La caída de los precios energéticos frena la subida del IPC al 2,3 % en marzo

Madrid, 30 mar (EFE).- El descenso de los precios de los carburantes y la electricidad de marzo frente al incremento registrado un año antes ha provocado que el índice de precios de consumo (IPC) modere su subida hasta el 2,3 %, crecimiento siete décimas inferior al registrado en febrero.

Si el indicador adelantado publicado hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE) se confirma el próximo 12 de abril, el IPC sumaría siete meses en positivo.

Durante estos siete meses destaca el incremento del 3 % de enero, que supuso la mayor subida del IPC desde octubre de 2012, y que se mantuvo en febrero, debido a que el abaratamiento de la electricidad fue compensado por el encarecimiento de los carburantes y de las frutas y verduras frescas.

Anteriormente, entre agosto de 2015 y agosto de 2016, los precios de consumo habían registrado descensos de forma continuada, a excepción de diciembre de 2015, cuando la tasa fue del 0 %.

Los expertos consultados por Efe coinciden en señalar que el menor crecimiento de marzo era esperado, debido a la influencia que los precios de la energía tienen sobre el IPC, tanto en el incremento de los precios de consumo como en su descenso.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha señalado en declaraciones a los medios que en marzo se ha producido “una caída importante” del IPC, lo que apunta a una “reducción continua” en los próximos meses, y ha cifrado la inflación media para 2017 en el 1,5 %.

En la misma línea, el Banco de España prevé una desaceleración del IPC durante 2017 hasta situarse en 2018 por debajo del 1,5 %, según un documento que la entidad ha publicado hoy en el que también considera que subir salarios para evitar la pérdida de renta que conlleva un elevado IPC, supondría una mayor inflación, lo que repercutiría en pérdida de competitividad, empleo y actividad.

La coordinadora del servicio de estudios del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Almudena Semur, ha indicado a Efe que “se preveía” un menor incremento del IPC, como consecuencia del “efecto escalón” de los precios del petróleo, lo que ha ocasionado una revisión a la baja de sus previsiones, hasta situarse en el 2,2 % para la inflación media del año y en el 1,3 % para diciembre.

El profesor del IESE José Ramón Pin ha coincidido en indicar que “era esperable que el nivel del 3 % de los últimos meses no se mantuviera” porque “la subida del petróleo tiene un tope”, de forma que ya “no puede subir mucho más”, lo que implica que el aumento del IPC “del próximo mes será todavía menor”, en tanto que prevé que la inflación media de 2017 se sitúe entre el 1,5 % y 2 %.

La investigadora de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) María Jesús Fernández ha insistido en que el menor incremento estaba previsto debido a los precios energéticos y ha subrayado que estos tienen un peso del 11 % en la composición del IPC, por lo que sus variaciones le afectan de forma “muy acusada”.

El catedrático de economía de Cunef y director de estudios financieros de Funcas, Santiago Carbó, ha recalcado que el incremento está por encima del objetivo del Banco Central Europeo (BCE) de situar la inflación de la zona euro en torno al 2 %, por lo que si en Europa la evolución es parecida, “podría provocar un cambio en la política monetaria”.

El profesor de Esade Pedro Aznar también ha afirmado que si la inflación se mantiene por encima del 2 % en la zona euro, “sería un indicador muy claro para que el BCE empiece poco a poco a subir los tipos de interés”, que ahora se mantienen en unas “condiciones excepcionales” del 0 %.

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