El Banco de Japón espera y mantiene intacto su programa de estímulo

Tokio, 15 jun (EFE).- El Banco de Japón (BoJ) anunció hoy que mantiene intacto su programa de estímulo en un momento marcado por la incertidumbre en torno al referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea (UE).

Pese al fortalecimiento del yen -que perjudica al músculo exportador japonés- y la debilidad del consumo -motor de la tercera economía mundial- actuales, el BoJ ha optado por mantener intacto su programa de flexibilización activado en 2013.

Además de la incertidumbre que genera la posibilidad del “brexit”, la entidad ha preferido también esperar a que Japón celebre elecciones al Senado el próximo 10 de julio para anunciar cualquier modificación.

La decisión ha contribuido no obstante a un mayor encarecimiento del yen frente al dólar, que pocos minutos después del comunicado del BoJ rozó mínimos de hace 20 meses con respecto a la moneda japonesa.

Tras su reunión mensual de dos días la junta de política monetaria del BoJ aprobó, por ocho votos a uno, seguir ampliando la base monetaria a un ritmo anual de unos 80 billones de yenes (677.462 millones de euros/763.458 millones de dólares).

Este agresivo plan expansivo fue activado en abril de 2013 para lograr una inflación estable de en torno al 2 por ciento que termine con casi dos décadas de deflación.

Entre los riesgos para la economía nipona mencionados en el comunicado emitido al término de la junta se mencionó el “problema de deuda y el momento que viven la actividad económica y los precios en Europa, además de los riesgos geopolíticos”, en referencia a la posibilidad de que se imponga el “brexit”.

Con respecto a la economía nipona, el BoJ considera que ésta sigue “recuperándose moderadamente” pese a la reciente ralentización de la producción y las exportaciones ante el frenazo de las emergentes.

El consumo se ha mostrado “resistente”, aunque “se han observado desarrollos relativamente débiles en algunos indicadores”.

La entidad también indicó que, merced a la caída del petróleo, los efectos de su programa permanecen neutralizados y el actual IPC permanece “en torno al 0 por ciento”.

El BoJ también decidió, por siete votos a dos, mantener la tasa que aplica a ciertos depósitos de los bancos en el -0,1 por ciento.

De cara a estimular el crédito y el consumo, el BoJ activó en febrero esta tasa negativa.

Sin embargo, la medida ha afectado también a los tipos a largo plazo y a los rendimientos del bono soberano nipón a 10 años, que han entrado también en terreno negativo, al tiempo que los bancos creen que la medida pesará recortará sus beneficios.

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