La industria china del automóvil se dirige a una fuerte reestructuración

Shanghái (China), 19 sep (EFE).- El sector chino del automóvil, el mayor del mundo tras años de ventas récord gracias al auge económico del país, afronta ahora una seria reestructuración por la ralentización económica y la crisis de las bolsas de este verano.

En eso coinciden varios expertos consultados por Efe y así se deduce también de algunas decisiones de Pekín en las últimas semanas, incluido un “Libro Azul”, presentado este mes, que propone mejorar los sistemas de gestión empresarial y gubernamental del sector.

Este informe, elaborado por el Centro de Investigación y Desarrollo del Gobierno, la Sociedad de Ingeniería Automovilística de China y el grupo Volkswagen (el primer fabricante internacional que entró en el país, en 1984), critica que el sector se rija aún por los mismos principios que hace 20 años.

Las ventas de automóviles en China bajaron un 3 % interanual en agosto, hasta 1,66 millones de unidades, mientras que la producción cayó un 8,4 % hasta 1,57 millones, y algunas empresas están empezando a preparar planes para recortar empleo y capacidad de producción.

En el conjunto de 2014, las ventas subieron un 6,9 % hasta alcanzar un récord de 23,49 millones de unidades, mientras que la producción aumentó un 7,3 % en 2014 hasta 23,72 millones.

La estabilización de las ventas de automóviles “minará severamente” la rentabilidad de los fabricantes chinos, y muchos serán absorbidos o saldrán del mercado, según diagnosticó esta misma semana la propia Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo (CNRD, el principal organismo planificador económico del Gobierno comunista).

Pekín, en lugar de introducir medidas de estímulo económico, como las que en 2008 y 2009 llevaron a que el sector registrara aumentos anuales en ventas récord, en torno al 40 por ciento, ha decidido que es el momento de que cierta selección natural ajuste estos “severos problemas estructurales”, según Lu Weisheng, subdirector de la CNRD.

El organismo propone que los fabricantes chinos más débiles se fusionen o se dejen absorber, lo que solucionaría el tradicional gran problema del sector: el excesivo número de fabricantes (más de un centenar, incluyendo los productores locales de provincias) y su cada vez más excesiva capacidad de producción.

En realidad, estos excesos no afectan a todo el sector, sino sobre todo a los fabricantes de las gamas más bajas en calidad y en precio, ya que en coches de mayor categoría el mercado, dominado por las marcas extranjeras, está más establecido y maduro, explicó a Efe el analista Zhang Junyi.

Para Zhang, responsable del Centro de la Competencia Automovilística, de la consultora alemana Roland Berger en Shanghái, es precisamente en estas gamas más bajas donde se dará la próxima batalla que puede marcar un antes y un después en el sector.

Aunque Zhang estima que, de media, las ventas crecerán entre un 5 y un 6 por ciento anual en los próximos años (tal vez menos en 2015, sobre todo por el impacto de la volatilidad bursátil en el ánimo de los consumidores), las gamas bajas son ahora el mejor terreno para que las multinacionales sigan creciendo en el país.

Prueba de ello son los planes, confirmados a Efe por Volkswagen, de lanzar una nueva marca de bajo coste en China para 2018, en competencia directa con los fabricantes locales que se apoyan en sus ventas en esa categoría, y que podrían sufrir una desventajosa guerra de precios y calidad.

“En los últimos años se pensaba sobre todo en el crecimiento del mercado (no tanto en la calidad y la eficiencia energética y de emisiones), pero la competencia va a ser cada vez más dura, con picos de crecimiento más bajos, y se va a tener que hablar de cómo reducir costes (de producción) y ser más eficiente”, vaticinó Zhang.

En Volkswagen reconocen que “está claro que el mercado (chino) se está volviendo cada vez más maduro”, aunque “esta evolución va a la par que la tendencia general hacia una ‘nueva normalidad’ (de un crecimiento más moderado, según el término acuñado por Pekín) en la economía china”, dijo a Efe su portavoz Shen Yanqi.

Un informe divulgado esta semana por la agencia de calificación Fitch apunta también a que la competencia se recrudecerá sobre todo en el interior del país y en las zonas urbanas de tamaño mediano, mercados menos maduros que las grandes metrópolis chinas, y más sensibles al precio y a las gamas más bajas.

“En cualquier caso, el mercado chino seguirá siendo una historia de crecimiento”, añadió Shen, y Volkswagen, al igual que otras multinacionales del sector, como GM o Ford, entre otras, seguirá invirtiendo masivamente en China (22.000 millones de euros hasta 2019, en su caso, con 60 nuevos modelos lanzados sólo en 2015). José Álvarez Díaz

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