La UE debate afinar las normas de disciplina fiscal, que España cree mejorables

Amsterdam, 23 abr (EFE).- Los socios de la Unión Europea debaten cómo afinar las normas de disciplina fiscal comunitaria que exigen mantener el déficit por debajo del 3 % de PIB y que España considera que son “mejorables” en cuestiones como la metodología empleada para hacer los cálculos.

“Creo que hay un fuerte acuerdo respecto a que actualmente el marco fiscal tiene carencias”, afirmó el ministro holandés de Finanzas, Jeroen Dijsselbloem, tras la reunión que ha mantenido con el resto de sus colegas comunitarios en la segunda jornada del Ecofin informal.

“La percepción es que las reglas se han vuelto muy complicadas”, concedió el vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis, quien reconoció que esto preocupa a los gobiernos, debido a lo difícil que es explicar a sus electorados la necesidad de tomar medidas de disciplina fiscal.

Aunque no habrá “soluciones muy fáciles o alternativas”, según Dombrovskis, éste se comprometió a analizar cómo simplificar cuestiones de carácter muy técnico pero que tienen un importante impacto a la hora de calcular la evolución económica de los países y, por tanto, exigirles medidas y ajustes.

Una de las ideas es reducir el número de indicadores que se utilizan en estos cálculos y mantener los imprescindibles, punto en el que la Comisión quiere realzar aquellos parámetros “que realmente están en manos de los ministros de Finanzas, es decir, el gasto primario y nuevas medidas de ingresos”, según Dombrovskis.

“Esto no quiere decir que vayamos a dejar de lado nuestros objetivos de déficit y deuda, sino que más bien dejarán claro qué se espera que hagan los gobiernos para lograr estas metas”, avisó.

Los ministros de los Veintiocho han mostrado un amplio consenso a que se explore esta vía en una discusión sobre unas reglas que, en opinión del titular español en funciones de Economía, Luis de Guindos, “son mejorables”.

“Hay un consenso en refinar de alguna forma el instrumental que tenemos (…), hay que tener en cuenta la visión amplia de lo que ha hecho un país”, aseguró el ministro a los medios.

Aunque De Guindos dijo no referirse al caso particular de España en esta discusión, lo cierto es que al país le interesa especialmente en este momento abrir el debate sobre cómo se aplican las normas recogidas por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que establece que los países deben mantener su déficit por debajo del 3 % de su PIB.

Si un socio incumple este tope, la Comisión le marca una senda de reducción de su desvío con objetivos anuales y puede pedirle que adopte medidas específicas, como controlar el gasto regional, tal y como recomendó recientemente a España.

El país ha cerrado 2015 con un déficit del 5 %, ocho décimas por encima del 4,2 % que se le exigía, y tampoco espera cumplir con la meta del 2,8 % marcada para este año, sino que las nuevas cifras del Gobierno en funciones retrasan hasta 2017 la posibilidad de llegar a un 2,9 %.

Bruselas debe ahora decidir si multa al país (lo que le convertiría en el primer socio en recibir una penalización por incumplir con el déficit), si le pide que ejecute medidas de ahorro (una cuestión compleja teniendo en cuenta que el Gobierno sigue en funciones) o si le da una nueva prórroga de uno o dos años.

Ante este escenario, Dijsselbloem dejó muy claro que cualquier tipo de cambio que se introduzca en las normas de disciplina fiscal europeas tendrá antes que madurar, por lo que se necesitará tiempo, cuando la decisión sobre el incumplimiento de España se espera ya en las próximas semanas.

“No, no podemos” aplicar este nuevo enfoque al caso español, dijo el político holandés.

La discusión viene precedida por una carta que ocho ministros, entre ellos el español, enviaron recientemente a la Comisión para pedirle que tuviera en cuenta cuestiones como la evolución del gasto o los esfuerzos realizados no solo en el último ejercicio, sino en un periodo más amplio de tiempo, a la hora de valorar el cumplimiento de los objetivos fiscales.

De Guindos quiere que se tenga en cuenta también la importancia que puede tener un “shock negativo” como una baja inflación, que afecta a las bases imponibles y, por tanto, supone unos menores ingresos para las arcas públicas, a la vez que afecta al ratio entre la deuda pública y el PIB, el otro parámetro medido por el PEC.

Alega que este tipo de consideraciones se han aplicado anteriormente con Francia e Italia para darles más margen y reivindica que se valoren los esfuerzos hechos ya por España en materia de reducción del déficit en los últimos años, no solo el último ejercicio, que coincidió con la campaña electoral.

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