España y la UE, 30 años de historia con muchas ventajas y una crisis amarga

Bruselas, 1 ene (EFE).- España se convirtió hace 30 años en miembro de pleno derecho de las entonces Comunidades Europeas, hoy la UE, tres décadas en las que se ha beneficiado de las ventajas de una cada vez mayor convergencia, pero también ha experimentado en la crisis la cara menos agradable de ese proyecto aún incompleto.

Con la llegada de la democracia, las aspiraciones de España por lograr su adhesión a las Comunidades Europeas cobraron impulso y el 26 de julio de 1977 el Gobierno del presidente Adolfo Suárez solicitó la incorporación del país a la Comunidad Económica Europea.

Ocho años después, el 12 de junio de 1985, el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, firmó bajo la atenta mirada del rey Juan Carlos I en el Salón de Columnas del Palacio Real el Tratado de Adhesión de España, que se hacía efectiva el 1 de enero de 1986.

Con motivo del 30 aniversario de la firma de la adhesión, el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, dijo en junio a Efe que con ese paso “España se reencontró con su destino natural y político”.

La incorporación de España a la UE, junto a Portugal, sacó al país del aislamiento internacional, a juicio del político luxemburgués, y lo acercó a sus socios europeos en estabilidad.

Durante este tiempo, la Unión ha transformado a España y España ha transformado a la Unión, considera Bruselas.

Destaca sobre todo la apertura de la UE a Latinoamérica y a la ribera sur del Mediterráneo gracias al papel desempeñado por Madrid como vector de ese acercamiento.

España ha desempeñado la Presidencia de turno semestral del Consejo en cuatro ocasiones, dos de ellas (1989 y 1995) durante los Gobiernos de Felipe González; la tercera (2002), con José María Aznar, y la última (2010), con José Luis Rodríguez Zapatero.

También ha ocupado altos cargos en las instituciones europeas, aunque su presencia ha disminuido en los últimos años.

El Parlamento Europeo ha sido presidido por españoles en tres ocasiones: Enrique Barón (1989-1992), José María Gil-Robles (1997-1999) y Josep Borrell (2004-2007).

Por su parte, Javier Solana desempeñó durante una década, desde 1999, el cargo de alto representante de la Política Exterior y de Seguridad Común.

Asimismo, han sido comisarios europeos Marcelino Oreja, Pedro Solbes, Loyola de Palacio, Abel Matutes, Manuel Marín, Joaquín Almunia y, desde el 1 de noviembre de 2014, Miguel Arias Cañete.

En las tres décadas de España en la UE destacan la firma en 1991 el Acuerdo de Schengen, el espacio europeo sin fronteras internas, que hoy está en juego por la crisis de refugiados y las amenazas terroristas, y el fuerte apoyo que recibió España de los fondos de cohesión y estructurales para el desarrollo regional.

En 1995, coincidiendo con el final de la segunda Presidencia española de turno de la UE, se acordó en la capital española la denominación de “euro” para la moneda común europea, cuya implantación se produjo a partir de enero de 2002.

España ha participado en las negociaciones de los tratados de Amsterdam (1997), Niza (2001), el fallido Tratado Constitucional (2004) y Lisboa (2009), un proyecto de construcción europea que aún está incompleto y ha sido cuestionado durante la crisis económica y financiera y ahora de nuevo con la crisis de los refugiados.

Es precisamente la crisis económica que ha provocado que España haya tenido que ver la cara menos agradable de la UE.

Tuvo que solicitar un rescate para la banca con problemas de 41.300 millones de euros a sus socios de la eurozona, con la consiguiente pérdida de soberanía sobre sus decisiones financieras y macroeconómicas por la supervisión reforzada de Bruselas.

Los duros ajustes y las reformas estructurales exigidas por Bruselas y los demás países miembros han sido quizás el peor momento en la reciente historia de España en la UE por las difíciles decisiones que implicaban para el Gobierno y las graves consecuencias que tenían para la sociedad española.

En alusión a la crisis económica, el presidente del Ejecutivo comunitario dijo a Efe con motivo de la celebración de los 30 años de la firma del Tratado de Adhesión que “España es un país que demuestra que pese a las dificultades, la unión de las instituciones nacionales y europeas juntas es capaz de reorientar la situación”.

El presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz, destacó en la misma ocasión los “avances” conseguidos por España, así como la “estabilidad” y “refuerzo” de la democracia en el país, pero reconoció que “no todos los deseos se han cumplido todavía”.

Schulz se refirió a la recesión económica que han vivido tanto España como Europa y dijo que “conviene seguir luchando para que las secuelas de la crisis sean lo menos duras posible”.

Por Céline Aemisegger

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