Pruebas de resistencia revelan que situación de banca griega no es dramática

Atenas, 31 oct (EFE).- Las pruebas de resistencia a la banca griega han demostrado que su situación es menos dramática de lo que se temía, en un año en el que los títulos financieros perdieron la mitad de su valor por la pugna entre Atenas y los acreedores sobre el tercer rescate y por la imposición de los controles de capital.

Según los resultados de las pruebas de resistencia publicados hoy por el Banco Central Europeo (BCE), los cuatro principales bancos griegos tienen unas necesidades de capital adicional de entre 4.400 millones y 14.400 millones de euros.

En caso de que las variables económicas evolucionen de forma normal (escenario base), las necesidades ascienden a 4.400 millones de euros, mientras que los requerimientos sumarían hasta 14.400 millones si se produce una evolución negativa (escenario adverso).

El BCE informó de que los cuatro bancos sistémicos -Banco Nacional de Grecia, Banco del Pireo, Alpha Bank y Eurobank- tienen hasta el próximo 6 de noviembre para explicar sus planes para afrontar estas necesidades.

Una vez facilitados estos datos, podrá comenzar el proceso de recapitalización que deberá concluir antes de finales de año.

Esto es especialmente importante, pues a partir del 1 de enero de 2016 entra en vigor una normativa europea que incluye la posibilidad de aplicar quitas a los depósitos no garantizados, es decir, superiores a los 100.000 euros.

En concreto, los cálculos del BCE parten del supuesto de que el Alpha Bank necesitará 263 millones de euros en el escenario base y 2.743 millones de euros en el adverso.

Las necesidades del Eurobank son de 339 millones de euros en el escenario base y 2.122 millones de euros en el desfavorable.

En el caso del Banco Nacional de Grecia, el BCE sitúa la falta de capital en 1.576 millones de euros en el escenario base y de 4.600 millones en el adverso.

Para el Banco del Pireo son 2.213 millones de euros las necesidades en el escenario de referencia y 4.933 millones de euros en el adverso.

Se parte de la base de que los cuatro institutos financieros podrán cubrir los requerimientos del escenario base por sus propios medios, mediante ampliaciones de capital y emisiones de bonos convertibles.

“Cubrir el déficit a través de ampliaciones de capital llevará a la creación de amortiguadores prudenciales en los cuatro bancos, lo que mejorará la capacidad de recuperación de sus balances y su capacidad para resistir potenciales shocks macroeconómicos adversos”, dijo el BCE en su comunicado.

Los fondos necesarios para el escenario adverso los aportarán el Fondo Helénico de Estabilidad Financiera (FHEF), a través de acciones y bonos convertibles.

El Ministerio de Finanzas informó además de que el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo participará en la recapitalización.

El acuerdo para el tercer rescate, cuyo volumen total asciende a 86.000 millones de euros, contempla un máximo de 25.000 millones para la recapitalización de la banca griega, de los que 10.000 millones ya han sido depositados como ayuda inmediata en el FHEF.

La incertidumbre política durante este año que aceleró la salida de depósitos y culminó con la imposición de controles de capital y el cierre de los bancos a finales de junio provocó una caída vertiginosa de las acciones de los bancos e incrementó la vulnerabilidad del sistema bancario.

Con la recapitalización, el Gobierno de Alexis Tsipras espera que Grecia de un paso para recuperar la confianza de los inversores.

Pero antes de poder obtener esta ayuda y lograr una paulatina normalización de la situación, el Gobierno todavía debe llegar a un acuerdo con los representantes de la denominada Cuadriga -Mecanismo europeo de Estabilidad, Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional- sobre cómo gestionar la cartera de créditos morosos de la banca, que a comienzos de año alcanzaba casi el 35 %, la más alta de la Unión Europea.

El Gobierno se niega a facilitar las ejecuciones hipotecarias como exigen los prestamistas o a permitir que las carteras de créditos en mora se vendan a fondos privados, también conocidos como fondos “buitre”.

Un primer paso en el proceso de recapitalización es la votación esta noche de la ley correspondiente, una normativa que otorga al FHEF un papel más activo en los bancos a los que ha facilitado ayuda.

Así, por ejemplo el citado fondo tendrá un representante en el consejo de administración de cada uno de los bancos que haya contribuido a recapitalizar y obtendrá una serie de facultades, como el derecho a veto sobre decisiones como la distribución de dividendos, el pago de sobresueldos a los ejecutivos, la estrategia del banco o la gestión de los activos y de los pasivos.

Por Ingrid Haack

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