La Reserva Federal se reúne y los mercados dudan de una subida de intereses

Washington, 12 jun (EFE).- El Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (Fed) se reúne de nuevo el próximo martes para revisar la política monetaria de EEUU, una reunión ante la cual los mercados parecen dudar de que se vaya a decidir un aumento de los intereses.

Quienes apuestan por una segunda alza de los intereses de referencia, la segunda en casi una década tras la decidida en diciembre, cuando quedaron entre el 0,25% y el 0,50 %, alimentan su esperanza, entre otros factores, en los comentarios más recientes de la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen.

Esta misma semana, Yellen se refirió a una coyuntura económica en EEUU en la que están actuando “fuerzas contrapuestas”, pero aseguró que ve “buenas razones para esperar que las fuerzas positivas en apoyo del crecimiento en el empleo y la mayor inflación continuarán superando a las negativas”, lo que abre las puertas al nuevo ajuste.

También el presidente de la Fed de San Luis, James Bullard, afirmó recientemente que algunos de los factores que habían frenado a la economía estadounidense en la primera mitad del año, y que venían retrasando un nuevo ajuste, como la debilidad de la demanda mundial o la apreciación del dólar, “parecen haber declinado”.

Sin embargo, la propia presidenta de la Fed se refirió al freno que ha experimentado la creación de empleo y a la baja inflación como factores que pueden ser determinantes para postergar la subida a próximas reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto.

En mayo, el desempleo cayó al 4,7 %, el nivel más bajo desde 2008, aunque el motivo fue más la decisión de un buen número de estadounidenses de abandonar la búsqueda activa y el mercado de empleo que la propia creación de puestos de trabajo, que se desplomó a apenas 38.000, el peor dato mensual en más de cinco años.

Este dato enfrió los pies a los más optimistas respecto a una pronta nueva subida de los intereses, junto cuando la Fed parecía más inclinada a acometerla en esta reunión.

El órgano de la Fed que dicta la política monetaria de EEUU se reunirá de nuevo el 26 y 27 de julio, y de no haber tampoco una decisión entonces, habrá que esperar a la que celebrará en la segunda quincena de septiembre.

Entre los expertos hay voces que apoyan una subida de los intereses de referencia en un cuarto de punto por considerar que es una medida que actualmente no comporta tantos riesgos y, en cambio, puede tener beneficios, como dar más estabilidad a los mercados de valores, la reactivación del negocio bancario, una protección ante una futura escala inflacionaria o un fortalecimiento del dólar.

No obstante, son muchos más lo que creen que la inflación está más que controlada, y aún muy lejos del objetivo de un 2 % anual que la Fed considera como saludable, y que el fortalecimiento del dólar en los últimos tiempos ya ha afectado seriamente a las exportaciones de EEUU, sin que el precio del petróleo se haya tampoco recuperado.

Desde la crisis comenzada en 2008 el negocio bancario ha sufrido debido a los bajos intereses y necesita la atracción de depósitos, algo de lo se ha beneficiado el mercado de valores, al que recurren los inversores en tiempos de bajos intereses.

Y son muchos los analistas que aluden a la necesidad de mantener los tipos de interés bajos para consolidar la recuperación.

Sobre todo, debido al escaso impacto que está teniendo ya la fase del dinero barato en la reactivación de la economía estadounidense, que mantiene ritmos de crecimiento muy bajos para tratarse de la salida de una recesión.

El producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos aumentó a un anémico ritmo anual del 0,8 % en el primer trimestre de 2016, aunque las últimas previsiones del banco central estadounidense, que serán actualizadas en la reunión de la Fed del martes y el miércoles, apuntan a un crecimiento del 2,2 % para todo el año.

Bruce Wilds, experto de Seeking Alpha, atribuye el fenómeno a que, pese a los excepcionalmente bajos tipos de interés, los consumidores estadounidenses tienen que destinar una parte muy elevada de sus ingresos a pagar las obligaciones generadas en el pasado.

“Si de hecho el viento de cola económico está debilitándose rápidamente y ha perdido su empuje, como vienen indicando los últimos datos, esto sitúa tanto al banco central como a la propia economía entre la espada y la pared”, afirma Wilds.

“El asunto es a dónde ir a partir de ahora. Se le puede llamar la ‘pesadilla de la Reserva Federal’ o la ‘adivinanza de Yellen'”, apunta Wilds.

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