Trump aprueba el polémico oleoducto Keystone y subraya que creará empleo en EE.UU.

Washington, 24 mar (EFE).- El presidente de EE.UU., Donald Trump, aprobó hoy conceder a la empresa canadiense TransCanada un permiso para construir el polémico oleoducto Keystone XL, un proyecto al que se oponen grupos ecologistas pero que -según él- creará empleo en el país.

“Hoy es un gran día para los empleos de los estadounidenses, es un momento histórico para América del Norte y para lograr una mayor independencia energética”, dijo Trump en una comparecencia en el Despacho Oval junto a miembros de su Gobierno y el presidente de TransCanada, Russ Girling.

El mandatario aseguró que este “es el primero de muchos proyectos de infraestructuras” que traerán de vuelta a Estados Unidos millones de empleos y que, de manera directa, priorizarán el crecimiento económico del país por encima de consideraciones sobre daños medioambientales.

“Este anuncio es parte de una nueva era de política energética estadounidense que rebajará los costes para las familias estadounidenses y que reducirá significativamente nuestra dependencia del petróleo extranjero y creará miles de trabajos aquí, en Estados Unidos”, prometió.

Con su breve comparecencia, Trump hizo oficial la aprobación que dio hoy el Departamento de Estado al proyecto de construcción del oleoducto Keystone XL, que pretende transportar unos 830.000 barriles diarios de crudo desde la provincia canadiense de Alberta a distintos lugares de EE.UU., incluidas refinerías de Texas.

Para dar su aprobación, el Departamento de Estado tuvo en cuenta los “intereses nacionales” de EE.UU. y consideró diferentes factores, incluida política exterior, seguridad energética y aspectos “medioambientales, culturales y económicos”, según dijo en un comunicado el portavoz de la diplomacia estadounidense, Mark Toner.

Sin embargo, en 2015, bajo el Gobierno de Obama, el propio Departamento de Estado prohibió la construcción del oleoducto debido a su posible impacto climático y el peligro de que, con su aprobación, Estados Unidos perdiera su liderazgo en la lucha mundial contra el cambio climático.

“TransCanada finalmente podrá completar con rapidez y eficiencia este proyecto que ha sido muy retrasado”, dijo Trump en referencia a la decisión de su predecesor.

Además, el presidente elogió la “gran tecnología” del “increíble” oleoducto que quiere construir TransCanada y consideró que es “mucho más seguro” llevar petróleo por una tubería que a través de otras formas de transporte, como camiones, una idea con la que difieren los grupos ecologistas.

Por su parte, el presidente de TransCanada, Russ Girling, agradeció a Trump la aprobación de los permisos y, de manera solemne, prometió: “No vamos a decepcionarle”.

Girling dijo que el siguiente paso es conseguir la aprobación de las autoridades de Nebraska y, en respuesta, el propio Trump se ofreció a llamar hoy mismo por teléfono al “gran gobernador” de ese estado, el republicano, Pete Ricketts, con el fin de agilizar los trámites para la construcción del oleoducto.

Como resultado de la aprobación hoy de los permisos, TransCanada anunció que retirará una demanda que había interpuesto ante un organismo de arbitraje para ser indemnizada con 15.000 millones de dólares por los daños causados después de la negativa del expresidente Obama.

Trump ha hecho de la construcción de infraestructuras una de las bases para impulsar el crecimiento económico del país y, de hecho, solo cuatro días después de llegar al poder, firmó una acción ejecutiva que resucitaba la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, otro polémico proyecto.

Durante el proceso electoral de 2016, Trump hizo campaña entre los obreros del sector energético de EE.UU. y logró cosechar una gran cantidad de votos en las zonas mineras del país, que se sentían amenazadas por las regulaciones aprobadas por Obama para reducir las emisiones de carbono y luchar contra el cambio climático.

En respuesta a la aprobación de hoy, varios grupos ecologistas han prometido que seguirán oponiéndose al oleoducto y han amenazado con protestas sobre el terreno.

En un comunicado, el director ejecutivo del Sierra Club, Michael Brune, consideró que el oleoducto “contaminará el aire y el agua, destruirá las propiedades de rancheros y granjeros” y solo enriquecerá a los “contaminadores corporativos” que han ocupado el Gobierno de Trump.

Brune hizo así referencia a la difícil posición de Rex Tillerson, que tuvo que apartarse de las deliberaciones sobre Keystone debido a que hasta enero pasado era jefe de la petrolera ExxonMobil, que tiene inversiones en las arenas bituminosas canadienses de las que se nutriría el oleoducto.

Por eso, la autorización del proyecto la firmó hoy el subsecretario de Estado en funciones, Thomas Shannon, y no el secretario de Estado, como sería habitual.

Beatriz Pascual Macías

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