La inflación de China remonta hasta un 1,8 % en enero por el Año Nuevo lunar

Pekín, 18 feb (EFE).- La inflación de China subió en enero un 1,8 %, en comparación con el mismo mes del año pasado, y remontó dos décimas respecto a diciembre por el efecto estacional del Año Nuevo lunar, que hizo subir los precios de los alimentos.

El índice de precios al consumo (IPC), publicado hoy por la Oficina Nacional de Estadísticas, alejó por el momento las presiones deflacionarias, aunque los analistas esperan que, al haber terminado ya las vacaciones, este aumento de los precios se diluya en las próximas semanas.

El índice de precios al productor (IPP), el principal indicador de la inflación en el sector mayorista, cayó un 5,3 % interanual en enero, un descenso seis décimas más suave que en diciembre, pero que supone su cuadragésimo séptimo mes consecutivo a la baja.

El repunte del IPC se debió principalmente a la fuerte subida en los precios de los alimentos, que el pasado mes experimentaron su mayor incremento en casi dos años, de un 4,1 % respecto a enero de 2015, frente al alza de un 2,7 % interanual de diciembre.

Los cambios de fecha del Festival de la Primavera (como se conoce en el país al Año Nuevo chino), la principal festividad del gigante asiático, suelen provocar alteraciones en las estadísticas económicas de enero y febrero, porque sigue el calendario lunar y cada año se celebra en días distintos.

Así, el mayor consumo derivado de los preparativos del Año Nuevo lunar, que se celebró este año antes que en 2015, y la histórica ola de frío que heló buena parte del país a mediados de enero contribuyeron al aumento del precio de los alimentos, que representan un tercio del índice chino.

La subida de precios fue especialmente sensible en la carne de cerdo, que se encareció un 18,8 % respecto a enero del ejercicio previo, y las verduras frescas, que costaron un 14,7 % más.

Los precios no alimentarios, que suponen los dos tercios restantes del IPC chino, registraron un incremento más suave, de un 1,2 % interanual, que es una décima superior al dato de diciembre, pero implica que el aumento de la demanda fue moderado, en línea con la progresiva desaceleración de la economía china.

En términos intermensuales, el IPC subió un 0,5 % en enero respecto a diciembre, impulsado por el alza de un 2 % en los precios de los alimentos.

El IPP de China continuó instalado en una deflación que dura ya casi cuatro años, una contracción que evidencia los problemas crónicos de exceso de producción que arrastra el país.

La minería sufrió el descenso de precios más acusado, de un 19,8 % interanual, seguido por las materias primas, que retrocedieron un 9,1 %, mientras que los precios para las industrias de elaboración bajaron menos que la media, un 4,9 %.

A pesar de la mayor inflación de enero, los analistas esperan que el aumento de los precios se suavice en los próximos meses, una vez superado el efecto estacional del Año Nuevo lunar, por el menor crecimiento de la demanda asociado a la ralentización china.

Los expertos discrepan ahora sobre si los datos de la inflación traerán o no nuevas medidas de estímulo monetario por parte del banco central, aunque los últimos movimientos y declaraciones de las autoridades chinas apuntan hacia otras alternativas.

Tras realizar seis recortes en los tipos de interés entre noviembre de 2014 y octubre de 2015, el ente emisor no los ha tocado en los últimos cuatro meses y en enero optó por realizar una serie de inyecciones de liquidez multimillonarias.

“La leve inflación del IPC y la deflación incesante del IPP muestran un abundante margen para la relajación monetaria. A corto plazo, sin embargo, otro recorte de los tipos de interés parece improbable”, señaló la economista para China del banco BNP Paribas Jacqueline Rong, en un comentario.

A juicio de esta analista, más estímulos monetarios presionarían a la baja la cotización del yuan, mientras el banco central está tratando de estabilizarla, y estimularía una expansión del crédito que ya ha alcanzado un récord en enero.

En este sentido, los analistas creen que Pekín intentará incentivar su ralentizada economía, que el año pasado creció a su ritmo más lento en 25 años (un 6,9 %), rebajando los costes para las empresas a través de ayudas fiscales.

Adrià Calatayud

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