Prisión con fianza para los 6 detenidos por pesca ilegal en la Antártida

Madrid, 9 mar (EFE).- La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha ordenado hoy prisión eludible bajo fianza de 100.000 euros para cada uno de los seis detenidos el lunes en Galicia por la Guardia Civil en una operación contra la pesca ilegal de merluza negra en aguas de la Antártida.

Cinco de los detenidos pertenecen a una misma familia, propietaria de la compañía Vidal Armadores, y la juez les ha enviado a prisión hasta el pago de la citada fianza por delitos contra el medio ambiente, integración en organización criminal, blanqueo y falsedad documental.

Los seis detenidos son el fundador del grupo, Antonio Vidal Suárez, sus hijos Belén, Ángel y Antonio Vidal Pego, su yerno Joaquín Manuel Pérez Maiño y Francisco Rama Gago, a los que se acusa de pescar de manera ilegal esa especie protegida, que sólo puede capturarse por cuotas establecidas.

En el auto de prisión, la juez señala que este “grupo organizado”, a través de “un entramado de empresas nacionales e internacionales”, llevan pescando de forma ilícita “austromerluza” (otra de las denominaciones de la merluza negra) desde al menos 2006 y para ello usaban varios buques registrados a nombre de empresas en terceros países “con banderas de conveniencia y constantes cambios de nombre”.

Lamela investiga también si derivaron para la compra de un pesquero parte de la compensación que obtuvieron de una aseguradora tras el hundimiento de uno de sus buques, el “Reefer Louyang”, “por la carga ilícita que portaba” y que consistía en pescado capturado en la Antártida por los pesqueros “Kunlun”, “Yongding” y “Songhua”.

Según la juez, una empresa domiciliada en Belice cobró la indemnización, de 6,3 millones, de los cuales 5,1 fueron por compensación a la pérdida de la carga, “aún siendo ésta de origen ilícito”. De ese dinero, que pasó por otras dos empresas de la red, se usaron 2,3 millones para adquirir el pesquero “Txori Urdin”.

“De esta manera, los responsables del grupo Vidal consiguen blanquear parte de la indemnización recibida por la pérdida de una carga ilícita, convirtiéndola en el pago de un buque ilícito”, asegura la juez.

Otros de los movimientos sospechosos de los cuatro barcos vinculados a la familia Vidal fue la llegada en marzo de 2015 al puerto de Phuket (Tailandia) del buque “Kulun” bajo el nombre de “Taishan”, que declaró una carga de 183 toneladas de mero cuando en realidad era merluza negra.

Como las autoridades tailandesas detectaron la ilegalidad, el barco abandonó el puerto y se dirigió a Senegal, donde el buque intentó, ahora con el nombre “Asian Warrior”, descargar la mercancía alegando que era atún.

El fundador del grupo, según la jueza, decidía “los lugares de pesca, fechas de las campañas, artes que se utilizan” y lo hacía de acuerdo con sus hijos, que ocupan diversos cargos en las diferentes empresas y son accionistas de las mismas.

La familia originaria de Ribeira (A Coruña) usaba para sus actividades un entramado empresarial con compañías nacionales y otras ubicadas en países como Belice, Suiza o Panamá, que poseía buques que llegaban a cambiar de nombre varias veces, como fue el caso del “Kunlun”, que solo entre 2004 y 2008 pasó a denominarse “Thule”, “Eolo”, “Red Moon”, “Black Moon” y “InaMaka”.

Rama Gago es el único detenido que no es miembro de la familia, sino que formaba parte de un “círculo cercano a los dirigentes” con funciones, en este caso, de “organizar y dirigir el entramado empresarial y financiero”.

Había un “último escalón” de la organización que lo formaban personas que ocupaban cargos de responsabilidad en los buques (capitanes, patrones, responsables de máquinas) y eran de nacionalidad española.

La merluza negra, cuya denominación científica es “Dissosstichus eleginoides” y que también se conoce como bacalao de profundidad o róbalo chileno, es una especie protegida que llega a medir más de dos metros y pesar cien kilos. Es uno de los peces de mayor tamaño de la Antártida.

Las capturas de esta codiciada especie de carne blanca son tan lucrativas que los pescadores ilegales le llaman el “oro blanco”, porque una carga media de 1,5 toneladas puede suponer unos 83 millones de dólares (unos 76 millones de euros) y se vende a restaurantes de lujo de Estados Unidos, Japón y, recientemente, Australia.

A consecuencia de las denuncias contra la pesca ilegal en el Antártico, la policía española puso en marcha el pasado marzo la denominada “operación Sparrow” y entró en las oficinas de varios armadores en Galicia.

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