Abengoa y sus acreedores ahuyentan el mayor concurso de la historia

Madrid, 14 ago (EFE).- Abengoa y sus acreedores han dado esta semana un paso fundamental para ahuyentar el que hubiera sido el mayor concurso de acreedores de la historia de España tras alcanzar un acuerdo que llega tras semanas de retrasos e incertidumbres.

En la madrugada del jueves, la ingeniería sevillana anunciaba un acuerdo con sus acreedores para recapitalizar la compañía y refinanciar su deuda, un documento que añadía poca información respecto a la apuntada a finales de junio, pero que venía a culminar un proceso de negociación que se ha extendido durante nueve meses.

Este acuerdo no resuelve por sí mismo la situación financiera de Abengoa, aunque constituye el paso más importante para sacarla del atolladero de elevado endeudamiento y falta de liquidez que arrastra desde hace años y que le llevaron a solicitar el concurso de acreedores a finales de noviembre del pasado ejercicio.

Las dudas -sobre el importe real de la deuda, sobre la extensión del entramado societario, sobre el papel de la familia Benjumea en la gestión- han sido el factor fundamental que ha rodeado a estas negociaciones, centradas en la necesidad de evitar la caída de un grupo puntero en tecnología que emplea a más de 20.000 personas.

También el pasivo -9.000 millones de deuda financiera y 5.000 millones en pagos pendientes a proveedores- han pesado en el papel jugado por los acreedores, tan interesados en salvar el grupo como en recuperar su propio dinero.

Finalmente, será un grupo de fondos de alto riesgo quien aporte la liquidez que necesita el grupo, un total de 1.170 millones, de los que 655 millones serán nuevas aportaciones y 515 millones, refinanciaciones de créditos anteriores.

Estos recursos, garantizados por los mejores activos de la compañía, darán derecho a hacerse con el 50 % del capital de la futura Abengoa.

Otro 5 % será para los bancos que presten los 307 millones en avales que necesita el grupo y un 40 %, para la capitalización de deuda actual -es decir, el canje de deuda por acciones del grupo-.

Precisamente la refinanciación de la deuda actual es uno de los factores que previsiblemente persuadirán a los acreedores a adherirse al plan -Abengoa necesita que los dueños de al menos el 75 % de la deuda den su apoyo al acuerdo de reestructuración-.

El documento ofrece a los acreedores dos alternativas: una quita del 97 % o la capitalización del 70 % de la deuda y la refinanciación del resto, una vía que solo está disponible para quienes se adhieran al acuerdo.

En cualquier caso, el 95 % de la futura Abengoa quedará en manos de sus acreedores -presentes o futuros-, con lo que los actuales accionistas verán reducida su participación al 5 %.

Esta futura Abengoa será, además, más pequeña, centrada en la ingeniería y la construcción y olvidará antiguos proyectos -punteros e innovadores, pero no rentables- que serán vendidos para financiar la supervivencia.

Tras el necesario acuerdo de esta semana, la compañía se ve obligada a ajustarse de nuevo a los tiempos, que se han dilatado una y otra vez hasta apurar los siete meses extra concedidos por el juez.

El próximo martes, el grupo ofrecerá una conferencia con analistas para presentar el acuerdo. Después, tendrá que abrir el plazo de adhesiones y convocar la junta extraordinaria de accionistas para aprobar el plan.

Una vez que este plan esté aprobado y cuente con el apoyo del 75 % de la deuda, será remitido al juez para su homologación antes de empezar a ponerlo en marcha.

Todo ello tiene que estar terminado antes del 28 de octubre, cuando expira la prórroga. La mayor dificultad del proceso está ya resuelta, pero todavía queda mucho camino por recorrer para evitar el que sería el mayor concurso de la historia. )

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