Menos manifestantes contra la reforma laboral en Francia, más “indignados”

París, 9 abr (EFE).- La sexta jornada de protesta en el último mes contra la reforma laboral en Francia se saldó hoy con un descenso significativo del número de manifestantes en las calles, mientras en paralelo se amplifica el movimiento de los “indignados”, que se extiende a más ciudades el país.

Las autoridades señalaron que 120.000 personas se manifestaron en unas 200 ciudades en todo el país, frente a las casi 400.000 que lo hicieron el pasado día 31, cuando marcaron un récord en contra de la que parece como última gran reforma del mandato del presidente socialista François Hollande.

Sin dar cifras, los organizadores reconocieron una caída de la movilización con respecto al día 31, cuando reivindicaron 1,2 millones de manifestantes, una bajada que atribuyeron, en parte, a que en muchas regiones ha comenzado un periodo de vacaciones escolares.

La jornada de protesta estuvo marcada, de nuevo, por los altercados provocados por algunos manifestantes violentos, en particular en París y en Rennes.

En el caso de la capital, el prefecto de la ciudad, Michel Cadot, denunció la presencia en la parte delantera de la marcha de un grupo de medio centenar de radicales enmascarados con intenciones violentas que en todo momento trataron de provocar altercados.

Lo lograron al final de la protesta, en la plaza de la Nación, cuando comenzaron a lanzar piedras, adoquines y mobiliario urbano contra los antidisturbios que vigilaban el lugar, según el prefecto.

Eso obligó a los agentes a efectuar diversas cargas contra los manifestantes y a lanzar gases lacrimógenos, así como a practicar varias detenciones.

El prefecto indicó que muchos otros han sido identificados como militantes de grupos radicales que “tenían la voluntad expresa de provocar altercados en la manifestación”.

Tanto los detenidos, 26 en todo el país, como las imágenes grabadas por la policía serán enviadas a la Fiscalía.

Cadot destacó la “sangre fría” mostrada por los agentes, después de que en las últimas semanas se emitieran varios vídeos de aficionados en los que en pasadas manifestaciones se veía a jóvenes estudiantes agredidos por efectivos de las fuerzas del orden, casos que están siendo investigados.

Tanto los sindicatos organizadores como el Gobierno condenaron los hechos violentos.

El Ejecutivo trata de desactivar el movimiento de protesta contra su reforma laboral y, para ello, está admitiendo algunas de las 1.000 enmiendas presentadas en la Asamblea Nacional contra su proyecto.

Además, el primer ministro francés, Manuel Valls, recibirá a los representantes estudiantiles y a lo largo de la semana el Ejecutivo puede hacer anuncios en favor de los jóvenes, como la creación de un subsidio para los menores de 25 años en busca de trabajo, según diversos medios.

Pero los convocantes siguen pidiendo la retirada total de una reforma que, a su juicio, debilita a los trabajadores en las negociaciones con los patronos, puesto que da primacía a los acuerdos en las empresas sobre los convenios colectivos.

Mientras la protesta parece tomarse un respiro, y a la espera de comprobar si los sindicatos pueden reavivarlo, lo que parece cobrar fuerza es el movimiento de los “indignados”, bautizado en Francia como “Nuit debout” (noche en pie), que tiene su epicentro en la parisiense plaza de la República y que se ha extendido a diferentes ciudades.

Con evidentes paralelismos con el 15-M español, el fenómeno se instaló tras la manifestación contra la reforma laboral el pasado día 31, pero sus motivaciones van más lejos que la protesta contra esa ley.

El origen no está todavía claro, pero si los manifestantes de la Puerta del Sol de Madrid se catalizaron entorno al manifiesto “Indignaos”, de Stéphane Hessel, los de París han encontrado su inspiración en el documental “Merci patron” (Gracias, jefe), de François Ruffin, un alegato irónico contra las diferencias socio-económicas.

Más de un cuarto de millón de personas han visto ya en los cines la película, que relata bajo el signo del humor la batalla de dos parados contra el multimillonario Bernard Arnault, primera fortuna de Francia, dueño del gigante del lujo LVMH.

El movimiento “Nuit debout” vive esta noche su undécima velada en la plaza de la República, pero sus responsables aseguran que se han extendido ya a más de medio centenar de ciudades de Francia, una expansión que continúa.

El objetivo más próximo de los organizadores es ganar los municipios del cinturón de la capital, que agrupan a más de 6 millones de personas y que pueden dar aliento al movimiento.

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