Carburantes y petróleo, claves para un descenso a dos ritmos

Madrid, 21 dic (EFE).- La bajada del crudo, que hoy ha comenzado la sesión en 36,45 dólares, ha vuelto a abrir el debate de si los precios de los carburantes en el surtidor reflejan los descensos del petróleo al ritmo adecuado, un “misterio” que, para el sector petrolero, tiene su explicación en varias claves.

En el último mes, el barril de crudo Brent, el que se usa de referencia en Europa, ha bajado más del 16 %: el viernes cerró en 36,8 dólares frente a los 44,2 dólares de hace un mes.

En el mismo periodo, el precio de venta al público del litro de la gasolina 95 se ha abaratado un 2,7 % de media en España y el gasóleo, un 5,8 %, según los datos que se recogen cada lunes y publica los jueves el boletín petrolero europeo.

Y, según el sector petrolero, el error de base empieza, por varios motivos, en cruzar esos dos porcentajes.

El primero, señalan desde la Asociación de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), es que los precios de los carburantes no tienen una relación directa con la cotización del barril de crudo Brent sino que dependen de las cotizaciones en los mercados al por mayor.

Estos mercados -aparte de la cotización del Brent que es, no obstante, el factor más influyente- están condicionados por la oferta y demanda de dichos productos y por el tipo de cambio euro-dólar.

El segundo tiene ver con los distintos componentes que conforman el precio de cada litro de carburante.

La materia prima, la parte directamente vinculada a esos mercados, constituye alrededor de un 31 % del precio de la gasolina y del 35 % del precio de venta del gasóleo.

El resto de elementos que conforman el precio de los carburantes son los impuestos, que suponen más de la mitad del precio final, y otros costes, como distribución o comercialización, que no están afectados por lo que haga el Brent.

El tercer punto que esgrimen tiene que ver con las estadísticas que se usan para las comparaciones ya que los precios publicados los jueves en el Boletín Petrolero corresponden a la media de los precios diarios de la semana anterior.

Existe así, explican, un decalaje entre los precios publicados en el Boletín cada semana y los precios del surtidor.

No obstante, y pese a estas explicaciones, el Gobierno puso el ojo en este diferente ritmo en el que se reflejan las bajadas y subidas, el conocido como efecto “cohete y pluma”: cuando sube el precio del crudo, aumenta como un cohete el de la gasolina, pero cuando baja, el descenso de los precios de la gasolina es como la caída de una pluma.

Así, el pasado verano, el ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció que el Gobierno iba a pedir a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que actuará si las compañías no trasladan íntegramente al precio de los carburantes las caídas del barril Brent.

El titular de Economía reconoció que en ocasiones se ve que la traslación en el precio de los carburantes “no es lo rápido e intenso” que debería.

La legislatura ha concluido sin avances al respecto y con esas dudas entre los consumidores que siguen viendo mucha diferencia entre el surtidor y el precio del barril.

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