4G, pago con móvil y sin billetes: el Metro del siglo XXI será real en 2018

Madrid, 9 abr (EFE).- Tecnología 4G para navegar por internet, la supresión de billetes de papel y su sustitución por tarjetas monedero, y la posibilidad -en unos meses- de recargar esas tarjetas con teléfonos con sistema operativo Android son algunos cambios que harán que en 2018 Metro de Madrid entre plenamente en el siglo XXI.

La limitación presupuestaria que ha conllevado la crisis y que ha acabado con una década de ampliaciones kilométricas de la red del suburbano ha hecho que Metro se haya reinventado con inversiones algo más modestas, pero que están cambiando su imagen y modernizando el servicio.

Pedro Rollán, consejero de Transportes, Vivienda e Infraestructuras de Madrid, explica en una entrevista con Efe que esta legislatura será la de las reformas y la modernización de Metro, con obras para remodelar algunas líneas, mejorar la seguridad y la accesibilidad e introducir servicios que ya demandan los usuarios, sobre todo los jóvenes.

Justo el próximo miércoles, día en que comienza el éxodo de madrileños y se intensifica la llegada de turistas por Semana Santa, la línea 8 (Nuevos Ministerios-Aeropuerto T4) se reabrirá tras varias semanas de obras que han permitido recuperar la velocidad de los trenes (es la línea más veloz, pero había perdido rapidez por problemas en la sub-base) y reparar algunas galerías, entre otros trabajos.

El fin de unas obras que es el preludio de otras más: el cierre, durante julio y agosto, de toda la línea 5 (Alameda de Osuna-Casa de Campo) para remodelar las señalizaciones y la comunicación -además de aprovechar para instalar ascensores en varias estaciones-, y otra vez el cierre de la línea 7B (Estadio Olímpico-Hospital del Henares) para sellar unas dovelas.

Para la próxima legislatura quedarán otras obras de la línea 1, que fue cerrada casi en su totalidad durante varios meses en 2016 para consolidar su túnel, que en algunos tramos tiene casi 100 años, y que aún debe someterse a una segunda intervención -ya sin tanta urgencia, de ahí que se deje para dentro de unos años- para consolidar la placa de vía.

Caso aparte es el de la línea 7B, que estuvo varios meses cerrada para impermeabilizar un pozo de ventilación por donde se filtraba el agua al túnel, lo que sumado a las características del terreno -con alta presencia de sales- estaban disolviendo algunos componentes del suelo y acelerando el desgaste de la infraestructura.

Sólo unos meses después de su reapertura se va a cerrar otra vez, esta vez para el sellado de las dovelas que se encuentran más próximas al pozo de ventilación en el que se intervino el pasado año.

Y también se van a reparar las viviendas que se vieron afectadas por las vibraciones del Metro, en San Fernando de Henares, alrededor de 64, que antes de que acabe este año se van a empezar a arreglar con medios propios de la Comunidad.

“Me gustaría equivocarme, pero estoy convencido de que la línea 7B va a necesitar de unos programas de actuación muy importantes mantenidos en el tiempo”, admite el consejero, que en ningún caso se plantea cerrar definitivamente este tramo.

Lo que sí va a hacer la Comunidad de Madrid es pedir indemnizaciones a la constructora de ese tramo de Metro -que tiene poco más de una década de antigüedad- por las deficiencias que se han producido, y para empezar se le va a exigir el pago de 15,1 millones de euros por los arreglos que se han tenido que hacer, además del coste de reparación de las 64 viviendas.

Y es que, sigue explicando Rollán, cuando se adjudica a una empresa la construcción de una infraestructura semejante se le presupone un conocimiento y una experiencia que le permita prever situaciones incluso no contempladas en la redacción del proyecto.

“Se da por hecho que tienen un valor añadido, conocimiento y experiencia, y en este caso ese valor añadido no se ha puesto encima de la mesa”, se queja, y de ahí que el Gobierno entienda que es responsable de las deficiencias y que se le reclamen las cuantías de las reparaciones.

Obras aparte, Metro no dedicará esta legislatura a ampliaciones, salvo la programada apertura de la estación de Arroyofresno en la línea 7.

“Esta es la legislatura de acondicionar, modernizar toda la red”, argumenta, y recuerda los 145 millones que se van a invertir hasta 2020 para instalar más de 80 ascensores, o los 60 millones con los que se van a renovar 23 estaciones de las más antiguas.

Más accesibilidad, pero también más confort, y para eso se va a dotar a todas las estaciones de tecnología 4G para quienes naveguen por internet, se va a ofrecer wifi en la línea 8 y más adelante en alguna estación céntrica), y se van a eliminar todos los billetes de papel en un año.

Ya se están haciendo pruebas para que estos títulos en papel se sustituyan por tarjetas tipo monedero, anónimas o personalizadas, que en este último caso permitirán al usuario beneficiarse de descuentos por discapacidad o familia numerosa, algo que no permite hacer el billete en papel.

“Estamos trabajando en el desarrollo informático”, señala, y explica que además de modificar las propias máquinas expendedoras de billetes se tendrán que cambiar también los sistemas de las canceladoras de Metro, Cercanías, EMT o autobuses interurbanos para adaptarlas a las nuevas tarjetas.

Y como novedad, también se van a hacer pruebas piloto para recargar la tarjetas de transporte con el teléfono. De momento, será para aquellos móviles con tecnología android, “que aporta mayores garantías que otros sistemas, según nos dicen los técnicos y el departamento de ingeniería”.

“Queremos ir avanzando en la innovación, modernización, en I+D+i; cada vez tenemos clientes más jóvenes que demandan cosas que tienen al alcance de la mano”, explica, y detalla que la idea es que después del verano se empiecen a entregar las tarjetas, y que a comienzos de 2018 “pueda ser una realidad la carga de la tarjeta con el teléfono”.

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