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La UE no descarta una cumbre con Canadá pero se plantea posponer la firma del tratado

Estrasburgo (Francia), 26 oct (EFE).- La Unión Europea (UE) sigue aún sin descartar la celebración de la cumbre con Canadá prevista para mañana, aunque dejó hoy claro que la fecha no supone un “ultimátum” para la firma del acuerdo comercial y abrió la puerta a que esta se posponga con el fin de lograr un consenso.

En un debate en el Parlamento Europeo (PE), los presidentes del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk, no se decantaron por anular la cumbre, una posibilidad que se barajaba ante el bloqueo de la región belga de Valonia al tratado, pero se mostraron escépticos con el hecho de que la firma tenga lugar mañana.

“La fecha no es tan importante, la cuestión está en que Bélgica señalice su disposición de firmar el acuerdo”, afirmó Juncker, insistiendo en que no hay un “ultimátum” para la región francófona belga y que lo importante es “llegar a un acuerdo”, algo que podría ocurrir “hoy mismo”.

Tusk, sin embargo, incidió en que la UE está en “un callejón sin salida” y animó a los ministros de Comercio a que trabajen para encontrar una solución de cara a su próxima reunión el 11 de noviembre, que se plantea como la siguiente fecha plausible para lograr la firma.

El presidente del Consejo destacó la importancia que tiene para la UE este acuerdo, en un momento en el que se juega su credibilidad en varios frentes.

“Si no podemos justificar un acuerdo de libre comercio con un país como Canadá, el país mas europeo fuera de Europa, habrá consecuencias para nuestra posición futura”, reconoció.

En Valonia, las reuniones para tratar de desbloquear la firma siguen tras varias jornadas de incertidumbre y sin desenlace, con “asuntos importantes sin resolver”, principalmente centrados en la agricultura y el arbitraje de litigios entre Estados y empresas, declaró hoy el ministro presidente de la región, el socialista Paul Magnette, que abandera la oposición al acuerdo.

“Quedan dos asuntos importantes sobre los que tenemos que avanzar y hasta que no encontremos una solución no habrá solución”, dijo el político valón.

Por su parte, el Gobierno federal belga presiona a Valonia y dice que el país “debe fijar su punto de vista y no puede estar durante semanas fuera del debate europeo”, afirmó el ministro federal de Asuntos Exteriores, Didier Reynders.

La Eurocámara se mostró dividida entre las críticas al hecho de que una región haya logrado bloquear al conjunto de Europa, los que se muestran a favor de “dar tiempo” a Valonia para que aclare sus preocupaciones y quienes se oponen frontalmente al acuerdo.

“Esta es una lección para el futuro”, subrayó el líder de los populares, Manfred Weber, para quien esta situación ha puesto de manifiesto la “problemática” de los acuerdos mixtos que deben ser ratificados antes por los gobiernos nacionales y, en el caso de Bélgica, un Estado federal, necesita el visto bueno de las regiones.

En la misma línea se pronunció el popular español Esteban González Pons, para quien “no tiene sentido que una región bloquee a quinientos millones de habitantes”.

“La democracia funciona en sentido inverso”, argumentó.

Desde los socialistas, Gianni Pittella defendió la postura de Magnette y que la región quiera “solicitar una aclaración que puede llevar a la firma del tratado comercial más progresista”.

Los liberales de ALDE, cuarta fuerza en el PE, también se decantaron por dar “más tiempo” a Valonia aunque afirmaron que el acuerdo está “secuestrado por razones puramente domésticas” y esto “ha perjudicado gravemente la credibilidad de la UE”.

“Tenemos 30 acuerdos comerciales más en la lista, entre otros con Japón o el Mercosur. ¿Cómo va la UE a negociar un acuerdo con el Reino Unido si es incapaz de tomar decisiones?”, subrayó la vicepresidenta del grupo, Sophie in ‘t Veld.

Para el líder de los Conservadores y Reformistas Europeos, Syed Kamall, este episodio “muestra que hay una desconexión fundamental entre los líderes y los pueblos que representan”.

Una posición que fue también defendida por Los Verdes, para quienes “no hay nada nuevo” en la oposición al CETA.

“Ya lo habían dicho los ciudadanos en la calle pero nadie hizo caso de esas preocupaciones”, afirmó la diputada verde Ska Keller.

Con la cumbre de mañana aún en el aire y su credibilidad en juego, la UE se ve forzada a esperar un desenlace de Valonia, que ha acaparado el foco mediático en la última semana.

Mònica Faro

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