La falsificación de cosméticos destruye casi 10.000 empleos al año en España

Madrid, 23 nov (EFE).- La falsificación de perfumes y cosméticos le cuesta cada año 949 millones de euros de ingresos y 9.755 empleos al sector en España, además de una merma de la recaudación fiscal y riesgos para la salud de los ciudadanos, por lo que es necesario concienciar a los consumidores sobre este problema.

Éstas son algunas de las conclusiones del EFE Fórum Consumo sobre “Falsificación de perfumes y cosméticos” que se ha celebrado hoy en la sede central de Efe y que ha contado con la presencia del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.

En lo que va de año, la Agencia Tributaria ha aprehendido más de 245.000 productos falsificados (perfumes, cosméticos y otros artículos de aseo), valorados en casi 5,1 millones.

Según datos de la Agencia Tributaria a los que ha tenido acceso Efe, el año pasado se incautaron 152.000 artículos valorados en 10,6 millones de euros.

La directora general de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), Val Díez, que ha abierto el foro, ha subrayado que la falsificación es un tema “relevante”, que exige una actuación decidida por su impacto en la economía y en la salud de las personas.

Díez ha explicado que el sector deja de ingresar cada año 949 millones en España, el 17 % de su facturación, y pierde 9.755 empleos por este motivo.

En el conjunto de la Unión Europea (UE), la falsificación supone una pérdida de ingresos de 4.700 millones, el 7,8 % de las ventas totales.

Según datos de la Oficina para la Armonización del Mercado Interior (OAMI), si se tienen en cuenta los efectos, directos e indirectos, sobre otros sectores, el impacto se eleva a 9.500 millones, lo que causa la destrucción de 80.000 puestos de trabajo.

Además, la falsificación reduce la recaudación fiscal en Europa en unos 1.700 millones anuales.

España es el cuarto país de Europa que más ingresos pierde por la falsificación de perfumes y cosméticos, por detrás de Grecia, Lituania y Bulgaria, y por delante de Francia, Italia y Reino Unido.

El sector factura 6.400 millones anuales en España, cuenta con unas 400 empresas y genera 35.000 empleos directos y 200.000 más indirectos.

El consejero delegado de Perfumerías Juteco-Bodybell, Joaquín Bueno, ha añadido dos elementos de preocupación: los robos de productos originales para revenderlos, que supone hasta el 1,7 % de las ventas, y los gastos derivados de las medidas de seguridad, que representan entre el 3 % y el 4 %.

Todo ello, ha dicho, hace muy difícil ser rentable en este sector.

De hecho, su empresa ha tenido que cerrar 30 tiendas y reducir su plantilla en 300 personas. “Sin estos problemas, la situación habría sido muy distinta”, ha subrayado.

El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ha desmontado los tópicos que rodean a la falsificación de perfumes y cosméticos.

En primer lugar, ha negado que se trate de “una delincuencia light” porque, ha dicho, tiene un impacto sustancial en la economía y el empleo, y está vinculada a menudo con otras prácticas ilegales como la evasión fiscal, el blanqueo de capitales, el tráfico de fármacos y delitos contra el medio ambiente.

Martínez también ha rechazado la “falacia Robin Hood”, es decir, considerar que la falsificación es un medio aceptable de acercar los productos cosméticos, generalmente caros, a las personas con menos recursos. “Los falsificadores no son Robin Hood”, ha señalado.

Por último, ha subrayado el impacto de la falsificación en la recaudación fiscal.

El presidente de la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU), Fernando Moner, se ha mostrado satisfecho de que todos los agentes implicados coincidan en que existe un problema.

“Ahora falta ir todos juntos a buscar una solución”, ha indicado.

Moner ha apostado por informar y concienciar a los consumidores, y por controlar mejor las fronteras de la UE, pero ha mostrado su oposición a multar a los compradores de productos falsificados.

El inspector Jesús Martín, jefe del Grupo de Propiedad Industrial de la Comisaría General de Policía Judicial, ha coincidido con el secretario de Estado en que no se trata de una delincuencia “de baja intensidad” porque detrás del “mantero” que vende colonias falsificadas “hay crimen organizado”.

Por ello, ha elogiado la última reforma del Código Penal, que incluye los pequeños delitos y diferencia las penas según el papel del delincuente en el proceso.

Tanto la directora general de Stanpa como el secretario de Estado de Seguridad han destacado también los riesgos para la salud de las falsificaciones, ya que no hay garantías sobre la calidad de los productos.

En este sentido, el director del Instituto de Dermatología Integral, Miguel Sánchez Viera, ha recordado que, ante una reacción adversa de un cosmético en la piel, es imposible identificar sus componentes si se trata de un producto falsificado.

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