Samsung paga en bolsa la factura de los incendios del Note 7

Seúl, 12 sep (EFE).- Samsung Electronics se desplomó hoy en la Bolsa de Seúl, tras acumularse las malas noticias sobre su “phablet” Galaxy Note 7, desaconsejado por la propia compañía y vetado en vuelos comerciales de varios países por temor a que arda.

Las acciones de Samsung cayeron un 6,98 % en el indicador surcoreano Kospi al cierre de la sesión, después de recuperarse levemente al final de una jornada en la que llegaron a situarse provisionalmente hasta un 7,55 % a la baja.

Desde que a finales de agosto se dieron a conocer los primeros casos de ignición del Galaxy Note 7, la firma surcoreana había logrado conservar sorprendentemente su valor en bolsa, sufriendo solo pequeñas caídas de las que se recuperaba en las sucesivas jornadas.

Tras sobrevivir a una mala noticia tras otra, desde los vídeos del dispositivo ardiendo en Youtube hasta la suspensión de las ventas y la llamada a revisión el pasado día 2 o las estimaciones de pérdidas de más de un billón de dólares, una nueva confabulación de factores adversos ha provocado finalmente el desplome.

La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos vetó el pasado jueves el dispositivo en los vuelos comerciales por miedo a incendios, lo que provocó que en los siguientes días otros países, desde la propia Corea del Sur hasta la India o Emiratos Árabes Unidos, anunciaran la misma medida.

Por su parte, la Comisión para la Seguridad de los Productos del Consumidor de EE.UU. urgió a los consumidores a apagar el dispositivo y no cargarlo.

En esta tesitura Samsung Electronics, que desde que saltara el escándalo se ha esforzado por dar una imagen de transparencia y buen servicio, aconsejó durante el fin de semana a los usuarios del nuevo Galaxy Note 7 abstenerse de utilizarlo por el momento.

En un comunicado, la compañía instó a los propietarios a visitar sus puntos de venta para sustituir el terminal por otro modelo antes de recibir un nuevo Galaxy Note 7 con una batería segura a partir del 19 de septiembre.

A todo esto, las previsiones iniciales de pérdidas -entre 1.000 y 1.500 millones de dólares (entre 900 y 1.350 millones de euros)- se han ido reemplazando por estimaciones más cuantiosas que consideran la pérdida de impulso en el mercado de la empresa surcoreana en pleno lanzamiento del iPhone 7 de su rival Apple.

Todos estos factores parecen haber calado en la confianza de los accionistas de Samsung Electronics, que hoy no han tenido tantas dudas como la semana pasada a la hora de pulsar el botón de las ventas durante la sesión del Kospi.

Una sesión bursátil, por cierto, condicionada por otros factores negativos externos, como la posible subida de tipos en EE.UU. o los temores tras la última prueba nuclear de Corea del Norte; un “lunes negro” en Seúl que ha contribuido a acentuar aún más la caída en picado de las acciones de Samsung Electronics.

El Galaxy Note 7 llegó a las estanterías en mercados de todo el mundo el pasado 19 de agosto, y desde entonces hasta la suspensión de las ventas a principios de este mes se vendieron aproximadamente un millón y medio de terminales.

En ese intervalo se registraron casos documentados de al menos 35 teléfonos que ardieron durante el proceso de carga, algo que Samsung atribuye a la presencia de baterías defectuosas.

En un intento por despejar temores, el mayor vendedor de “smartphones” del mundo anunció el domingo que desde ahora un solo fabricante chino, la firma ATL, se encargará de proveer todas las baterías de los Note 7, incluidos los sometidos a revisión que serán devueltos a sus usuarios.

El escándalo ha saltado precisamente en uno de los momentos más dulces para Samsung en los últimos años, con sus acciones rompiendo récords al alza en bolsa durante todo agosto y finalmente recuperando terreno en el mercado con el “smartphone” Galaxy S7 después de que sus predecesores perdieran la batalla ante el poderoso iPhone.

Atahualpa Amerise

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