El Consorcio protege ya a todos los coches asegurados en caso de catástrofe

Madrid, 3 jul (EFE).- El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) protege desde ya, en caso de catástrofe, a todos los vehículos que tengan contratado un seguro del tipo que sea, y no sólo a los que cuenten con una póliza a todo riesgo, como hasta ahora.

Todo ello gracias a que el pasado viernes 1 de julio entró en vigor una resolución de la Dirección General de Seguros (DGS), que incluye ésta y otras novedades.

Por un lado, el Consorcio rebaja del 2 % al 1,5 % la contribución anual que hacen a sus arcas las aseguradoras a través de las pólizas a todo riesgo, debido a la buena salud de las cuentas del organismo por la menor siniestralidad en los últimos años.

Pero los más de 6,5 millones de vehículos que están asegurados sólo con la póliza básica -la obligatoria de responsabilidad civil- y que hasta ahora no contribuían al CCS tendrán que empezar a hacerlo para quedar cubiertos en caso de catástrofe natural.

Estas incorporaciones supondrán más ingresos para el Consorcio, y eso es precisamente lo que le permite reducir la aportación de los asegurados con las pólizas más completas, como terceros con franquicias o todo riesgo.

Y en el caso de que coincidiese un seguro de carácter voluntario, ya sea de responsabilidad civil o de daños propios, con un seguro de responsabilidad civil de suscripción obligatoria del automóvil, sólo sería obligatorio un recargo, explica la resolución.

El Consorcio de Compensación de Seguros es una entidad pública, que depende del Ministerio de Economía a través de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y funciona como una especie de fondo de garantía asegurador para determinados siniestros.

Las propias aseguradoras se encargan de alimentar las arcas del CCS a través de una cantidad o recargo que se cobra al asegurado y que sirve para que el organismo pueda hacerse cargo de los daños en caso de siniestro catastrófico.

Cuando se produce una catástrofe natural, como grandes tormentas, inundaciones, terremotos, o daños en cultivos agrícolas por lluvias o granizo, el Consorcio paga una cantidad a quienes tengan un seguro en vigor para ayudarles a cubrir las pérdidas sufridas en el siniestro.

En el caso de los seguros de automóviles, el organismo se ocupa también de la cobertura obligatoria de aquellos que no han sido aceptados por las aseguradoras y también cubre los daños ocasionados por vehículos desconocidos, sin seguro o robados.

Según los datos que figuran en la web del CCS consultados por Efe, la tarifa para riesgos extraordinarios es una cantidad anual que se aplica sobre los capitales asegurados y que depende del siniestro.

Por ejemplo, para daños en viviendas y comunidades de propietarios, ascendería al 0,08 por mil del capital asegurado; mientras que para daños en oficinas sería de un 0,12 por mil; para comercios, centros comerciales o almacenes, del 0,18 por mil y para automóviles sería una cantidad fija según el tipo de vehículo (para turismos, 3,50 euros).

El organismo nació con carácter provisional en 1941, para dar respuesta a las necesidades indemnizatorias originadas por la Guerra Civil (1936-1939) y se llamó Consorcio de Compensación de Riesgos de Motín, y no fue hasta 1954 cuando adquirió un carácter permanente.

A lo largo de su historia, la entidad asumió otros cometidos como los relacionados con el seguro de crédito a la exportación, el seguro agrario combinado, el seguro obligatorio de responsabilidad civil de automóviles, el seguro obligatorio de viajeros, el de los cazadores y el de responsabilidad civil de riesgos nucleares.

Además de la cobertura que ofrece el CCS en determinados ramos a los daños causados por determinados supuestos de la naturaleza como ciclones, terremotos o inundaciones, también actúa para cubrir siniestros político-sociales, como el terrorismo, responsabilidad civil de Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad del Estado y que no son asumidos por las aseguradoras privadas.

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