Última hora

Tarjetas “black”: El exconsejero que contradijo a Jaime Terceiro y a sí mismo

Madrid, 30 oct (EFE).- La penúltima sesión del juicio contra 65 acusados de utilizar tarjetas opacas de Caja Madrid concluyó con el testimonio de un exconsejero inicialmente imputado y después exonerado, más preocupado por desacreditar al expresidente de la entidad Jaime Terceiro, que de aclarar la naturaleza de las visas.

José Luis Acero, consejero de Caja Madrid desde enero de 1988 hasta 2003 a propuesta de IU, fue inicialmente imputado por el uso de las tarjetas y posteriormente exonerado por el juez instructor, Fernando Andreu.

Con su tarjeta opaca efectuó un desembolso de 10.200 euros, pero el magistrado consideró que, en su caso, el delito, de existir, había prescrito.

Acero, que compareció el lunes 24 de octubre como testigo a petición de la acusación particular ejercida por BFA-Bankia y por las defensas de media docena de acusados, declaró después de que lo hiciera el que fuera presidente de Caja Madrid Jaime Terceiro.

Este aseguró de forma contundente que, de modo general, un sistema de retribuciones para consejeros mediante tarjetas era “inconcebible”, y que su uso “se envileció” en los mandatos de sus sucesores al frente de la caja, Miguel Blesa y Rodrigo Rato.

Mientras que Terceiro aseguró que las tarjetas objeto del presente juicio eran exclusivamente para gastos de representación, Acero indicó que nunca dudó de que “eran una forma de retribución a consejeros”, ya que “en ningún momento se pudo entender que era algo distinto de una retribución”.

También contradijo a Terceiro sobre los límites de gasto de las tarjetas, que eran de 600 euros -100.000 pesetas- mientras estuvo al frente de la entidad y que, según aclaró el expresidente, no fueron modificados.

El testigo, por el contrario, aseguró que “ese límite se incrementó” no sólo a partir del momento en el que Miguel Blesa ocupó la presidencia de Caja Madrid, sino ya durante el mandato de Terceiro.

En cualquier caso, José Luis Acero nunca sobrepasó su límite, para lo cual, aunque no contaba con extractos de los gastos realizados, llevaba una contabilidad casera; ello suponía que, en ocasiones, no agotaba su saldo, algo difícil de explicar si se trataba de una retribución, como él mismo defendió.

Pero el testigo mostró cierta confusión y algo alterado llegó a afirmar que “no eran parte del salario, sino una retribución”, una distinción en la que ni el Ministerio Fiscal, ni las acusaciones ni los letrados de las defensas quisieron profundizar.

El exconsejero dedicó buena parte de su comparecencia a desacreditar a Jaime Terceiro, que “durante buena parte de su mandato realizó una buena labor” pero, hombre de carácter “difícil, se enemistó con la asesoría jurídica, con los sindicatos y con varios consejeros”.

Para ilustrar el tipo de directivo que era Terceiro, José Luis Acero relató cómo “se quedó con el puesto que ocupaba Caja Madrid en Unión Fenosa una vez que dejó la caja”, hurtándoselo así a su sucesor, Miguel Blesa.

Además, cuando dimitió de su cargo, “para que no le cesaran”, no hubo comidas ni regalos de despedida, como era costumbre, e incluso “renunció a hacerse el retrato” de rigor.

Mucho menos preciso fue otro de los testigos que declaró el pasado lunes, el que fuera vicesecretario de Caja Madrid entre 1998 y 2006, Vicente Espinosa, que con cierta vaguedad dijo que durante el mandato de Blesa “no había normas que regularan” las tarjetas de los directivos, de las que no recordaba si eran para gastos de representación o de libre disposición.

Espinosa nunca vio o recibió instrucciones concretas relativas a las tarjetas, y nadie le explicó nunca cuál era el uso que debía darles; tampoco recordaba si tenía o no tenía un límite de gastos, “porque tenía otras cosas en las que pensar”, aunque supone que sí, y mucho menos cómo la obtuvo.

En su declaración, admitió que la tarjeta se la dio “alguien”, pero no pudo especificar “quién”.

Acerca de ProfesionalesHoy (10960 artículos)
Equipo editorial de ProfesionalesHoy