Seguimiento desigual en la tercera huelga general del año en Grecia

Atenas, 8 dic (EFE).- La tercera huelga general del año en Grecia, convocada por los principales sindicatos contra la reforma del mercado laboral que exigen los acreedores del país, se celebró hoy con un seguimiento desigual en los diferentes sectores económicos.

Mientras que los comercios funcionaban con casi total normalidad en el centro de la capital, el transporte público quedó muy mermado, sobre todo por el paro total del metro, y del enlace ferroviario con el aeropuerto Eleftherios Venizelos, desde las 16.00 (14.00 GMT) hasta el fin de la jornada.

Un comerciante que mantuvo su tienda abierta comentó a Efe que no podía perder un día laborable: “La gente tiene razón. La huelga no se hace sin razón, pero la situación es tal que no se puede hacer otra cosa” más que trabajar, aseguró.

Otros, como el dueño de un quiosco, dijo a Efe que ni siquiera tenía conocimiento de que se llevaba a cabo un paro general.

A la convocatoria de la huelga general se sumó también la izquierda extraparlamentaria, el sindicato del partido comunista PAME y asociaciones de profesores de secundaria y de médicos de la seguridad social, entre otros.

A pesar de ser una protesta contra el Gobierno también mostró su apoyo el partido en el Gobierno, Syriza, que había llamado a salir a la calle masivamente contra la eventual liberalización del mercado de trabajo exigida por la cuadriga de acreedores.

En el centro de Atenas unas 15.000 personas, según confirmó a Efe la Policía, se manifestaron en diversas marchas que confluyeron frente al Parlamento, en la céntrica plaza Syntagma, sin producir incidentes.

Las fuerzas de seguridad no desplegaron un dispositivo especial en previsión, dijo el mismo portavoz, de la ausencia de episodios violentos.

Yorgos Papaguikas, arquitecto de 30 años, aseguró a Efe que se manifestaba “contra la austeridad, contra la merma de nuestros derechos y condiciones laborales” y “contra la troika, contra el Gobierno y contra todos ellos que eliminan nuestros derechos y destrozan nuestra vida”, aseveró.

“Mi futuro personal es inestable, sin perspectiva y será peor con las políticas que se aplican”, concluyó.

Por su parte Tonia Ekaterini, presidenta de la Asociación Panhelénica de Arquitectos, comentó a Efe que “vivimos un periodo de ataque sin precedentes contra los derechos laborales y el estado del bienestar.

Katerini subrayó que “la gente cada día se empobrece más, y ya el 50 % de la sociedad vive en pobreza”.

“Sabemos muy bien que las huelgas de 24 horas no son una respuesta al problema, pero a pesar de todo debemos dejar claro que no estamos de acuerdo con lo que pasa”, apostilló.

“La esperanza se ha perdido, la mayoría de la gente cree que no hay alternativa”, añadió Katerini, quien, si pudiera, le gustaría recordarle al primer ministro, Alexis Tsipras, que “recuerde” que en el referéndum del año pasado el pueblo dijo ‘no’ a las medidas de austeridad propuestas por los acreedores.

Esta huelga tiene lugar mientras se debaten en el Parlamento los presupuestos generales de 2017, que contemplan aumentos de impuestos y recortes adicionales por un total de 3.300 millones de euros.

El ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, en una reunión del consejo político de Syriza el miércoles, rechazó categóricamente que el Gobierno pueda dar marcha atrás en las líneas rojas del Gobierno en material laboral y descartó recortes adicionales mas allá de 2018, el año en que termina el tercer rescate.

El Ejecutivo de Syriza quiere que se vuelvan a instaurar los convenios colectivos y rechaza que se flexibilice el despido, todo lo contrario de lo que piden organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el más combativo a este respecto.

Los acreedores europeos (Comisión Europea, Mecanismo Europeo de Estabilidad y Banco Central Europeo) exigen que Grecia obtenga un superávit primario -antes de pagar servicio de deuda- del 3,5 % del PIB también en los años posteriores a 2018, cuando termina en teoría el tercer rescate.

Este objetivo, según cálculos del FMI, requeriría que Grecia apruebe medidas de recorte y recaudación adicionales por un total de 4.500 millones de euros.

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