Bruselas apunta alto y reclama 13.000 millones a Apple por las tasas no pagadas

Bruselas, 30 ago (EFE).- La Comisión Europea (CE) apunta alto en su batalla contra el impago de impuestos por parte de las grandes multinacionales, con una decisión histórica por la que obliga a Apple a devolver 13.000 millones de euros a Irlanda que considera que debería haber pagado en impuestos.

“Los Estados miembros no pueden conceder beneficios fiscales a empresas selectas, no importa si son europeas o extranjeras, pequeñas o grandes, partes de un grupo o no”, reivindicó Vestager, cuyas palabras son también una respuesta a las críticas del Tesoro americano, que ha acusado a Bruselas de perjudicar a las empresas estadounidenses.

La contundencia de la decisión de la CE se ha encontrado con una respuesta inmediata de Irlanda, que paradójicamente se niega a reclamar el dinero al gigante tecnológico estadounidense y defiende su marco fiscal, por lo que ha anunciado que llevará el caso ante la justicia comunitaria.

Así lo ha asegurado hoy el ministro de Finanzas irlandés, Michael Noonan, quien no ha ocultado el temor de Dublín de que el país deje de ser visto como “un lugar atractivo y estable” para la inversión de largo plazo.

La estadounidense Apple, que alega que siempre cumple las leyes y paga los impuestos que debe en los países donde opera, ha reaccionado a la decisión con una clara advertencia: “Tendrá un profundo y perjudicial efecto en la inversión y la creación de empleo en Europa”.

La Comisión, por su parte, defiende que hay modos de respaldar a las empresas sin darles ventajas comparativas y recalca que su decisión está “basada en hechos”, en palabras de la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, quien confía en que los tribunales europeos respaldarán su posición.

La investigación de la CE pone al descubierto parte del entramado empresarial utilizado por Apple para desviar los beneficios que obtiene de sus ventas a Irlanda y tributar parte de los mismos allí a una muy baja tasa efectiva del impuesto de sociedades.

“No importa si compras tu iPhone en Berlín, Roma o cualquier otro lugar de estas regiones -Europa, Oriente Medio, África e India-, contractualmente lo compras a Apple Sales International, basada en Cork, Irlanda”, explicó Vestager.

Esta empresa dividía los beneficios que Apple lograba en estas regiones y los localizaba internamente en una “sede social” de la empresa que no estaba basada en ningún país, no tenía empleados y premisas propias, de manera que la mayor parte de esos beneficios que se le asignaban quedaban sin tasa.

La CE no cuestiona en sí la transferencia de beneficios de unos países a Irlanda -aunque sí recomienda al resto de socios europeos que decidan si reclaman a la empresa el pago de impuestos sobre los beneficios generados en su territorio-, sino que se centra precisamente en la baja tasa efectiva aplicada a los beneficios de Apple, que llegó a reducirse al 0,005 % en 2014.

“Esto significa que Apple pagó aún menos (de impuestos), unos 50 euros por cada millón que lograba de beneficios”, recalcó Vestager.

Los 13.000 millones de euros más intereses que Irlanda debe reclamar ahora a Apple equivalen a los impuestos que, según los cálculos de la Comisión, la empresa no pagó a Dublín de 2003 a 2014, año éste último en el que el país cerró el ejercicio con un déficit de 7.195 millones de euros (un 3,8 % de su PIB).

En esa década, Irlanda pasó de ser un milagro económico alimentado por una burbuja inmobiliaria a la severa crisis que causó su estallido.

Éste arrastró al sector bancario y al país al rescate que tuvo que pedir en 2010 a sus socios, año en el que llegó a acumular un 32,3 % del PIB de déficit, 53.677 millones de euros.

Por María Tejero Martín

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