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La ASEAN empieza una cumbre centrada en la economía y la seguridad

Vientián, 6 sep (EFE).- La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) inauguró hoy en Laos una cumbre dedicada a avanzar en la integración del bloque regional, que tratará de evitar exponer sus diferencias en el conflicto del mar de China Meridional.

El presidente laosiano, Bounnhang Vorachith, dijo que la situación mundial requiere que la ASEAN potencie la colaboración interna y externa, durante la inauguración de la reunión en Vientián.

El mandatario laosiano citó como los “problemas de seguridad polifacéticos que han surgido en muchas partes del mundo” y que debe afrontar el bloque regional el terrorismo, el extremismo, los desastres naturales, el cambio climático, la crisis de migración, la trata de personas, las disputas territoriales y los conflictos armados, entre otros.

“En este contexto, es necesario que sigamos el desarrollo de los acontecimientos y continuemos la cooperación en la ASEAN y la colaboración con la comunidad internacional”, añadió el jefe de Estado.

La ASEAN integra en su seno a Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, cuyos jefes de Estado y de Gobierno se reunirán hasta el jueves y al mismo tiempo celebrarán reuniones bilaterales y multilaterales con Estados Unidos, China, Corea del Sur, Japón, Australia y la ONU.

La economía centra buena parte de la agenda oficial de tres días de la cumbre de este grupo que el 1 de enero se constituyó formalmente como Comunidad ASEAN, un espacio de 622 millones de habitantes y un PIB conjunto de 2,5 billones de dólares (2,2 billones de euros).

Con ello, la ASEAN persigue crear un mercado y una base de producción única, con libre circulación de capital, servicios, bienes, inversión y personal cualificado.

El diálogo estará condicionado por las disputas territoriales en el mar de China Meridional que enfrentan a Brunei, Filipinas, Malasia y Vietnam con las autoridades chinas, sin contar Taiwán.

Pekín reclama casi la totalidad de este espacio marítimo por el que circulan cada año mercancías por un valor de 5 billones de dólares (4,5 billones de euros), y que contiene grandes caladeros de pesca y potenciales yacimientos de petróleo y gas.

Filipinas y Vietnam buscan que la ASEAN oponga un frente común a la reivindicación de Pekín, pero lo ha frustrado en las últimas cumbres Camboya, país en el que China tiene grandes proyectos de inversión.

La Corte de Arbitraje de La Haya falló el pasado julio a favor de Filipinas y desestimó las reclamaciones históricas de Pekín en el mar de China Meridional.

Al mes siguiente, China y la ASEAN acordaron finalizar a mediados de 2017 el marco para un código de conducta que ambas partes negocian desde 2010 para rebajar la tensión en la citada zona marítima.

Este acuerdo y otro para crear una línea de comunicación de emergencia a utilizar en caso de crisis se abordarán en Vientián.

La delegación de EEUU está encabezada por el presidente Barack Obama, que llegó anoche al país en su último viaje a Asia antes de terminar su mandato y que supone también la primera visita de un mandatario estadounidense a Laos.

En su primer discurso en Laos, Obama abordó el legado de bombas dejado en el país por la aviación estadounidense durante la Guerra de Vietnam y anunció el aumento de las ayudas para tareas de desactivación de estos explosivos hasta los 90 millones de dólares en los próximos tres años.

Obama calificó esta ayuda como una “obligación moral” y apostó por la cooperación como la mejor manera para favorecer la reconciliación y rehacer las relaciones.

En la misma intervención, el presidente de EEUU hizo una defensa de los derechos humanos sin criticar directamente su situación en el país asiático, sometido a un férreo régimen comunista.

También promocionó el Acuerdo Transpacífico (TPP), que aún debe ser ratificado por los parlamentos de los países que lo han sellado, cuatro de ellos miembros de la ASEAN (Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam).

Obama calificó el TPP como pilar básico de la acción de EEUU en Asia Pacífico y puso el acuerdo como garantía de una mayor integración y confianza en la región.

A la vez, advirtió que el fracaso en la aprobación del TPP no solo tendría consecuencias económicas sino que también “pondría en duda el liderazgo de EEUU en esta región vital”.

La primera jornada de la cumbre se vio ensombrecida por los insultos a Obama del presidente filipino, Rodrigo Duterte, quien debutaba en la cumbre tras ser investido en junio.

Washington canceló un encuentro bilateral después de que Duterte, antes de viajar a Laos, llamara “hijo de puta” a Obama, a cuenta de la controvertida campaña antidrogas emprendida por el asiático y que ha causado casi 2.500 muertos en dos meses.

Por Jordi Calvet

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