OCDE: la recesión en Brasil se agravará en 2016 y seguirá en 2017

París, 1 jun (EFE).- La recesión de la economía brasileña, que ya cayó un 3,9 % el pasado año, va a agravarse todavía más este ejercicio, con un desplome del 4,3 % y, según la OCDE, continuará en 2017 (caerá un 1,7 %) al calor de la incertidumbre política y las revelaciones de corrupción que minan la confianza.

En su informe semestral de Perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) empeoró notablemente sus predicciones para Brasil con respecto a las de noviembre, cuando esperaba un descenso del producto interior bruto (PIB) del 1,2 % en 2016, seguido de una recuperación del 1,8 % en 2017.

La organización hizo hincapié en que las profundas divisiones políticas y la crisis aparejada, que no se ha resuelto con el proceso de destitución de la presidenta del país, Dilma Rouseff, han reducido toda expectativa de que se lleven a cabo reformas que permitan enderezar la situación, mientras la deuda pública no deja de engordar.

La consecuencia económica más visible es la pérdida de confianza de las familias y de las empresas, lo que se va a traducir en nuevos descensos del consumo: tras el 4 % en 2015, se espera un 4,8 % en 2016 y un 3,5 % en 2017. Y todavía más de la inversión: 14,1 % en 2015, 14 % en 2016 y 4,5 % en 2017.

En paralelo, el déficit público se ha disparado, como lo muestra el 10,4 % del PIB que alcanzó en 2015, y la OCDE auguró que se mantendrá a un nivel similar en 2016 (10 %) antes de reducirse sólo relativamente (7,8 %) en 2017.

Los autores del informe, sin poner cifras, advierten de que el desempleo va a seguir incrementándose, después de que en los últimos doce meses se hayan perdido casi dos millones de empleos formales.

El único elemento positivo en el escenario actual son las exportaciones, que se han visto favorecidas por la depreciación del real (en casi un 20 % en los últimos doce meses). De esta forma, tras el salto del 6,1 % que dieron el ejercicio pasado, en éste se calcula un aumento del 1,3 % y del 4,5 % el próximo.

Al final, y teniendo en cuenta la fuerte contracción de las importaciones (hasta el 14,1 % en 2016), el sector exterior tendrá una contribución positiva de 2,2 puntos de PIB este ejercicio y de 1,2 puntos el que viene.

La OCDE recordó que la crisis política puede ensombrecer todavía más el panorama, en caso de prolongación de la incertidumbre, ya que la recesión se podría prolongar a 2018.

Pero también destacó que si por el contrario se resuelve rápidamente y se logra consenso sobre las reformas necesarias, la confianza podría recuperarse, y la economía volver a crecer desde el año próximo.

Según su análisis, las reformas estructurales tienen un “potencial significativo” para favorecer ese crecimiento.

Entre esas estaría la reducción de distorsiones por la fragmentación del sistema de impuestos indirectos o la reducción de las barreras al comercio internacional, lo que reduciría los costos de importación y fortalecería los incentivos para mejorar la productividad.

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