La inseguridad y la desconfianza mutua serán el telón de fondo del Foro de Davos

Ginebra, 13 ene (EFE).- En la pequeña localidad de Davos, en los Alpes suizos, se concentrarán del 20 al 23 de enero los líderes políticos de los países y de las corporaciones más influyentes para buscar soluciones a las crisis geopolíticas y económicas que han extendido la inseguridad y la desconfianza mutua en el mundo.

La 46ª edición del Foro Económico de Davos tendrá lugar en un entorno en el que el temor por la amenaza terrorista y la falta de respuestas coherentes ante la crisis de refugiados en Europa se combinan con las dificultades que encuentra la economía mundial para volver a despegar y el fuerte repliegue de las economías emergentes.

A pesar de su medio siglo de existencia, el atractivo del Foro de Davos no decae, sino más bien parece reforzarse, sobre todo después de pasar revista al listado de participantes, entre los que figuran cuarenta jefes de Estado y de Gobierno de países de todas las regiones.

Estados Unidos envía este año a la delegación más importante que se recuerde, con el vicepresidente Joe Biden a la cabeza y los titulares de seis carteras, entre ellos los secretarios de Estado, John Kerry; de Justicia, Loretta Lynch, y del Tesoro, Jacob Lew.

De países influyentes como el Reino Unido y Francia estarán sus primeros ministros, el vicepresidente de China, en un grupo del que se extraña a la canciller alemana, Angela Merkel, asidua de Davos, pero que ahora debe gestionar la situación provocada por las agresiones sexuales ocurridas en torno al Año Nuevo en Colonia y otras ciudades.

Rusia envía a uno de sus viceprimeros ministros, lo que deja la impresión de que prefiere mantener a sus principales figuras políticas alejadas de las críticas por algunas de sus actuaciones en la escena internacional, principalmente en Ucrania y Siria.

Es de esperar que la representación latinoamericana genere expectativa, con el estreno internacional del presidente de Argentina, Mauricio Macri, y la presencia del mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, para valorar la recta final de las negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, tendrá una misión menos agradable, la de convencer a los inversores de los atractivos de su país, gravemente afectado por la violencia relacionada con el accionar de las mafias de la droga.

El mandatario peruano, Ollanta Humala, completa el grupo de presidentes latinoamericanos que se trasladarán a Davos, a menos de tres meses de las elecciones generales en su país.

El Foro Económico de Davos ha sido en varias oportunidades una ocasión que ha propiciado encuentros y diálogos inesperados, y que en ciertos casos contribuyeron a rebajar tensiones entre países o encaminarlos hacia acercamientos posteriores.

Esto alienta las especulaciones sobre eventuales encuentros para ayudar a desactivar crisis como las que hoy enfrentan a Turquía con Rusia, o a Irán con la mayoría de países del Golfo Pérsico, tras la ejecución en Arabia Saudí de un líder religioso chíi.

Muchas miradas se dirigirán también en este sentido al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

“Nosotros no organizamos esos encuentros, pero claro que los alentamos”, dijo a ese respecto un portavoz de la organización.

De lo que no serán testigos los asistentes al Foro de Davos será de la aparición en un foro internacional de prestigio del Gobierno de Corea del Norte, al que los organizadores habían extendido una invitación que luego cancelaron por el ensayo termonuclear de la semana pasada.

En el último trimestre de 2015 se hizo llegar a Corea del Norte una invitación oficial “porque en ese momento vimos señales de que se podían crear las condiciones para un diálogo internacional, pero después de la prueba nuclear consideramos que no hay espíritu para eso y no podíamos mantener nuestra invitación”, según explicó hoy en una rueda de prensa un ejecutivo del Foro de Davos.

La localidad suiza, apreciada por los esquiadores por sus óptimas infraestructuras y las condiciones que ofrece para practicar su deporte, recibe cada año delegaciones oficiales de alto nivel de ochenta países, además de 2.000 a 3.000 empresarios, ejecutivos y líderes de la sociedad civil, de confesiones religiosas, de la juventud y del arte.

La concentración de personalidades obliga a los organizadores y al Gobierno suizo a tomar medidas de seguridad excepcionales, pero que este año se prevé alcancen dimensiones desconocidas hasta ahora debido a que una reunión de este tipo es vista como un obvio objetivo terrorista.

Un portavoz del Foro garantizó que no hay motivo de preocupación porque la seguridad “será muy buena” y la coordinación con las autoridades suizas, que suelen desplazar allí a miles de militares durante los cuatro días del encuentro, es permanente.

Sin embargo, en tono más sincero y pidiendo no ser citada, una ejecutiva del Foro reconoció que este año las medidas de seguridad “serán como nunca antes hemos visto”, que los accesos a la localidad estarán fuertemente controlados y con una vigilancia aérea permanente, lo que hará de Davos “el lugar más seguro del mundo” la próxima semana.

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