Última hora

La OMC se asoma a su propia transformación en la cumbre de Nairobi

Nairobi, 15 dic (EFE).- La décima reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que comenzó hoy en Nairobi, puede convertirse en una cita histórica que transforme para siempre la naturaleza de este organismo multilateral.

Las deliberaciones iniciadas en la capital keniana, cuando la institución cumple veinte años de historia, abren dos caminos divergentes: avanzar en el proceso de liberalización iniciado en la Ronda de Doha en 2001 o admitir que la OMC no funciona como herramienta de negociación.

En este contexto dual, los dirigentes africanos aprovecharon la insólita presencia en su continente de 4.000 delegados de los 162 países que integran la organización para reivindicar un acuerdo comercial global.

“Celebrar este encuentro en África es una oportunidad para subrayar el gran potencial de este continente y el liderazgo de los países menos desarrollados”, resaltó el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, durante la inauguración de la cumbre.

Kenyatta abanderó así el grupo de los denominados Países Menos Desarrollados (PMD) de la OMC, copado por economías subsaharianas que apenas representan el 2 % del comercio mundial y que durante estos días pelearán acuerdos para desbloquear su acceso al mercado global.

Una de las mayores barreras que estos Estados intentarán derribar es la de los subsidios agrarios que conceden algunas economías desarrolladas y ponen freno a sus exportaciones.

“Los agricultores africanos, sencillamente, no pueden competir contra los elevados subsidios que reciben los agricultores de los países desarrollados”, manifestó el presidente de Kenia.

Los Estados africanos, la India y China entienden que las ayudas a la exportación que Estados Unidos, la Unión Europea, Noruega y Suiza entregan a sus agricultores les dejan en peores condiciones para competir en el mercado mundial.

Llamada a eliminar estas “distorsiones”, la Ronda de Doha podría sucumbir en la conferencia de Nairobi si los países desarrollados y los menos aventajados no logran aproximar sus posturas.

“Si no encontramos un acuerdo veremos un cambio, porque los miembros estarán diciendo de forma colectiva que la función negociadora de la OMC está rota”, según la presidenta de esta reunión ministerial, Amina Mohammed.

La también titular de Exteriores keniana auguraba, en el primer acto de este encuentro negociador, que la institución corre el riesgo de perder su alma multilateral, si no es capaz de reanimar el flemático pulso de la organización, que solo ha alcanzado un acuerdo de calado en 18 años, en la cumbre de Bali de 2013.

Kenyatta y otros líderes africanos instaron a seguir la exitosa estela de acuerdos multilaterales alcanzados en los últimos meses, desde las conferencias de Adis Abeba y Nueva York para definir la nueva agenda de desarrollo sostenible hasta la Cumbre del Cambio Climático (COP21) celebrada recientemente en París.

No en vano, para el secretario general del Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), Mukhisa Kituyi, la cita de París ha marcado el “renacimiento del multilateralismo”.

En este mismo sentido, el director de la OMC, Roberto Acevêdo, llamó a recoger el testigo del hito sobre el clima para llegar “más alto, más lejos”, y pidió a los miembros de la organización que se preparen para ser “flexibles” en sus negociaciones.

Acevêdo reconoció que los países de la OMC han perdido el hábito de negociar y de dar respuesta a sus problemas.

“Si salimos de Nairobi con una renovada confianza y visión para el futuro, será un gran acuerdo”, subrayó el titular de la organización.

Pero la presidenta de la conferencia avanza un cambio más profundo, que incluso afectará a la propia naturaleza de la OMC.

“Si tenemos éxito, cambiará porque tendremos una organización revitalizada”. De lo contrario, añadió, “necesitaremos arreglarla y encontrar una nueva forma de negociar”.