Las empresas advierten de que adaptarse al nuevo IVA es costoso y complejo

Madrid, 5 mar (EFE).- Las grandes empresas afrontan estos meses el reto tecnológico, que según la patronal resulta muy costoso, de adaptarse al nuevo sistema de suministro inmediato de información (SII) del IVA, que desde el 1 de julio revolucionará la forma en que reportan sus facturas a la Agencia Tributaria (Aeat).

El SII, que está pendiente de desarrollo en una orden ministerial, cambia el actual sistema de llevanza de los libros de IVA -interno en cada empresa- por otro en el que las grandes empresas lo hacen en la sede electrónica de la Agencia Tributaria.

En la práctica, estas empresas están obligadas a remitir una gran cantidad de información de cada factura emitida o recibida en un formato específico y en un plazo máximo de cuatro días, que este año se amplía excepcionalmente a ocho.

El objetivo final es la lucha contra el fraude, ya que al controlar de manera pormenorizada todas las operaciones la Agencia Tributaria puede detectar incoherencias o irregularidades sin tener que recurrir a inspecciones masivas.

El SII no cambia el IVA en sí sino la forma de gestionarlo, pero reportar las facturas en un plazo tan breve supone “un desafío tecnológico enorme”, como advierte la socia del área de tributación indirecta de la consultora KPMG Natalia Pastor, que añade que las empresas van a necesitar dedicar más recursos a la gestión del IVA, lo que puede suponer “una inversión importante económicamente”.

El cambio implica “un esfuerzo significativo” y un “gasto considerable” para las empresas, advierte la CEOE, tanto para las grandes empresas, que tienen sistemas de gestión muy sofisticados, como para las pequeñas, que carecen de medios y tienen que recurrir a consultoras externas ahora están desbordadas.

Sin embargo, fuentes del proveedor tecnológico Seres apuntan que el coste depende de la complejidad de la compañía y que “hay soluciones en el mercado lo suficientemente económicas”.

“Es imposible que todas las empresas estén preparadas el 1 de julio”, subraya la patronal, que pide una prórroga hasta enero de 2018, al tiempo que añade que “no creemos que el esfuerzo compense las ventajas” del sistema.

Actualmente el SII está en fase de solución de dudas, tanto informáticas como tributarias, para mejorar el mecanismo antes de su puesta en marcha en julio, explica la Agencia Tributaria.

Además, una treintena de empresas están participando en el proyecto piloto para identificar posibles errores, una pruebas que, según Seres, avanzan muy lentamente en sus comienzos.

Las empresas obligadas a asumir el SII desde el 1 de julio son las grandes compañías -las que facturan más de 6 millones de euros al año-, las acogidas a grupo de IVA o el régimen de devolución mensual (Redeme), aunque para estas últimas se ha abierto un periodo de renuncia. En total son 63.000 compañías que suman el 80 % de la facturación.

Las empresas obligadas que no cumplan con el protocolo se enfrentan a multas de 6.000 euros trimestrales, a lo que se puede sumar, por no llevar los libros de IVA correctamente, una sanción del 1 % de la facturación y la no deducibilidad del IVA soportado.

El nuevo sistema no modifica el mecanismo de liquidación del IVA, que continúa mediante una autoliquidación mensual para las empresas afectadas.

Cada mes, la Agencia enviará a estas empresas un resumen con los datos aportados y un libro de IVA contrastado, en el que compara esos registros con los consignados por proveedores y clientes, aunque será el propio contribuyente quien realice la autoliquidación del impuesto, para lo que tendrá diez días más que ahora.

Consultoras y empresas creen que el objetivo es extender este sistema a todas las empresas -ya que los libros de contraste inicialmente serán parciales- y la propia Agencia ha reconocido que planea poner en marcha un borrador para la liquidación del IVA similar al que ya existe para la Renta.

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