China busca el respaldo global a un proyecto al que se pide más apertura

Pekín, 13 may (EFE).- China buscará en los próximos dos días consolidar el apoyo internacional a su iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda entre intentos del exterior para que el proyecto se abra a financiación y participación de otros países.

Líderes y delegaciones de más de un centenar de naciones se siguieron congregando hoy en Pekín para el foro, que comienza mañana y con el que el régimen chino busca consolidar su imagen de liderazgo internacional a nivel interior y exterior.

En todo caso, de momento China puede presumir del éxito diplomático de su apuesta, pues han respondido a su invitación 29 jefes de Estado y Gobierno, además de delegaciones de más de un centenar de países y organismos internacionales, incluyendo a los máximos dirigentes de Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Sin embargo, no han venido los líderes de países occidentales como EEUU, Canadá, Australia, Alemania, el Reino Unido o Francia (si bien estos últimos lo han excusado por sus procesos electorales).

Aún así, la presencia a última hora de delegaciones de EEUU (en medio de la luna de miel entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump), Corea del Sur (justo tras la elección del presidente Moon Jae-in), Japón (el principal rival de China en el este de Asia) y hasta de Corea del Norte ha terminado por dar mayor empaque a esta cita, que vuelve a colocar a Pekín como epicentro de la política y la economía global.

La idea fue lanzada por el presidente Xi en 2013 y proponía crear “una franja económica” por Asia Central y una “Nueva Ruta de la Seda” por el océano Índico hasta Oriente Medio y África, concepto después rebautizado sucesivamente como “Una Franja, una Ruta” y finalmente “Iniciativa de la Franja y la Ruta”.

Este mecanismo englobó la práctica china ya existente de conceder préstamos a través de bancos chinos a esos países para que empresas -también chinas- construyan proyectos en adjudicaciones sin licitación abierta.

Así se han acordado o puesto en marcha proyectos en países de Asia y África para la construcción de terminales portuarias, gasoductos, oleoductos, ferrocarriles, carreteras o sistemas de telecomunicaciones con inversiones multimillonarias.

Luego llegó el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), que comenzó a operar en 2016 promovido por China y con sede en Pekín, y que busca ser una alternativa a entidades como el Banco Mundial o el Banco Asiático de Desarrollo (con una fuerte participación japonesa).

En el análisis de proyectos, concesión de préstamos y gestión de licitaciones, el BAII funciona plenamente según baremos internacionales, por lo que un mayor uso de esta entidad para la iniciativa china abrirá más oportunidades a otros países.

Buena parte de las discusiones que se han mantenido esta semana y que se aceleran estos días se centran en los intentos de otros países para que la declaración final del lunes incluya referencias a esta apertura, de un proyecto chino a uno más global, según han coincidido en los últimos días varias fuentes diplomáticas.

Por ejemplo, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, destacó hoy a Xi el interés en que empresas españolas de infraestructuras participen en los proyectos de este plan.

“A nosotros y a los actores empresariales españoles nos interesa mucho todo lo relacionado con la globalización”, afirmó Rajoy en esa reunión.

Aunque Pekín decora esta iniciativa con eslóganes como “el regalo de China al mundo”, numerosos analistas indican que esta idea puede favorecer el interés geopolítico de Pekín en toda la región asiática y consolidar su creciente esfera de influencia.

Además, las nuevas infraestructuras mejorarán el acceso de productos chinos a sus mercados exteriores, pero también facilitarán la llegada de materias primas para la gigantesca industria de este país.

Latinoamérica, inicialmente no incluida en el plan chino, está muy presente con los presidentes de Argentina y Chile y un ministro de Uruguay, ya que su comercio con el gigante asiático es cada vez mayor, no solo con sus tradicionales exportaciones de materias primas (cobre o petróleo).

Por ejemplo, solamente Brasil, Argentina y Chile representan el 25 % de las importaciones chinas de productos alimentarios.

El anuncio hoy de que Chile y Bolivia se unirán al BAII elevó a cinco el número de países de la región que se integran, a los que previsiblemente se sumará Argentina en los próximos días, y refuerza el lado latinoamericano de la iniciativa.

“Creemos que hay muchos proyectos que pueden unir a Asia con Latinoamérica o a través de Latinoamérica, y que también pueden unir al Atlántico y el Pacífico en dirección a Asia”, destacó la presidenta chilena, Michelle Bachelet, en la sede del banco multilateral.

Rafael Cañas

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