas de su sector.
Para Raúl del Pozo “un programa de incubación ha de tener como finalidad dotar a instituciones públicas y emprendedores de una visión de conjunto, aportar conocimientos y disponer de nuevas herramientas que les ayuden a poner en marcha los proyectos, que en muchos casos, se pueden convertir en verdaderos revulsivos regionales”. En su opinión, “es importante que las incubadoras aborden en su definición, formación y mentoring, áreas como la gestión estratégica, la creación de valor, las finanzas, la geo-estrategia y la innovación bien entendida”.
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Equipo editorial de ProfesionalesHoy