Holanda, Dinamarca e Irlanda analizaron las estrategias para afrontar el “brexit”

La Haya, 21 abr (EFE).- Holanda, Dinamarca e Irlanda, entre los países más afectados por la futura ruptura del Reino Unido con la Unión Europea debido a sus estrechos lazos comerciales, analizaron hoy diversas estrategias para hacer frente al impacto del “brexit” y exigieron unidad de actuación de los Veintisiete.

“Queremos tener unas negociaciones tranquilas y pacíficas, pero también una aclaración de los asuntos importantes, y por eso hemos celebrado esta cumbre”, declaró el primer ministro de Irlanda, Enda Kenny, tras reunirse en La Haya con sus homólogos holandés, Mark Rutte, y danés, Lars Løkke.

Los tres dirigentes subrayaron que los Veintisiete países de la UE, excluido el Reino Unido, deben apostar por la unidad y negociar como una única parte con la primera ministra británica, Theresa May.

Esta “minicumbre”, con un enfoque comercial, tuvo el objetivo de buscar alternativas y estrategias para paliar las “fuertes consecuencias” del divorcio británico con la UE, aunque fue presentado por la prensa holandesa como una alianza contra un “posible secuestro de las negociaciones” por parte de los países del sur de Europa.

Este trío de dirigentes, que se consideran las grandes víctimas del “brexit”, celebraron estas conversaciones informales en la residencia oficial de Rutte, en La Haya, para tratar los “riesgos que corren los intereses compartidos” que mantienen en el Reino Unido, añadió Løkke.

Los tres líderes consideran que las negociaciones “no deben tomar mucho tiempo”, aunque, predijo Rutte, “las conversaciones pueden ser más duras y largas de lo previsto debido a la convocatoria repentina de las elecciones” en el Reino Unido para el próximo 8 de junio.

“Necesitamos un progreso suficiente para evitar arrastrar las negociaciones”, urgió el primer ministro holandés, anfitrión de este encuentro.

El próximo 29 de abril los líderes de los Veintisiete Estados miembros de la UE se reunirán en Bruselas para ponerse de acuerdo sobre una estrategia común y elaborar las directrices de estas negociaciones con los británicos.

“Teniendo en cuenta el volumen de comercio que impulsan nuestros tres países, vamos a sufrir directamente los efectos del ‘brexit’ en nuestras economías. Por eso es bueno compartir opiniones”, afirmó Kenny.

Asimismo, instó a sus colegas a centrarse durante la primera fase de las negociaciones en abordar el panorama financiero, la competitividad y el libre comercio.

Los tres hicieron referencia a la necesidad de aclarar el estatus en el que quedarán los ciudadanos y las empresas de la Unión Europea que trabajan u operan en la actualidad en el Reino Unido.

A finales del pasado marzo, May comunicó oficialmente por carta que su país quiere abandonar la UE, aunque las negociaciones podrán durar al menos dos años y comenzarían después de las elecciones generales británicas.

La UE y el Reino Unido podrán entrar en conversaciones para firmar nuevos acuerdos comerciales después de completarse la fractura, que se prevé que tenga lugar en la primavera de 2019.

Los tres países que se reunieron hoy mantienen estrechas y múltiples relaciones comerciales con Londres, desde incluso antes de la creación de la Unión Europea en los años noventa.

En Dinamarca, por ejemplo, 53.000 empleos dependen directamente de las exportaciones hacia el Reino Unido, y ese país es el cuarto mayor mercado de exportaciones para Copenhague, con unas 2.400 empresas danesas que exportan allí sus productos y servicios, según cifras oficiales.

Copenhague también ve amenazado el derecho de sus pescadores a faenar en aguas del Reino Unido y explotar decenas de especies marinas dentro de las 200 millas náuticas de la zona económica británica que suponen el 40 % de la captura anual de los pescadores daneses.

Por su parte, Holanda, cuya economía se basa en el comercio exterior, exporta anualmente al Reino Unido por valor de 52.000 millones de euros.

Para 2030, los costes para Holanda de esta ruptura podrían alcanzar el 1,2 % del PIB, unos 10.000 millones de euros, según cálculos de la Oficina holandesa de Análisis de Política Económica (CPB).

Además de las razones económicas, por su parte Dublín está especialmente preocupada por las cuestiones fronterizas con Irlanda del Norte y la zona de tránsito común que suponía el Reino Unido para los ciudadanos irlandeses.

La libre circulación de bienes y personas entre el Norte y el Sur de la isla de Irlanda ha sido natural, desde la creación en la década de 1920 de la llamada Área de Circulación Común (CTA).

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