El presupuesto antiausteridad une a la izquierda moderada y radical de Portugal

Lisboa, 23 feb (EFE).- Los presupuestos generales de Portugal para 2016, considerados antiausteridad, unieron por primera vez en los más de 40 años de democracia lusa, a la izquierda moderada y radical que, juntas, aprobaron hoy el polémico documento.

El gubernamental Partido Socialista (PS) obtuvo hoy el respaldo de sus socios del Bloque de Izquierda y del Partido Comunista (PCP) para sacar adelante la primera versión del presupuesto, que será ahora enviada a varias comisiones, en las que se elaborará la versión definitiva que se votará en marzo.

Tras esa segunda votación, el texto deberá ser sancionado por el presidente de la República para su entrada en vigor.

El documento se aprobó hoy en el Parlamento por mayoría absoluta, gracias a los votos a favor del PS (86 diputados), el Bloque (19) y comunistas y verdes (17).

En contra votaron los parlamentarios de los centro-derechistas Partido Social Demócrata (PSD) y CDS-PP, las dos formaciones que gobernaron en la anterior legislatura (2011-2015), periodo en el que pusieron en marcha drásticos recortes por las exigencias del rescate financiero de Portugal.

El único diputado del Partido de los Animales y las Personas (PAN) se abstuvo.

Este presupuesto es “fruto del diálogo social, parlamentario y europeo. Supone un pasar de página de la austeridad. Devuelve rendimientos a las familias, crea mejores condiciones para que las empresas inviertan y permite al Estado reducir el déficit y la deuda pública”, dijo hoy durante el debate el primer ministro, el socialista António Costa.

El documento contiene varias medidas que suavizan la austeridad de los años del rescate financiero (2011-2014), entre ellas la devolución de los recortes salariales a los funcionarios públicos, la subida modesta de las pensiones más bajas y la eliminación de un impuesto extraordinario en el 90 % de las nóminas.

Para compensar los gastos, el Gobierno de Costa subirá los impuestos en la compra de automóviles, los combustibles, el tabaco y en el sector bancario, y restringirá la contratación de funcionarios públicos.

Este presupuesto ha sido criticado por la oposición centro-derechista y visto con cierta desconfianza por la Comisión Europea (CE) que, finalmente y al igual que el Eurogrupo, le dio luz verde con reservas.

De hecho, el Gobierno socialista tuvo que modificar el borrador original, enviado en enero, por petición de Bruselas, que forzó a Lisboa a ahorrar 1.000 millones de euros más con respecto al primer texto.

Además, el Eurogrupo exigió al Ejecutivo luso que contase con un “plan B” en caso de que falle el presupuesto hoy aprobado.

“Se trata de un regalo envenenado para los portugueses, que deja al país más vulnerable a las crisis exteriores”, alertó Pedro Passos Coelho, actual líder de la oposición en Portugal y antecesor de Costa como primer ministro (2011-2015).

El dirigente conservador, que se mostró favorable a una devolución de los recortes gradual y no de una vez, acusó a los socialistas de “dar marcha atrás” a la “confianza” lograda por su Gabinete y puso como ejemplo la escala sobre la penalización de la deuda lusa.

Los socios del moderado Partido Socialista, el Bloque de Izquierda (aliado en la UE a los partidos español Podemos y griego Syriza) y el ortodoxo PCP justificaron su apoyo al presupuesto, por tratarse de un texto que da un primer paso para eliminar la austeridad.

Los comunistas pusieron, no obstante, en una situación complicada al Ejecutivo, cuando le cuestionaron si está dispuesto a iniciar trámites para renegociar la deuda pública, una de las más alta de la zona euro (en torno al 130 % del PIB).

Portugal “no suscitará” el debate, pero se encuentra “abierto” a formar parte de él cuando “se concrete en términos europeos”, aclaró el ministro de Finanzas, Mário Centeno.

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